No hagamos crucigramas…
Mario Rueda Peña
El referéndum se halla prácticamente a la vuelta de la esquina y aún
permanece en las sombras la forma en que se reglamentará la norma que convoca a
esta consulta popular. Al respecto tenemos criterios contrapuestos. Unos
plantean aplicar la fórmula ‘un ciudadano igual un voto’. De esta manera, se
impone la opción por la cual vota la mayoría de los ciudadanos. Otros proponen
el principio de ‘un departamento igual a un voto’. De aplicarse este criterio,
de contienda entre ciudadanos, el referéndum pasaría a convertirse en disputa
electoral entre departamentos. La opción que finalmente se adoptaría sería
aquella que se impusiese en las urnas de cinco de los nueve departamentos del
país. El gas se exporta, por ejemplo, si así lo deciden los votantes de Santa
Cruz, Beni, Pando, Chuquisaca, Potosí y Tarija.
Pero subyace una variable en el marco de la segunda posibilidad. Ésta consiste
en que el referéndum asuma también alcance regional e inclusive municipal. ¿Cómo
conciliar ambas posibilidades con el Art. 2º de la Carta Magna? Este dispositivo
aclara que la soberanía reside en el pueblo. Y ‘pueblo’ es una categoría
asociable a la nación y no a la región o al municipio A la totalidad y no a la
parcialidad.
Creemos que el asunto en cuestión debe ser meticulosamente discutido y analizado
sin atrincheramiento alguno que después complique en vez de allanar las cosas.
Empujados por el temor, no hagamos crucigrama alguno que nos impida avanzar
hacia el referéndum en actual preparación. Temor injustificado, además, porque
los últimos acontecimientos dejan una lectura concreta: la racionalidad empieza
a doblarle la mano al desvarío. A ése que desde sectores minoritarios quiere
paralizar el país y arruinarle a toda costa cualquier opción de desarrollo.
Sumamente desprestigiados por cuanto hicieron hasta ahora en tan ominosa línea,
quienes cabalgan a la grupa del dislate revelan no solo ingravidez cuantitativa
(pigmeos que no arrastran a nadie) sino total incapacidad operativa. Ni Quispe
ni Solares pudieron reunir y poner en acción en La Paz a los pocos miles de
seguidores que necesitaban para bloquear calles y caminos. Al primero le dieron
las espaldas sus propias bases campesinas. En los tímpanos del segundo vibran
aún las rechiflas con las cuales es rechazado por casi todos los gremios. Y
desde este domingo empiezan a salir a las calles, con banderas blancas alusivas
a la paz y estabilidad, sectores ciudadanos constitutivos de una mayoría
silenciosa aparentemente dispuesta ya a dejar de serlo... Es la que en el
referéndum de julio votará a favor de la exportación del gas boliviano...
Por tanto, en vez de perder el tiempo en crucigramas, allanemos más bien el
camino hacia una consulta popular en la que, sabemos, la racionalidad se alzará
con la victoria.
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