Sharon volvió a demostrar lo que está dispuesto a arriesgar
Recambio. Abdel Aziz Rantissi, nombrado sucesor del jeque Yassin para dirigir Hamas recibe el saludo de un militante
AFP. París
Afectado en el frente interno por una oposición
creciente, y sin el apoyo de EEUU a su plan de separación de los palestinos, el
primer ministro israelí Ariel Sharon demostró esta semana con el asesinato del
líder espiritual del Hamas, Ahmad Yassin, lo que está dispuesto a arriesgar en
el conflicto de Medio Oriente.
“El Estado de Israel golpeó al primero de los asesinos palestinos. La
quintaesencia de la idelogía de ese hombre era el asesinato de los judíos y la
destrucción del Estado de Israel”, dijo Sharon al justificar el asesinato de
Yassin el lunes 22.
La operación provocó estupor aunque no sorpresa en el mundo. Las fuerzas
israelíes habían intentado eliminar al jeque Yassin (67), el 6 de septiembre en
un ataque con helicópteros.
La diferencia entre uno y otro ataque no es sólo el resultado. Sharon resolvió
dar la orden de asesinar a Yassin en un momento en el que su situación en el
frente interno israelí está muy deteriorada.
Acosado por el Parlamento y dentro de su propio partido Likud por su plan de
evacuación de Gaza, el premier gozaba de su más bajo nivel de credibilidad desde
que llegó al poder en febrero de 2001.
Pese a esta coyuntura, Sharon, cuya reputación de guerrero y partidario del uso
de la fuerza no escapa a nadie, volvió a demostrar que está dispuesto a
arriesgar y mucho para hacer prevalecer su plan para Medio Oriente.
Su operación recibió el apoyo parcial de los israelíes, según encuestas de los
diarios Maariv y Yediot Aharonot, quienes saben que a partir de ahora la guerra
contra los palestinos ya no tendrá límites.
“Nuestro mensaje a Sharon es que la sangre llama a la sangre”, dijo el jefe del
brazo político del Hamas, Jaled Mechaal.
Nacido en 1928 en Palestina bajo mandato británico, Sharon comenzó su carrera
militar a los 17 años y estuvo en todas las guerras israelo-árabes desde 1948.
Nadie olvida que su controvertido paseo por la Explanada de las Mezquitas, en
septiembre de 2000, desató la segunda Intifada palestina.
En ese sentido, periódicos europeos, como el francés Liberación, entienden la
eliminación de Yassin en una lógica de guerra vinculada con la decisión de
evacuar con la ‘frente alta’ la Franja de Gaza, feudo del Hamas, y no dejar que
esa retirada sea tomada como un triunfo de la Intifada.
El plan de Sharon, que supone la anexión israelí de facto de sectores de
Cisjordania donde están las mayores colonias, no recibió esta semana las
esperadas garantías de Washington, que en cambio reiteró su fidelidad en la ONU
vetando un proyecto de resolución de condena al asesinato de Yassin.
Protestas desde
El Cairo hasta Teherán
Desde El Cairo hasta Teherán, miles de árabes y
musulmanes atacaron duramente a Israel y EEUU tras la gran oración del viernes,
en protesta contra el asesinato por parte del Estado hebreo del jefe espiritual
del Hamas, Ahmad Yassin.
El jeque parapléjico fue asesinado el lunes por Israel cuando salía en su silla
de ruedas de una mezquita de Gaza.
En Egipto, policías anti-motines impidieron el viernes a cientos de fieles
reunidos en la mezquita de Al Azhar en El Cairo salir a la calle tras la
oración.
Jóvenes manifestantes tenían en su frente una cinta negra con la inscripción
‘Todos somos el jeque Yassin’’.
En Jordania, unas 2.000 personas manifestaron en el campo palestino de Al
Wahadate, cerca de Ammán, tras la oración. Los manifestantes intentaron salir
del campo a la calle principal pero la policía se los impidió, según testigos.
En Teherán, miles de iraníes manifestaron para denunciar el ‘terrorismo del
régimen sionista’ y exaltar la Intifada, en presencia de representantes de
movimientos palestinos.
En Bagdad, cientos de chiitas organizaron una marcha fúnebre desfilando detrás
de un féretro vacío envuelto en una bandera palestina y una silla de ruedas
sostenida en alto por los manifestantes.
Los manifestantes, que enarbolaban retratos del dirigente radical chiita iraquí
Moqtada Sadr, quemaron una bandera israelí gritando “¡Muerte a Sharon!, el
primer ministro israelí.
En Cisjordania, los movimientos islamistas palestinos organizaron dos marchas.
En Ramala, se congregaron 5.000 personas y en Naplusa, un féretro de madera con
la inscripción ‘El fin de Israel’ fue quemado por 4.000 personas que
participaron en la ceremonia.
Hamas,
una amenaza para Israel
Principal movimiento islamista palestino, Hamas,
cuyo fundador y jefe espiritual, el jeque Ahmed Yassin, fue asesinado el lunes
por el gobierno israelí, se convirtió durante la Intifada en el mayor enemigo de
Israel.
Autor de la mayoría de los atentados suicidas anti-israelíes, Hamas vio aumentar
su popularidad de manera espectacular desde el 28 septiembre de 2000, en
detrimento del Fatah de Yasser Arafat, que controla la Autoridad Palestina.
En Israel, después de que el premier Sharon anunciara su intención de evacuar la
franja de Gaza, hubo algunas advertencias sobre el riesgo de que Hamas se
hiciera con el control de ese territorio.
Hamas -acrónimo en árabe de Movimiento de Resistencia Islámica- fue creado el 14
de diciembre de 1987, antes de la primera Intifada, por un grupo de islamistas
que eran parte de los Hermanos Musulmanes, entre ellos, el jeque Yassin.
El objetivo de Hamas era contrarrestar a la Yihad Islámica, un movimiento
integrista pro-iraní, pero también la del Fatah, al que criticaba su amplitud
multiconfesional y el hecho de dar prioridad a la lucha independentista, dejando
de lado la ayuda social.
A lo largo de los años, Hamas desarrolló una amplia red de beneficencia, sobre
todo escuelas, lo que explica su influencia creciente en los territorios
palestinos.
El movimiento tiene entre 700 y 1.200 militantes y decenas de miles de
simpatizantes.
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