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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 09, Mayo de 2004

Flanqueado por la corrupción, el periodismo vive su peor crisis


Radiografía. Es uno de los gremios peor remunerado, explotado, inexperto y tentado por el prebendalismo, según una investigación realizada en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. La ética está en tela de juicio


Guísela López R.

SOBORNO A PERIODISTAS  (INFOGRAFÍA)

EL PERIODISMO CRUCEÑO (INFOGRAFÍA)

El perfil del periodista boliviano no es lo que tal vez la mayoría de la gente cree. Es uno de los gremios peor remunerado, explotado, inexperto y, por si fuera poco, está cercado por la corrupción. El concepto surge de una investigación científica realizada en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba y devela la crisis por la que atraviesa el sector.
El periodista Raúl Peñaranda Undurraga se encargó de la investigación (a mediados de 2001), sustentada en encuestas realizadas a más de 200 periodistas de radio, televisión y prensa de las tres capitales de los departamentos mencionados. Si bien el estudio está referido una serie de aspectos que tienen que ver con el gremio, resaltan los resultados sobre los problemas éticos de la profesión.
Casi un 54% de los consultados dijo haber recibido, alguna vez, una oferta de soborno, sobre todo de parte de dirigentes políticos, autoridades de gobierno, empresarios o dirigentes sindicales. Los resultados se elevan a más del 59% de encuestados que aseguran conocer, de manera directa, a un colega que haya aceptado el soborno.
Esas dos cifras no asustan a quienes tienen años de experiencia en el gremio periodístico. Antonio Miranda, el primer periodista boliviano que ganó el premio EFE gracias a una investigación que hizo sobre el negociado de piedras preciosas en plena dictadura y que involucraba al gobierno de aquel entonces (Luis García Meza), cree que los niveles de corrupción en el periodismo pueden ser superiores al que muestra el estudio de Peñaranda. “Estoy seguro que el soborno llega a consumarse en un 60% de casos y las ofertas sobrepasan el 80%”, aseveró.
Freddy Morales, dirigente de la Confederación de Periodistas de Bolivia y con 20 años en el ejercicio de la profesión, también es consciente de esta realidad. “La gran dificultad está en que, a veces, esto es un secreto a voces que no se puede probar”, lamentó, sin dejar de subrayar que, así como conoce de hechos graves de corrupción de periodistas, también sabe de casos de otros que, dignamente, han rechazado el cohecho.
A tal grado ha llegado la corrupción en el gremio, que en la jerga periodística se ha asimilado algunas muletillas relacionadas al problema. En Santa Cruz, y en tono de broma, se le ha denominado “guachambo”. “Siempre hay comentarios de guachambos por aquí y por allá, pero denuncias concretas y con pruebas no hemos recibido en Santa Cruz”, comentó el dirigente de la Federación de la Prensa cruceña, Robert Shock.
“La araña”, así se denomina en La Paz a una mala práctica que involucra a periodistas inocentes con inescrupulosos, según explicó Freddy Morales. La práctica consiste en que uno o varios comunicadores corrompidos, ofertan “paquetes” de cobertura noticiosa en distintos medios a cambio de dinero, utilizando nombres de medios de comunicación y de periodistas honestos.
Uno de esos casos llegó a ser denunciado por un grupo de empresarios banqueros que pagaron a un periodista por servicios que nunca recibieron. El hecho fue procesado por el tribunal de honor de los periodistas paceños.
Los regalos interesados son otro dolor de cabeza para aquellos que luchan por erradicar el prebendalismo dentro del periodismo. Un 65% de los encuestados dijo conocer a un colega que ha recibido un regalo de alguna autoridad o empresario en un sentido en que la ética estaba comprometida.
¿Periodistas en ejercicio y en planillas del Estado? Fue un secreto a voces y no ha desaparecido. Más del 45% de los entrevistados dijo conocer de alguien que gana un sueldo (en alguna repartición estatal) de manera irregular y de forma paralela al que recibe en el medio en que trabaja.
A este cáncer que ataca al gremio de los comunicadores se suma el problema de la baja remuneración, que no es un justificativo de la corrupción; la mayoría (casi el 45%) gana salarios entre Bs 1.000 y 3.000. Trabajan más de las horas establecidas por ley (el 68% lo hace entre 9 y 12 horas diarias) sin que les reconozcan, económicamente, las horas adicionales.
La radiografía del periodismo boliviano también revela la baja calidad de formación del gremio. Si bien más del 91% ha tenido por lo menos estudios parciales en comunicación, eso no garantiza el buen rendimiento en el ejercicio. Un tercio de los encuestados dijo que el paso por las aulas universitarias no les ayudó significativamente en el desempeño de la profesión.
La mitad de los periodistas escribió sobre temas que desconocía, según el estudio.
Los periodistas en Bolivia son mayormente jóvenes (34%) y hombres (66%). ¿La edad tiene relación con los bajos salarios?, se pregunta el autor de la investigación. La encuesta revela que el 46% de los consultados gana Bs 2.000 o menos.

 Ficha Técnica

  • Encuesta a 205 periodistas de un universo de 510 activos
  • En La Paz (56%), Cochabamba (23%) y Santa Cruz (21%)
  • Cuestionario con 74 preguntas
  • Encuesta aplicada en lugares de cobertura noticiosa y en medios

Cruceños ganan mejor pero son mal tratados

En Santa Cruz los periodistas reciben un mejor trato salarial en comparación con lo que sucede en La Paz y Cochabamba, aunque la carga horaria es excesiva. EL DEBER hizo un sondeo con 30 comunicadores de radio, televisión y periódicos y estableció esta situación: los resultados tienen relación con los que obtuvo el investigador Raúl Peñaranda Undurraga.
De los 30 periodistas encuestados por EL DEBER, 12 reciben salarios que oscilan entre los Bs 3.000 y 5.000; y seis ganan más de Bs 5.000.
Peñaranda estableció que más del 23% de los 43 periodistas encuestados en Santa Cruz ganaban entre Bs 3.000 y 4.000; y otro 23% percibía entre Bs 1.000 y 2.000. En tanto que en La Paz, el 44% gana entre Bs 1.000 y 3.000; sólo un 9% llega a los Bs 5.000 y 6.000. En Cochabamba, el panorama es similar al paceño.
La jornada típica de un periodista boliviano, según el informe de Peñaranda, puede tener 12 horas de trabajo continuo. EL DEBER estableció, sobre la base del sondeo a 30 periodistas, que 19 de ellos cumple faenas de más de 10 y 12 horas por día.
“Hay casos que llegan a las 18 horas diarias de trabajo”, denunció Robert Shock, dirigente de la Federación de la Prensa de Santa Cruz y adelantó que gestionará la creación de jornadas de 8 horas de trabajo, aunque eso está dispuesto en la Ley del Trabajo.
Los resultados también dan cuenta, a nivel de los tres distritos encuestados por Peñaranda que, de aquellos que trabajan más de 8 horas, el 71% no recibe remuneración por las horas extras. En tanto que el sondeo de EL DEBER estableció que, de los 19 consultados que trabajan más del tiempo legal, ninguno recibe pago adicional por el sacrificio.
La carga horaria tiene relación directa con el rendimiento del trabajador y los errores que pueda cometer en el procesamiento de la información que difundirá, según Raúl Peñaranda. En su libro expresa que una buena cantidad de los redactores (sobre todo de prensa) empieza a trabajar a las 09:30, llegan las 22:00 y sigue en su periódico procesando material. ¿Cómo no cometer errores? ¿Cómo no hacer caso omiso de las precisiones, de los detalles, de los aspectos de contexto?, se pregunta.
El exceso de trabajo, de acuerdo al informe citado, es una razón más estructural para explicar la elaboración de notas periodísticas que contienen equivocaciones.
Estos dos factores: salario y carga horaria, no tienen nada que ver con imprecisiones que comenten por inexperiencia, muchos periodistas. Peñaranda detectó que hay periodistas que no entienden a cabalidad lo que escriben.

Raúl Peñaranda U. / Periodista investigador

Cohecho no repercute en las noticias

Estos resultados (del libro Retrato del periodista boliviano) creo que no afecta a la posibilidad de que los ciudadanos tengamos fuentes creíbles de información. La diversidad de medios que tenemos para informarnos hace que obtengamos una fotografía razonablemente buena de la realidad del país, gracias a la variedad de fuentes.
No quiero dar a entender que estos casos de corrupción que son reales no llegan a injerir en la opinión pública, no afectan la médula de los medios de comunicación.
Esta es una realidad que tenemos que enfrentar (hechos de corrupción en el gremio periodístico).
Creo que es una reflexión que debemos hacer los periodistas, que deben hacer las organizaciones, tendríamos que tratar de conformar los consejos de éticas en el que todos los afectados por informaciones impropias de los periodistas o chantajes, pedidos de soborno y todo lo que pueda afectar a la ética, las personas puedan tener posibilidad de denunciar.
Existe en el Grupo Líder el Defensor del Lector. Tal vez esa experiencia piloto, una vez que haya cumplido un año y más tendríamos que tratar de convertirlo en una herramienta, una institución que no solamente sirva para un grupo de medios sino para la generalidad de los medios, y que cualquier persona que se sienta afectada por una información pueda presentar su queja.
De todas maneras esto afecta a la credibilidad. Creo que los medios de comunicación estamos en un periodo de declive.
Si bien seguimos teniendo de parte de la opinión pública mucha credibilidad y respaldo, me parece que, en general, podemos decir que el prestigio de los medios está en una curva descendente. Todavía mantenemos buenos lugares, pero algunas encuestas nos muestran que nuestra credibilidad no es tan alta como antes. Hay otras instituciones que su credibilidad es superior a la nuestra como el Defensor del Pueblo.
Creo que los medios, por una serie de factores como la manipulación y el afán del sensacionalismo, hacen que los medios pierdan crédito.

Investigación (Peñaranda)

En La Paz
250 periodistas

Son estimaciones informales de periodistas activos, de los cuales 114 fueron encuestados (73% a hombres y 27% a mujeres)

En Santa Cruz
140 periodistas

Corresponde a la misma fuente, de los cuales 43 fueron encuestados (56% de hombres y 44% a mujeres).

En Cochabamba
120 periodistas

Corresponde a la misma fuente, de los cuales 48 fueron encuestados (60% de hombres y 40% de mujeres)

 

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