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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 28, Marzo de 2004

Propuesta de Bolivia en red para el desarrollo genera dura crítica


Estudio. El PNUD planteó la creación de un Estado intercultural y globalizado, con un gobierno electrónico, para avanzar en el desarrollo humano. Dos sociólogos y un economista consideran irreal la propuesta


Guísela López R.

Informacionalismo, la propuesta del cambio (Ver infografía)

El gas como principal base económica (Ver infografía)

Sociedad marginadora pero nacionalista (Ver infografía)

Bolivia está buscando el diseño de un nuevo perfil de país, que le permita tomar en cuenta a todas las culturas que tiene su territorio, que deje de ser centralista e incluya a los habitantes que, históricamente, fueron marginados. En ese espectro, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) plantea la formación de un Estado intercultural, globalizado y en red para lograr desarrollo humano.
El organismo internacional sugiere “una vía boliviana hacia el tecnoinformacionalismo con desarrollo humano”, es decir, un sistema en el que los actores del desarrollo, de acuerdo con sus valores, desarrollen sus capacidades y opten, respetando su diversidad cultural, por el tipo de inserción al mundo que más les convenga.
La propuesta del PNUD fue sometida a la mirada crítica de tres profesionales bolivianos: dos sociólogos y un economista, quienes coincidieron en calificarla de irreal, ingenua y hasta peligrosa para la preservación de la multiculturalidad boliviana.
Las Naciones Unidas plantea que Bolivia emplee sus recursos naturales con el propósito de incluir a toda la sociedad en los beneficios de una economía abierta e integradora; además, propone la inserción activa del país en la globalización. Asimismo analiza las posibilidades de transformar las estructuras del Estado en función de una nueva gobernabilidad, que aproveche las ventajas de las nuevas tecnologías y cree un gobierno electrónico (en la red de internet).
Gustavo Prado, director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Gabriel René Moreno, quien considera que el planteamiento del PNUD se inspira en el paradigma tecnológico e informacional de Manuel Castells, observó que el documento abunda en el señalamiento de las ventajas que obtendría el país con el uso masificado e inteligente de Internet, pero carece de un marco analítico idóneo para explicar la dinámica de los cambios institucionales que nos transformarían en una sociedad de la información.
“El informe ofrece recetas de lo que se debería hacer, pero dice muy poco del cómo lograrlo”, cuestionó el economista.
Por su lado, el sociólogo Álvaro García Linera, cree que la propuesta del organismo internacional está marcada por “una alta dosis de voluntad y cierta ingenuidad, de buena fe, de sus autores”. El analista respalda su crítica con las cifras que cita el mismo estudio acerca del acceso mínimo que tienen los ciudadanos bolivianos al uso de internet.
“Estamos hablando de una sociedad que en términos de su estructura productiva está, todavía, anclada en sistemas tecnológicos de tipo tradicional de los siglos XV, XVI y XIX, como es el arado egipcio que usan casi cuatro millones de bolivianos para producir en el campo”, justificó.
Ambos profesionales concuerdan en sus argumentos críticos sobre lo utópico que resulta pensar en un Estado informático (“gobierno e”, como le denomina el PNUD).
“Eso pudiera funcionar en sociedades que ya tienen una base tecnológica más o menos homogeneizada”, sostuvo García Linera; mientras que Prado se pregunta y se responde al respecto: “¿Cómo logramos esta fenomenal reforma del Estado? Ensayar respuestas es tarea de todos los bolivianos, pero estaríamos agradecidos con el PNUD si en el próximo informe de desarrollo humano nos ayudara a responderla”, ironizó.
A García Linera le preocupa que la idea de crear un gobierno electrónico distraiga el verdadero fondo del problema estructural de Bolivia. “Eso puede obstruir la capacidad de ver los problemas de la construcción de nuestra gobernabilidad y procesos de control social”, dijo.
El PNUD reconoce tácitamente el fracaso del modelo económico neoliberal en Bolivia, aunque a esa frustración prefiere denominarle “agotamiento”. Utiliza el eslogan “globalización sí, pero no así” para sugerir que el país deje de ser pasivo en el mundo globalizado, promueva el informacionalismo para ser activo y fortalezca la capacidad de acción del Estado, los actores y los movimientos sociales.
Gustavo Prado opina que esa tesis del PNUD es acertada, pero dice que el país debe tener presente que “el margen de maniobra para cambiar las reglas de juego es muy estrecho”. Al mismo tiempo agrega que “urge disminuir las disparidades a través de un esfuerzo concertado para que la globalización destruya menos empleo y formas tradicionales de ganarse la vida y para que la transición sea gradual”.
El economista sugiere que Bolivia se sume a las voces de los países subdesarrollados que reivindican igualdad de oportunidades, tanto económicas como culturales e insista en la idea de que “el fardo del cambio sea distribuido más equitativamente entre países pobres y opulentos”.
Un aspecto fundamental del informe del PNUD está referido a uno de los problemas sociales más cruciales del país: la exclusión social. El documento debate la necesidad de construir una sociedad intercultural, que equilibre, creativamente, el valor de la diversidad étnica y social del país.
A la socióloga Esther Balboa no la convence la iniciativa de las Naciones Unidas de que la sociedad boliviana transite de lo multicultural (forma de convivencia cultural entre distintos) a la interculturalidad (diversidad cultural en términos étnicos, religiosos, regionales, etc.). “Ese proceso es muy restringido. Pasar de la multiculturalidad, que es diversa y está en diversas regiones, a una interculturalidad ciudadana, es limitante porque nuestro país no sólo es ciudad, sino que la mayoría es área rural”, sustentó.
La ex ministra de Educación y estudiosa de las culturas aimara y quechua, considera que el informe del PNUD no tiene un contenido para el desarrollo humano en Bolivia. “Es un planteamiento de modernidad más que de desarrollo humano y está impulsado por occidente”, criticó. Argumentó que a los países occidentales lo que les interesa es el pensamiento liberal centrado en un mercado consumista. “Desde el punto de vista indígena, el desarrollo no es el consumo y la mayoría en este país somos originarios. La globalización no entiende eso”, apuntó.
El informe del PNUD está sustentado en una base de información primaria, resultado de un amplio proceso de consulta, donde se utilizaron herramientas metodológicas cuantitativas y cualitativas. Esa documentación, es una especie de fotografía de la realidad social, política, cultural y económica de Bolivia.
Los resultados fueron utilizados como cimiento para que el organismo internacional proponga que el país impulse un nuevo modelo de desarrollo humano sustentado en la explotación de sus recursos naturales (sobre todo el gas), con un nuevo Estado descentralizado e informatizado (gobierno en red) y organice una sociedad bajo pautas interculturales.

Conflictos son por recursos naturales

Los diversos recursos naturales que tiene el país son la causa de la mayoría de los conflictos sociales registrados en los últimos 23 años. Así lo revela una recopilación de demandas publicada por el PNUD.
Durante 2003, el conflicto por la coca reportó más eventos, le siguió la denominada guerra del gas y enseguida estuvieron los conflictos por la tierra y el territorio protagonizados por el Movimiento Sin Tierra.
Según el análisis de Naciones Unidas, el conflicto en Bolivia es el principal factor de convulsión social en su historia democrática. Sostienen que las convulsiones sociales están asociadas, en gran medida, con el inicio de la crisis económica.
En 2003 se registraron 287 conflictos en el país, de los cuales 31 fueron protagonizados por campesinos, 59 por aparatos centrales del Estado, 25 por autoridades municipales, 18 por la población civil, 13 por los comités cívicos, 12 por maestros, 11 por transportistas, 10 por indígenas, 10 por obreros, 10 por universitarios y 88 por otras organizaciones.

Plan de “gas informacional” no convence

Si en algo coinciden las conclusiones del informe del PNUD y las posiciones de los críticos, es en que el gas natural es el área que Bolivia debe impulsar para lograr desarrollo económico. Lo que observan y no les convence es la idea del desarrollo informacional del energético.
El informe del organismo internacional sugiere que Bolivia promueva el informacionalismo como sustento de una transformación productiva de mediano y largo plazo en el sector del gas natural. Utilizan el concepto de “gas informacional” y consideran que podría ser la base del despegue para acelerar un informacionalismo económico en el país.
García Linera sonríe cuando se le pide un criterio respecto de esta sugerencia. “Creo que hay un uso medio fetichizado del concepto de informacionalidad, que está bien para entender ciertas cosas, pero el uso excesivo impide ver una serie de problemas”, apuntó. Argumentó que el debate en Bolivia, respecto del gas, está concentrado en saber quiénes van a gestionar el excedente gasífero que tiene el país. “Tal vez (el PNUD) está eludiendo el tema de fondo, que es dirimir quién controlará la propiedad del gas”, insistió.
Gustavo Prado considera que la propuesta del organismo internacional es demasiado optimista cuando propone una relación profunda entre el Estado, las transnacionales y la sociedad civil para que el gas se constituya en la base del desarrollo informacional de la economía nacional. “Históricamente, este tipo de pacto es difícil de lograr. Recordemos que el forcejeo por la renta hidrocarburífera entre el Estado y las empresas extranjeras se resolvió dos veces por la vía de la nacionalización en el siglo XX”, apuntó.

 

Las diferencias socioeconómicas incrementan el racismo

El informe del PNUD prefiere denominarle “intolerancia” a esa expresión de rechazo que hay entre las diferentes culturas bolivianas. Desde la perspectiva del índice de tolerancia social por estrato socioeconómico y adscripción étnica, el estudio muestra que la tolerancia baja frente al otro distinto y considera que éste es un rasgo relativamente generalizado en toda la población boliviana.
El sociólogo Álvaro García Linera, sostiene que estos resultados son el reflejo de la realidad. “Sin duda la sociedad boliviana es profundamente racista y esto explica el proceso de nacionalización incompleta que tiene Bolivia, donde hay varias naciones, varias culturas y encima, culturas jerarquizadas, idiomas jerarquizados, bajo mecanismos medio coloniales de racismo”, afirmó.
Según el informe, el promedio de personas poco tolerantes en los distintos grupos sociales encuestados es de aproximadamente 25%. Sin embargo, también se observa que los sectores socioeconómicos altos y medios tienden a ser más tolerantes que los medios-bajos y bajos. En tanto que los grupos indígenas aparecen menos tolerantes que los criollos y otros grupos, mientras que los mestizos aparecen más abiertos a la convivencia intercultural.
El documento también devela que los llanos muestran importantes márgenes de tolerancia comparados con las otras regiones, mientras que en el altiplano y los valles, la aceptación disminuye.
El sentimiento racista o de rechazo al otro que es distinto a uno, se concentra en las regiones donde ha primado históricamente la discriminación y la exclusión. Ese fenómeno está más asociado a las diferencias socio-económicas que a las étnicas.
Establece que los niveles de aceptación en la vida cotidiana son relativamente bajos entre los bolivianos, pero al mismo tiempo muestra una alta autoestima y reconocimiento de las personas con quienes se comparte la misma cultura, aunque advierte que esa tendencia no es plena. En general, los mestizos tienen niveles elevados de tolerancia comparados con los pueblos indígenas o los criollos.
Parece contradictorio, pero los resultados del estudio del PNUD revelan, al mismo tiempo que el sentimiento racista, una profunda autoestima nacionalista. El 97% de las personas consultadas expresaron estar orgullosas de ser bolivianas; más del 92% dijo que “para que Bolivia progrese se requiere pensar primero en el bien del país en su conjunto; y más del 70% dijo que le gustaría ver, en el segundo centenario de la república, una Bolivia abierta al mundo y que haya preservado su cultura.

Esther Balboa Bustamante / Dra. en Ciencias Humanas

En 2025 no tendríamos ni un indio

Cuando el informe del PNUD habla de “mutar los valores, creencias, proyecciones, actitudes y percepciones de la mayoría de los bolivianos que conforman comunidades”, ¿quiere decir que pretenden destruir todo lo que es la raíz cultural del país? Yo lo he interpretado así.
Quiere decir que para 2025, Bolivia sería, definitivamente, un país sin indios que es lo que, teóricamente, retrasa el ingreso a la modernidad.
Las conclusiones del documento no logran superar el tradicional etnocentrismo de occidente en base a modelos que reflejan las preocupaciones y las angustias que les causa el disfrutar de los beneficios de sus sociedades industriales.
Indudablemente se nos está hablando de las nuevas formas en las que se ha disfrazado el colonialismo que nos ha invadido hace 471 años. Así, nuestro destino ha estado ligado primero, a las condiciones económicas, sociales y culturales de España y hoy, a intereses internacionales difícilmente identificables a través de las agencias de desarrollo y las instituciones representativas del Estado, especialmente la educación.
De esta manera se nos presenta al Desarrollo Humano como algo estático, sintetizado en indicadores que al fin de cuentas reflejan la superposición de una visión del mundo sobre otra. Implica la "superioridad" de la cultura occidental, frente a la "inferioridad" de los campesinos, de los indígenas y de los trabajadores por cuenta propia.
Aún más, todos los esfuerzos están dirigidos a alcanzar los indicadores determinados en los países centrales, como la "sociedad - red".
Este informe nos hace reflexionar que la penetración sistemática del capitalismo en nuestro país ha logrado hacer surgir sentimientos nacionales, una conciencia nacional y el anhelo de una identidad nacional: ser todos bolivianos.
También podemos observar un retroceso a la ideología del liberalismo del siglo XIX. Comparte su miedo a las masas y a
cualquier movimiento que estas puedan realizar, aunque claro está bajo una forma cualitativamente más acentuada, como corresponde a las condiciones de desarrollo de la tecnología, especialmente de la informática.

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