Gobierno: nacionalización es inviable
Hidrocarburos. La polémica apenas comienza. El sector hidrocarburífero está preocupado por lo que pueda ocurrir
La Prensa
Hidrocarburos. ¿Nacionalizarlos o no?, es la
interrogante que comienzan a formularse varios sectores de la población
boliviana. La mayoría de los consultados al respecto, prefieren responder con
cautela
Un tema está sobre el tapete: ¿es posible
nacionalizar el petróleo y el gas? El Gobierno considera que esta posibilidad es
inviable y ha retado a los movimientos sociales a que le digan cómo hacerlo.
Para la posición gubernamental, nacionalizar implica revertir los derechos de
propiedad a favor del Estado boliviano y otorgar, en compensación, una
indemnización a los concesionarios expropiados.
Este es, según el Poder Ejecutivo, el principal escollo para la nacionalización
de los hidrocarburos: la compensación a los concesionarios que sin duda exigiría
la comunidad internacional. ¿Cuánto se llegaría a pagar? Según cifras de YPFB
sujetas a confirmación se sabe que de los 3.500 millones de dólares que las
petroleras alegan haber invertido, el monto de los activos no depreciados ronda
los $us 2.510 millones. Esta suma debería ser devuelta, pero no sólo ella.
Además, habría que reponer lo que se estima sería la renta que percibirían las
petroleras, con lo que la indemnización ascendería por lo menos a $us 4.500
millones.
Pero el problema no termina ahí. Adicionalmente, el país requeriría de $us 3.000
millones para explotar los campos y 500 millones para capital de trabajo.
Hablamos entonces de $us 8.000 millones, es decir, de una suma igual al PIB
boliviano.
¿Y quién va a querer prestarnos este dinero después de haber violado, con la
nacionalización, los contratos y el derecho legal internacional del
inversionista privado?, se pregunta el ministro de Minería e Hidrocarburos,
Xavier Nogales.
Por eso, según Nogales, lo recomendable para maximizar los beneficios de Bolivia
es la introducción de nuevos impuestos legales sin pelearse con todo el planeta.
“Hay que tener cuidado y ver quién se puede beneficiar con una nacionalización,
que haría caer el valor de todas las empresas, lo cual nos puede llevar a una
situación más difícil que la actual", explica.
Por su lado, el Movimiento al Socialismo y otros sectores sociales ya no quieren
hablar de una nacionalización, sin embargo proyectan la recuperación de los
hidrocarburos para los bolivianos.
CBH:
la idea posterga el desarrollo del país
La Cámara Boliviana de Hidrocarburos a través de
su asesor, Carlos Alberto López, se formula la pregunta: ¿Qué se logró en su
tiempo con las nacionalizaciones que se produjeron en el país en 1937 y 1969? Y
responde: "El resultado neto de ambas acciones fue la postergación, por décadas,
del desarrollo, crecimiento y expansión de la industria petrolera boliviana. Se
coartó su proyección, incluso a nivel regional".
López cree que se debe sopesar muy detenidamente el impacto que la
nacionalización tendría sobre la imagen internacional y sobre la capacidad de
Bolivia para captar ahorro externo, imprescindible en un país que sólo posee un
ínfimo 8% de ahorro interno y carece de fuentes de inversión propias, estatales
o privadas.
Los hidrocarburos que se pretenden nacionalizar, sostiene López, 55 TCF de gas,
aún se encuentran en la forma de yacimientos, a 6.000 metros de profundidad. Por
lo tanto continúan siendo de propiedad del Estado. ¿Qué se pretende entonces
nacionalizar?, cuestionó.
Por otra parte, esto exige una consideración seria del costo que tendría traer
estas reservas a la superficie, pues aún se requeriría una inversión de
alrededor de $us 1.800 millones adicionales.
"Desarrollar los 55 TCF de reservas requerirá $us 4.400 millones. Es decir, sin
los capitales de riesgo necesarios para traer esas reservas a la superficie y
monetizarlas, estaríamos nacionalizando yacimientos sin valor alguno; segundo,
estaríamos imponiéndonos una deuda por compensación de las inversiones y las
pérdidas de ingresos de las empresas de, por lo menos, $us 2.900 millones y,
tercero, imposibilitando, tal como se hizo con las nacionalizaciones anteriores,
el desarrollo del sector al someter al país a un embargo financiero
internacional", dice.
López explica que la idea de nacionalizar va en contra de la corriente, pues en
la región y el mundo se busca captar, no espantar, a los capitales privados. "La
agenda de algunos grupos ha desviado el debate económico nacional, en base a
desinformación, consignas y discursos sin fondo, hacia el ámbito
político-ideológico”, añadió.
Varios sectores
prefieren ser cautos
El Movimiento al Socialismo prefiere ser cauto.
Igual que la COB, presentó un proyecto de ley de hidrocarburos con cinco puntos:
la recuperación de la propiedad hidrocarburífera de Bolivia, la autarquía de
YPFB, la adecuación del sistema de regalías, impuestos y participaciones, el
control y fiscalización de la cadena de producción de hidrocarburos (a través de
la participación de YPFB en sociedades de economía mixta) y la
industrialización.
Según el diputado masista Santos Ramírez, encargado del tema, la nacionalización
no es una cuestión inmediata, porque todavía no existe una condición fundamental
para lograrla: voluntad política.
La Coordinadora para la Recuperación de los Hidrocarburos, una asociación de
varias organizaciones sociales como la COB, Codepanal, la Coordinadora del Agua,
etc. prefiere evitar la palabra nacionalización, porque implicaría reconocer las
violaciones a la Constitución supuestamente cometidas por la Ley de
Hidrocarburos y la Ley de Capitalización.
Por tanto, la palabra "nacionalización" habría sido tramposamente introducida
por los intereses de las petroleras y el Gobierno para mostrar a las
organizaciones sociales que defienden los hidrocarburos como extremistas capaces
de perjudicar al país obligándolo al pago de cuantiosas indemnizaciones, según
dice en un comunicado.
La Coordinadora plantea recuperar la propiedad de los hidrocarburos mediante la
abrogación de la Ley 1689, el incremento de las regalías hasta el 50 por ciento,
el potenciamiento real de YPFB y la industrialización del gas.
Piden tributos
hasta el 50% de los ingresos
Los principales propulsores de la recuperación de
los hidrocarburos son la Central Obrera Boliviana y el Comité de Defensa del
Patrimonio Nacional (Codepanal), que han lanzado, recientemente, un proyecto de
ley para aumentar los tributos de la industria hidrocarburífera hasta el 50% de
sus ingresos, relanzar YPFB e industrializar el gas boliviano.
Este proyecto de ley no plantea la nacionalización porque, según el asesor de la
COB en materia de hidrocarburos y presidente de Codepanal, Enrique Mariaca, esta
medida sería prematura, ya que se trata de una tarea de un órgano de poder como
la Asamblea Constituyente.
"Hoy todo depende del Congreso. Si no incorpora las directrices de la ley que
presentamos, entonces exigiremos la nacionalización, que no es un proceso que se
logre de un día para otro. Y para ello tendremos el aval de la resolución de la
Asamblea General de la ONU, de 14 de diciembre de 1962, que establece el respeto
a la soberanía de los países subdesarrollados sobre sus recursos naturales",
señala Mariaca.
A ello se agrega la Central de Transporte Pesado representada por el secretario
general, Félix Aramayo quien señala que de no aceptarse el pago de 50% de
tributos debe irse por la nacionalización.
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