Acusa a inteligencia militar de torturas
Irak. Una mujer que integra el grupo de siete soldados de EEUU denunciados de martirizar a prisioneros iraquíes dijo que la orden fue hacer que los enemigos ‘vivieran un infierno’. El caso sigue conmocionando
AFP. Washington
Una mujer que integra el grupo de siete soldados estadounidenses acusados de
torturar a prisioneros iraquíes, dijo que actuó bajo órdenes directas de
inteligencia militar para que "vivieran en un infierno" antes del
interrogatorio, informó The Washington Post este sábado.
"El trabajo de la Policía Militar era mantenerlos despiertos, hacer que vivieran
en un infierno para que hablaran" en los interrogatorios, para lo cual no había
reglas, dijo la oficial de policía militar Sabrina Harman, de 26 años,
originaria de Alexandria (Virginia, este).
"Traían uno o varios prisioneros por vez, ya encapuchados y esposados", agregó,
en declaraciones a The Washington Post vía e-mail desde Bagdad.
Harman, reservista del ejército estadounidense, dijo que su unidad recibía
órdenes de oficiales de inteligencia militar a cargo de la prisión de Abu Ghraib
-donde se torturó a los prisioneros iraquíes- y de personas contratadas para
realizar los interrogatorios.
La oficial es la soldado que aparece sonriendo detrás de un montón de
prisioneros iraquíes desnudos apilados en forma de pirámide, en una foto muy
publicada por la prensa mundial.
Harman no dio detalles sobre las torturas ni el nombre de quienes las ordenaron.
Además, se negó a contestar preguntas sobre los cargos de que está acusada, dijo
el diario.
Según un documento de acusación citado por el Post, Harman está acusada filmar
prisioneros a los que se les ordenaba desnudarse y masturbarse, y de atar con
alambres las manos de un prisionero encapuchado al que obligaba a permanecer de
pie sobre una caja asegurándole que sería electrocutado si se caía de ella.
Además, está acusada de tomar fotos del amontonamiento de prisioneros y de un
cadáver.
Los que traían prisioneros a su unidad eran oficiales de inteligencia del
ejército, agentes de la CIA o "civiles contratados", y "ellos eran los que
determinaban con quiénes 'ser buenos' y con quiénes no", dijo Harman.
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