Las fotos de prisioneros iraquíes torturados
por militares estadounidenses desestabilizaron esta semana a la Casa Blanca,
algo que no habían logrado ni las constantes muertes de soldados ni la
retirada de aliados de la coalición, y amenazaron el cargo del secretario de
Defensa, Donald Rumsfeld, que finalmente no renunció.
Hasta ahora, el presidente George W. Bush había logrado mostrarse firme y
sin dejar entrever la mínima duda frente a cada revés sufrido en Irak, bien
fueran atentados, rebeliones, toma de rehenes o las muertes de soldados.
Incluso después de la decisión de España, Honduras y República Dominicana de
retirar sus tropas de Irak, la Casa Blanca contestó que la coalición seguía
fuerte.
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| Pirámide.
Soldados de EEUU posan junto a un grupo de prisioneros desnudos |
Pero la difusión hace una semana por el canal de televisión CBS de las
imágenes de detenidos torturados en la cárcel de Abu Ghraib, alcanzó una
repercusión que ni siquiera había alcanzado la publicación en portada del
diario USA Today de los retratos de los soldados estadounidenses muertos en
abril en Irak.
Las imágenes de las torturas asestaron un golpe a la administración Bush
que, sin haber encontrado las armas de destrucción masiva que sirvieron como
pretexto para la guerra, justificó su invasión a Irak subrayando que con
ella había liberado al pueblo del país árabe precisamente de los vejámenes a
los que lo sometía el régimen de Saddam Hussein.
“Las fotos dan a los incidentes un carácter chocante, horrible, a los ojos
del mundo entero” reconoció el viernes el secretario de Defensa.
Rumsfeld, uno de los miembros más conservadores del equipo de Bush, se
convirtió en el centro de las críticas de la oposición demócrata, de la
prensa y del propio Presidente.
“Le dije que debía haber sido informado de las fotos”, reconoció Bush, que
se enteró del tema a través de la prensa.
Frente a la repercusión de las fotos en el mundo y las consecuencias para la
imagen de EEUU, el Presidente se vio forzado a pedir perdón. “Es una mancha
en el honor de nuestro país”, declaró. Su rival en las elecciones de
noviembre, el demócrata John Kerry, pidió la renuncia de Rumsfeld. Varios
diarios, encabezados por el influyente The New York Times, hicieron lo
mismo.
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| Procesada.
La soldado Lynndie England es uno de los seis militares de EEUU acusada
de abusos |
“Ha sido secretario de Defensa en dos guerras. Es parte importante de mi
gabinete y se quedará”, afirmó Bush.
Paralelamente a los ataques contra Rumsfeld, la prensa reveló que el caso ha
incrementado las discrepancias al interior del equipo de Bush y
especialmente el malestar del secretario de Estado, Colin Powell, en una
administración, dominada por conservadores como Rumsfeld y el vicepresidente
Dick Cheney.
En EEUU, choqueados, pero
no piden salida de Rumsfeld
Los estadounidenses están consternados con las torturas que soldados
aplicaron a prisioneros iraquíes, pero la mayoría cree que los incidentes
son aislados y no creen que el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, deba
ser destituido, según una encuesta.
El sondeo del canal de televisión ABC y del Washington Post indica que los
estadounidenses están divididos a partes casi iguales, 44% a 43%, entre
quienes piensan que la administración Bush trató de investigar los casos, o
que trató de encubrirlos.
Un 75% de los interrogados dijeron que siguen la historia, lo que representa
un índice de atención que según los encuestadores se reserva usualmente para
los eventos noticiosos más impactantes.
Sólo un 20% cree que Rumsfeld debe renunciar y el 69% cree que debe
mantenerse en el gabinete. Por otro lado, un 48% aprueba el manejo que del
caso ha hecho el Presidente, 35% lo desaprueba. El 62% dijo que las torturas
fueron aisladas y un 32% opinó lo contrario.
Lynndie
England
Un rostro sonriente para los abusos
Su rostro sonriente frente a los iraquíes que sus colegas atormentaban
desnudos dio la vuelta al mundo: la joven soldado Lynndie England (21),
personifica el escándalo de la prisión de Abu Ghraib. En todas las
fotografías, la PFC (soldado de primera clase, siglas en inglés) England es
la más visible de los estadounidenses.
La hija de una familia humilde de Virginia se llamó a silencio, pero sus
padres la defienden. “Es sólo porque ella estaba allá cuando se tomaron las
fotografías”, justifica su madre, Terrie England.
Hija de un trabajador ferroviario, fue buena estudiante hasta que se enlistó
al Ejército para pagarse los estudios.