Algunas armas secretas
Paulovich ®® La noticia de perfil
Las Fuerzas Armadas de Bolivia manifestaron al Gobierno su preocupación por
el armamentismo de Chile, que también inquieta al Perú. Al conocer esa noticia,
mi esposa me prohibió escribir sobre el tema por constituir un asunto muy serio,
pero no le hice caso por celebrarse mañana el Día del Periodista, fecha en la
cual no acepto imposiciones de nadie y menos de una extranjera.
Decidí dirigirme al Gran Cuartel de Miraflores para conversar con algunos de los
altos jefes militares y di un respiro de alivio cuando unos centinelas
modernamente armados obstruyeron mi ingreso al grito de “¡Alto!”, al cual no
hice caso por ser bajito de estatura, y di tres pasos al frente cayendo en manos
de una patrulla militar que me condujo a un pequeño recinto destinado al Cabo de
Guardia.
Fui interrogado severamente y tuve que enseñar a la autoridad militar mis
documentos de identidad y otros que confundieron a los guardias, que no podían
comprender por qué me llamo Paulovich sin ser ruso ni croata mientras mi cédula
certifica que mi nombre es Alfonsito, aumentando la confusión cuando un guardia
declaró que yo era cochabambino y había nacido en La Paz.
Aclaradas las cosas, nos hicimos amigos y les manifesté mi preocupación ante el
desnivel existente entre los arsenales de guerra de Bolivia y Chile, opinión que
fue compartida por el Cabo de Guardia, aunque me dijo en la oreja: “Sabes, es
verdad lo que tú dices pero no debemos desesperarnos porque Bolivia tiene muchas
armas secretas que tú no conoces...”.
Me interesaron sus palabras y le pedí que me continuara hablando sobre nuestro
arsenal secreto, diciendo el uniformado: “¿Te acuerdas, hermanito, que hace
mucho tiempo tú escribiste acerca de nuestro Cuerpo Especial de Cholas Nadadoras
que ya se encontraba en Chile desde hace varias décadas y que actúan disfrazadas
de contrabandistas?”.
Le respondí que recordaba algo pero que no había seguido el desarrollo de
aquella noticia ultra secreta, continuando mi amigo militar: “Ellas siguen
realizando nuestros planes de penetración disfrazadas de contrabandistas, y al
mismo tiempo ganan mucho con las mercaderías que traen de Iquique a Bolivia. El
volumen de sus negocios es tan grande que las tratan muy amablemente en aquel
puerto chileno y las cholas nuestras han organizado hasta un grupo folclórico de
La Diablada”.
La revelación me dejó pasmado y le pedí que continuara. Me dijo uno de los
guardias: “Y eso es nada, hermanito, pues te cuento que sobre la base de nuestro
Cuerpo Especial de Cholas Nadadoras tenemos ahora un Grupo Escogido de Torpedos
Humanos cuya misión es la de formar a las cholas nadadoras y convertirlas en
kamisakis versión boliviana de los kamikazes japoneses, y las hemos convencido
de que la misión de sacrificarse convertidas en torpedos humanos para destruir
barcos chilenos las conducirá al cielo, después de haber sufrido tanto en esta
vida.
También tenemos otras armas, dijo el soldado, pero te contaré sobre ellas la
próxima vez.
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