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EDITORIAL

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 02, Abril de 2004  

>>    ¿Negligencias médicas?

Hay una hermosa niña en lucha angustiosa, pero tenaz por su salud. A la sombra de su valerosa madre que no pierde las esperanzas, que confía en Dios, la niña hermosa, en medio de su inconsciencia, no pierde su tierna sonrisa.
Según los antecedentes de este triste caso, la niña es una víctima de la negligencia médica. Dilucidar si hubo o no negligencia médica ya está en manos de la justicia ordinaria. En esta instancia se sabrá si realmente hubo omisiones culposas en la atención de un ser humano o si obraron en el hecho factores imprevisibles o incluso la insondable voluntad de Dios Todopoderoso.
Ningún comentario más, de nuestra parte, en torno de este doloroso tema. Como orientadores responsables de la opinión pública, esperamos el juicio médico definitivo que está pendiente y que, sin duda, habrá de darse, y más temprano que tarde.
Pero nos parece que con ánimo prevenido se está queriendo crear un clima de desconfianza, de recelo en torno del profesional médico y, de paso, o más bien de manera directa, respecto de hospitales y clínicas, especialmente las del sector privado. No es justo que tal cosa esté ocurriendo. Al menos ésta es nuestra modesta y desinteresada opinión.
Errar, por supuesto que los médicos pueden errar, igual que erramos todos los seres humanos, y no una sino muchas veces, en el curso de nuestras vidas. Pero de ahí a que se atribuya al error, como parte insoluble de éste, la negligencia, nos parece definitivamente desproporcionado.
La del médico es una profesión realmente esforzada y sacrificada. Con sobrada razón, en muchas partes, incluyendo nuestro país, se habla de la medicina como un apostolado. Para ser médico, se necesita sobre todo vocación y a más de esto, costosos y largos estudios que nunca terminan prácticamente. El profesional médico vuelve siempre a sus gruesos libros, y así tiene que ser hasta el último día de su ejercicio porque el arte o la ciencia de curar avanzan tanto de hoy a mañana, en la medida en que nuevos males atacan a nuestro organismo.
El profesional médico, por otro lado, no está generalmente sujeto a un horario de trabajo ni puede disponer de sus días de descanso de ley ni de los feriados especiales, puesto que las enfermedades no se declaran dentro de los marcos laborables, ni respetan el sueño ni reconocen el derecho a la diversión. En fin, el profesional médico debe estar en el puesto del deber y acudir con prontitud cuando se lo requiere porque una vida humana pende siempre de su presencia.
El médico, por todo lo dicho y por lo mucho que todavía se puede decir, merece el respeto y la alta consideración de su comunidad. ¿Qué se equivoca? ¡Pues claro que suele ocurrir, sólo Dios es infalible!



La silla eléctrica

Oso Molino* ®® Sonría “Plis”

Ser entrenador de un equipo de fútbol profesional es vivir sentado en una silla eléctrica. Eso ocurre acá y en todas partes del mundo. Me corrijo, porque ocurre en todas partes del mundo, nos copiamos para convertir al fútbol en algo tan importante y apasionado, que a más de la silla eléctrica le agregamos una olla a presión, siempre dispuesta a estallar.
Cuando yo veía la cara de miles de bolivianos confundidos y muy dolidos me pregunté, ¿cómo será estar en los zapatos del técnico?
Grande fue mi sorpresa cuando me enteré que el asistente que sostenía el paraguas de Acosta, resultó ser primo de una ahijada que tengo y que a la vez está casada con un kinesiólogo, detalle que no importa mucho en este análisis. Dicho primo, recogió los papelitos que iba anotando el técnico y me los hizo llegar mediante mi ahijada. Sólo son fragmentos porque están borrosos y mojados con lágrimas y con la lluvia.
Revisemos lo que anotó el DT.
No hay apoyo del medio campo. El medio campo no apoya. No hay medio campo.
Es que empezamos tarde. Los culpables son los dirigentes.
¿Por qué no enfrenté a Chile con el mismo equipo que ganamos a Colombia? Soy un terco.
De aquí arriba no veo muy bien. Creo que nos hicieron un gol.
Van a decir “el entrenador no conocía nuestra realidad”.
El equipo está en formación. Esto recién empieza. Ya iremos sumando.
Esta es la realidad del fútbol boliviano.
Creo que nos hicieron otro gol.
Hay que empezar a trabajar en divisiones inferiores.
No pueden haber dos cabezas que manejen el fútbol nacional.
Paró la lluvia, pero siguen lloviendo insultos. La altura nos hizo mal.
El malagüero es Evo Morales. Había que jugar en El Alto.
Sacando cuatro puntos en el exterior nos ponemos al día.
La esperanza es lo último que se pierde.
Esperanza hay, lo que no hay es equipo, pero estos partidos son para tener roce internacional.
El esquema confundió a los jugadores.
En la próxima vez lo llamo a Baldivieso, siempre y cuando haya “próxima vez” para mí.
Hay que tener entrenador boliviano y jugadores extranjeros para clasificar al mundial.
Bueno, ésos eran los apuntes más importantes. Otros son muy personales, como una lista de cosas que le hizo su esposa para que el “Pelado” le compre en el mercado, antes de volver a su casa.

* Bailarín de “La Diablada” que se enteró del resultado recién ayer, por mantenerse 72 horas bailando en un mar de lagrimas.

 

 

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