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Solteros
Aprendieron a
disfrutar la soledad
Independientes. Cuatro divorciados y dos nunca casados se confiesan
Dica
Rodríguez
Vivir solo es el sueño de muchos adolescentes. No tener quien les ponga
horario ni los controlen demasiado es su gran aspiración. Sin embargo, como
todo en la vida, la tan ansiada independencia tiene sus pros y contras.
Cuatro hombres y dos mujeres, cuatro divorciados y dos solteros, nos cuentan
cómo viven, quién se ocupa de las labores domésticas, qué les gusta hacer y
qué preferirían que otra persona se hiciera cargo.
Todos disfrutan de ser independientes pero sienten la falta de alguien que
los acompañe, los mime y no descartan el matrimonio. Coincidentemente estas
seis personas, de diferentes edades (22 a 48 años), a pesar de tener la
posibilidad de salir cuando mejor les plazca, prefieren la tranquilidad de
su casa. Mauricio Wende, joven, soltero y atractivo, se levanta todos los
días a las 6:45 y se acuesta a las 22:30. Desvelarse significa no rendir al
100 % al día siguiente en el trabajo. Xavier Vázquez pasa todo el día fuera,
trabaja, estudia y va al gimnasio. En las noches prefiere descansar. Para la
periodista y ex reina de belleza, Evelyn Roda, la soledad no es bonita.
Siente la falta de alguien a su lado para amar y para que la proteja. Los
caprichos no faltan. El publicista Roly Toledo tiene una almohada desde hace
20 años, que lleva a todos sus viajes, "ha ido hasta a Nueva York", cuenta.
Mauricio
Wende
Administrador de Empresas En noviembre
pasado decidió independizarse. "Era tiempo, se me dieron las posibilidades y
compré un departamento", cuenta Mauricio Wende que trabaja en Transredes.
Le gusta estar en su escritorio. En otra habitación tiene una bolsa de boxeo
y pesas para su entrenamiento físico. De la casa se hace cargo una persona
que va dos veces a la semana, pero él lava su ropa todos los días... en la
lavadora. "Lo que no me gusta es planchar, pero si quiero ponerme algo que
no está planchado, plancho y arreglo la cama todas las mañanas antes de ir a
trabajar.

Roly Toledo | Publicista "Mi mamá me
entregó a mi esposa", bromea Roly Toledo que desde 2000 vive solo por
primera vez. “Uno se acostumbra a disfrutar de la soledad aunque no le tengo
miedo al matrimonio". Si bien tiene una persona a cargo, él mismo se prepara
el desayuno. Al mediodía almuerza de la olla grande, con su madre. Para él,
lo malo de vivir solo es cuando se enferma o necesita de una persona que se
preocupe por él en casa.

Evelyn Roda | Periodista Es una mujer
conservadora, salió de casa para casarse a los 26 años y desde su divorcio
hace tres años, vive sola. "Fue difícil, no me acostumbro todavía. Además de
la depresión por la separación, le tocó con sus padres viviendo en otra
ciudad. "Si te enfermas y no tenés a nadie cerca, te sentís desamparada".
Confiesa que su experiencia viviendo sola no ha sido bonita y que no se
imagina así para siempre. "Hilda se hace cargo de la casa y de todas mis
cosas, es mi mano derecha, como de la familia. Sabe de mis temas de banco,
salud...”

Lorena Villalobos |Modelo Esta beniana
vino a Santa Cruz hace tres años a estudiar Administración de Empresas en la
UAGRM. Es modelo de Marca Registrada y trabaja en la Udabol. Una chica se
encarga de los quehaceres domésticos, aunque ella misma acomoda su cuarto,
“Sé hacer de todo, me gusta acomodar todo. Sé cocinar, pero lo evito,
prefiero comprar algo listo.

Robin Yépez |Ing. Civil Vive
solo desde que se divorció hace 19 años. Asegura que la vida de soltero es
linda porque no tiene que dar desate de nada, dispone de su tiempo para lo
que desee aunque no descarta un nuevo matrimonio y más hijos. "Vivir solo lo
hace a uno individualista, solitario, egoísta", asegura este empresario que
hace sus compras domésticas personalmente.

Xavier Vázquez |Ex modelo Después de su
divorcio en 1992 su única compañía es un perro Cocker Spaniel, Pupi. Una
señora va tres veces por semana a lavar, planchar y limpiar la casa. La gran
comida del día, el desayuno, la prepara él mismo: pollo, hamburguesas o
huevo y café. A Pupi, le compro comida. Almuerzo en mi trabajo", cuenta.
Estudia Derecho y termina su jornada en el gimnasio y un batido de
proteínas. “La soledad es una alternativa, aunque siento la falta de alguien
que me espere en casa”. |