American Visa es el nuevo proyecto del director
paceño Juan Carlos Valdivia. Esta adaptación del libro de Juan de Recacochea
marca su regreso a la pantalla grande. Pero no estará solo; la mexicana Kate
del Castillo interpretará el papel de Blanca, una mujer que ofrece favores
sexuales. La fórmula, entonces, parece sellar la suerte de este filme. Y
quién mejor para hablar de esto que sus propios protagonistas: el director y
la actriz cuentan sobre su trabajo, las dificultades, los desafíos y las
esperanzas que los unen.
- ¿Cómo se dio el contacto para conseguir a Kate del Castillo?
-Juan Carlos Valdivia (J.C.V): Todo partió a raíz de un malentendido con un
director de casting que buscaba actores para mi película. Él no se contactó
con Kate y yo pensé que ella no estaba interesada… Pero no fue así
- Kate del Castillo (K.C.): Es una historia muy chistosa, porque Juan Carlos
quería que fuera a un casting, al cual nunca me llamaron. Yo me enteré de él
gracias a un amigo, Demian Bichir, que, por casualidad, también participa
del filme. Coincidimos con Valdivia en Madrid. Entonces, le pidió a Demian
que me preguntara por qué no me había gustado su película. Pero Demian le
dijo que sí me había interesado. Juan Carlos no lo creyó… Cuando lo supe me
enojé muchísimo y le pedí que me hiciera el casting, aunque luego contratara
otra chica. Y así fue como me quedé.
-Kate, ¿qué fue lo que te atrajo de la historia?
- (K.C.): La historia me pareció fuera de lo común, porque es muy crítica.
Tiene de todo un poco: amor, tragedia… Era uno de los mejores libretos que
había llegado a mis manos. Me encantó y más me gustó cuando participé del
casting y vi que tenía posibilidades de interpretar a Blanca (una
prostituta).
-En el casting, ¿ya sabías qué papel ibas a interpretar?
- (K.C.): - Desde que leí el libreto supe que era el único personaje que yo
podía hacer. Es precioso, diferente a todo lo que yo he hecho…
(J.C.V.): - No es fácil encontrar una actriz que se quiera arriesgar. Es
como dice Kate, un papel diferente. Nosotros buscábamos una actriz que
aceptara este reto, porque requiere de mucha preparación y compromiso.
Exigía, además, que viajara a Bolivia para trabajar el personaje que, dicho
sea de paso, es una cruceña.
- Con un acento tan fuerte como el mexicano, ¿cómo piensas adoptar el acento
camba?
- (K.C.): Eso algo que muchas veces he criticado. Por ejemplo, en la
película Traficc hay un mexicano que habla como puertorriqueño. Eso me
disgusta, porque quiere decir que ni el actor ni el director hicieron bien
su trabajo. En lo personal, espero no defraudar a los cambas. Le estoy
echando ganas. Estoy aquí para aprender y creo que tengo buen oído.
Seguramente en el set tendremos a alguien que chequeará el tema del acento,
un acento que me parece lindísimo, tan diferente a los collas, así los
llaman ¿verdad? Estoy feliz, no sólo porque Blanca es un personaje que toda
actriz quisiera interpretar, sino porque me fascina estar en un país que no
conozco.
- Juan Carlos, una curiosidad: American Visa es la tercera película de tu
carrera y una vez más has recurrido a una novela, ¿por qué?, ¿cuál es tu
relación con el escritor Juan de Recacochea?
- (J.C.V.): Cuando acabé Jonás y la ballena rosada, empecé a leer American
Visa. Me gustó tanto que la adapté, la dejé, la retomé, la volví a leer y
hace un año y medio terminé por concretarla. En el sentido cinematográfico,
el filme es una obra costumbrista, pero también es muy crítica. Tiene mucho
que ver con nuestra realidad. Empieza en el altiplano, en La Paz, y termina
en Santa Cruz. Es como una metáfora de lo que ha pasado en el país durante
los últimos años: esa fascinación por el oriente.
- ¿Es cierto que trataste de adaptarla a Tijuana?
- (J.C.V.): Sí, cuando no estaba consiguiendo la plata hice una adaptación
para que la historia ocurriera en México. Pero se me desvió completamente.
No sólo perdió el sabor, sino que es mucho más fácil para un mexicano irse a
Estados Unidos. Entonces, tiene otra connotación.
(K.C): Pero hay otra cosa más: la película es actual y real, por esto del
sueño americano y las visas. Como dice Juan Carlos, para los mexicanos es
relativamente más fácil tener una visa, y si no te la dan, cruzas corriendo
la frontera. Muchas veces uno no es consciente de esta problemática. Por
ejemplo, yo, no lo sabía hasta que leí la novela.
- ¿Por eso aceptaste el papel?
- (K.C.): De entrada fue por el guión. Tiene un mensaje precioso. Es un amor
conmovedor y entrañable. Los personajes son como salidos de caricaturas
antiguas. Son fascinantes y el mío es lo máximo. Para mí no es nada fácil
hacer de una prostituta, al menos nada común. Te confieso que es algo que no
haría en televisión. Creo que acepté el reto porque sentía la necesidad de
hacer algo diferente.
- ¿Cuál ha sido tu relación con el cine?
(K.C.): Pues es muy chistoso, porque yo empecé en cine con mi padre. Era
chiquitita. Pero en esa época el cine no era bueno, no había salas
adecuadas. Entonces, la televisión empezó a ser el principal modus vivendi
de los actores. Dicen que uno lleva su carrera por donde quiere ir y yo
seguí el camino de la pantalla chica. Pero todo cambió. Ahorita el cine
mexicano ha llegado al Oscar y hasta ha volteado taquilla. Por eso, quiero
retomarlo. Ya hice lo que tenía que hacer en las telenovelas.
- ¿Cómo te marcó el ser hija de actor?
- Ahorita me pongo a pensar: ¿Si mi papá no hubiera sido actor, yo sería
actriz? Definitivamente sí. Porque es mi vida, porque es lo que me gusta y
porque es lo único que sé hacer. Pero desde luego que con él conocí y me
acerqué aún más a este mundo... Él me apoyó, más nunca me impulsó, porque
decía que las actrices tenían muchos problemas sentimentales, y tenía mucha
razón. Mi papá es muy profesional. Tiene un rigor que he visto en pocos
actores, es un hombre muy profesional y que se concentra en lo que tiene que
hacer.
- Así como te concentraste en el video de Ricky Martin...
- (Risas) Ahí me pasó otra anécdota: estaba grabando una telenovela cuando
me habló a mi casa el representante de Ricky y me preguntó si estaba
interesada en el video. No acepté porque estaba trabajando, además que no
era modelo. Pero él insistió porque necesitaban una actriz. Pensé que era un
truco para convencerme. Pero a los diez minutos volvió a sonar el teléfono y
era Ricky Martin diciéndome: “Oye, quiero que estés en mi video”. Entonces
le respondí: “¡Ok!”. Yo siento que así deben ser las cosas...
- ¿Cómo?
- (K.C.) Si yo te quiero en mi película, entonces te hablo y hago que te
enamores del proyecto...
-¿Así como hizo Valdivia?
- (K.C.) Pero él pidió que me llamaran y nunca lo hicieron
- (J.C.V.) Es lo que uno pierde por andar con tantos intermediarios.
- (K.C.) Los directores de casting, por lo general, tienen su grupito de
actores consentidos a los que siempre apoyan. Este director incluso tenía el
teléfono de mi abuelita. Me podía haber localizado. Así es la vida, lo que
es tuyo es tuyo y nadie te lo puede quitar. Y como Juan Carlos creo en los
proyectos. Él ha levantado solo esta película, por eso necesita de gente que
de verdad se muera por hacer estos personajes. Para que no sea una película
más. Por lo pronto, Demián y yo estamos empapados en el proyecto. Y creo que
eso es importante y eso se va a notar al momento de filmar.
- Juan Carlos, ¿cómo fue la experiencia de vivir diez años en México?
- (J. C. V.): Fueron diez años en los que me he fogueado como director. He
tenido la oportunidad de trabajar en diferentes formatos y en diferentes
medios. Hice una película independiente, publicidades, series, novelas...
Pero siempre con ese deseo de hacer cine. Así que vuelvo con un proyecto.
Estoy totalmente involucrado. Desde dirigir, escribir, armar el equipo, la
gente, hasta pasar el sombrero para conseguir presupuesto.
- Estéticamente, ¿cómo has planeado esta película?
- (J.C.V.) Tendrá un despliegue diferente al de Jonás...
- ¿Por qué?
- Mi objetivo en Jonás era hacer una película más clásica. Pero uno adquiere
experiencia y en el camino van pasando hechos que te sorprenden. Siento que
mis años en México me han dado la seguridad de hacer las cosas y cómo lograr
resultados. Entonces, American Visa va a ser más realista, más ágil, va a
tener humor negro y mucha acción. Es una historia sencilla y al mismo tiempo
tiene personajes muy cálidos.
- Aparte de Kate, ¿quiénes completan tu equipo de trabajo?
- Están Jorge Ortiz, Jorge Jamarli, Alejandra Lanza, una chica de cochabamba
que hace de Isabel y otra chica que será una sorpresa. También he venido
para ver a otro actor.
-¿Y en cuanto al equipo técnico?
- (J.C.V.) Esta vez tenemos más gente boliviana. Cuando hicimos Jonás hubo
muchos extranjeros. Ahora foráneos sólo son el sonidista y un experto en
fotografía aérea, porque vamos a hacer tomas desde un helicóptero. Luego, el
montaje y la postproducción se hará en México.
- ¿Cuándo empiezan a filmar?
(J.C.V.) Comenzamos el 24 de mayo, aunque a partir del 20 vamos a hacer
algunas tomas aéreas. Estimamos terminar los últimos días de julio o el 2 de
agosto.
- ¿Cómo será la transformación de Kate en camba?
- V. La vamos a llevar a Beni y Pando para que vea los pueblos. Tiene un mes
para trabajar. Conocerá a chicas del oficio y gente que ayudará en su
transformación. El proyecto es muy bonito, siento que he madurado como
guionista y como director.
- Valdivia, una cosa más: ¿Cuánto cuesta American Visa?
- (JCV) Va a costar menos que Jonás. Pero va a ser una película más
complicada, porque ha cambiado la manera de hacer cine.
Kate
del Castillo
Tiene 30 años y ha pasado toda su vida en los set de televisión. Esa
experiencia ahora la plasmará en el proyecto del boliviano Juan Carlos
Valdivia.
Actriz
mexicana
Perfil
Una chica de talento
Hija del reconocido actor
mexicano Eric del Castillo, a los seis años Kate hizo su debut
cinematográfico en la película El último escape. En 1991 recibió su primera
oportunidad en las telenovelas interpretando a Leticia, en Muchachitas.
Desde entonces ha sido el rostro de melodramas como Mágica juventud (1992),
Alguna vez tendremos alas (1997), El Derecho de nacer, La mentira y Bajo la
misma piel. Además, fue la protagonista del videoclip de Ricky Martin Fuego
de noche, el único que ha realizado en su carrera. Con metas diferentes,
Kate apuesta nuevamente al cine.
Juan
Carlos Valdivia
Este paceño dice pasar por un buen momento. Tiene entre sus manos uno de los
proyectos más ambiosos de su carrera: American visa
Director de cine
Perfil
Una vida de película
Nació en la ciudad de La Paz. En
1995 llegó al cine con la adaptación de la novela Jonás y la ballena rosada,
del escritor Wolfango Montes Vanucci. Con este trabajo, que filmó en Santa
Cruz de la Sierra, acarició una de sus primeras consagraciones. Trabajó en
México durante casi 10 años. Entre 1994 y 2004, experimentó con diferentes
formatos audiovisuales. Logrando trabajar como director en series como Vida
en el Espejo, en 1999. También se encargó de la dirección de la película El
útimo evangelio y del video ‘Angel de Amor’, del popular grupo Maná. Fue en
2002.