Hungría tampoco tiene mar
Silvia Rózsa F.
Hungría se sitúa en el corazón de Europa, rodeada por la codillera de los
Alpes, de los Cárpatos y las montañas eslavas meridionales. Cuenta con tan solo
93.030 kilómetros cuadrados de extensión, con más de 10 millones de habitantes.
En el 2000, su PIB per cápita fue de 4.640 dólares americanos; tuvo un
crecimiento real del PIB de 3,3% y una tasa de inflación, en 2002, del 5,3%. El
grado de alfabetización es de un 99%. El 97,7% de los niños realizan estudios de
primaria y el 60% de secundaria. Hay 34 médicos por cada 1.000 habitantes.
El turismo es una de las principales fuentes de ingreso de divisas para el país;
su aportación al PIB ronda el 10%, cubre cerca del 80% del déficit de la balanza
comercial y crea 300 mil puestos de trabajo. Desde los años setenta, Hungría ha
considerado el turismo un sector clave dentro de su economía.
Hungría ha jugado siempre un importante papel en la región por su situación
geoestratégica, ya que se ubica en el centro de Europa; es un cruce de caminos,
este-oeste y norte-sur. Hoy es considerado uno de los países de Europa central
con mayor desarrollo económico.
Sin embargo, en su historia, sufrió la invasión de los tártaros, de los turcos y
dos guerras mundiales. Con el tratado de paz de Trianon, Hungría perdió dos
terceras partes de su territorio y más de la mitad de su población. Vivió bajo
el sistema socialista y ha salido triunfante entre los escombros, los puentes
derrumbados, los edificios caídos y las innumerables pérdidas humanas. Tanto así
que, desde el pasado 1º de Mayo, junto a nueve países, forma parte de la Unión
Europea, para lo cual tuvo que cumplir los exigentes parámetros de estabilidad
fiscal, social y política, entre otros, que debían ser satisfechos antes de
ingresar a la asociación comunitaria.
Se preguntarán ¿adónde quiero llegar? Pues, a decirles que Hungría alguna vez
tuvo salida al mar, por Fiume(hoy Rijeka), en el Adriático, y que también la
perdió tras el Tratado de Trianon en 1920. Que ahora, junto al logro de ingresar
en la Comunidad Europea, se suman otros, que no hay espacio para numerar, pero
que son verificables.
¿Y saben qué es lo más lindo de todo esto? Que su desarrollo, sus actuales
indicadores económicos y su nivel socio cultural los ha logrado sin tener esa
salida al mar.
Algunos lo justificarán porque es un país con más de 1.000 años de historia,
porque tiene un nivel cultural más alto que Bolivia, que fue parte del Imperio
Austro-Húngaro, etc., etc.
Sólo les pregunto: ¿cuándo empezaremos seriamente a trabajar por nuestro país?
¿Cuándo dejaremos de llorar nuestras pérdidas territoriales para ponernos a
planificar qué clase de país queremos?¿Cuándo empezaremos a construir un país
con nuestras propias manos? ¿Cuándo nos preocuparemos por elevar la calidad de
nuestra mano de obra y nuestros niveles educativos y culturales?
La moraleja del mar húngaro... les pertenece.
*chibols@hotmail.com
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