La difícil salida de José María
Despedida. Aznar representó a España por última vez en el Consejo de la UE
Por Marie Noelle Valles | AFP
Política. El presidente del gobierno español pasó horas amargas durante
los funerales de Estado por el 11-M
Los funerales de Estado celebrados el miércoles pasado en Madrid en homenaje
a las 190 víctimas de los atentados del 11 de marzo fueron el marco de una
difícil jornada para el presidente del gobierno español saliente, José María
Aznar, abucheado por algunas familias e ignorado por la mayoría de los
representantes extranjeros.
De los veinte jefes de Estado presentes en Madrid para honrar a los muertos de
Madrid, sólo sus ex aliados, el primer ministro británico, Tony Blair, su
homólogo polaco Leszek Miller y el jefe de la diplomacia de EEUU, Colin Powell,
efectuaron una visita protocolar a Aznar en el palacio de la Moncloa.
Aznar casi no vio a los otros responsables internacionales, que al igual que
Blair, Powell y Miller, aprovecharon su viaje a Madrid para reunirse con el
futuro presidente de gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en
asuntos de primer orden, como Irak.
En la catedral madrileña de La Almudena, donde estuvo presente la familia real
española, Aznar mantuvo el rostro firme y evitó acercarse a las familias de las
víctimas al término de la ceremonia.
Algunos de los familiares no se privaron de agredirle verbalmente, inclusive en
el interior de la catedral, reprochándole como responsable de la muerte de las
víctimas de los atentados, reivindicados por la red terrorista Al Qaida como
represalia por la participación española en la ocupación de Irak.
El domingo 14 de marzo, día de las elecciones generales que lo alejaron del
poder, Aznar, acompañado por su esposa Ana Botella en lágrimas, fue tratado de
‘asesino’ en el momento en que votaba, según imágenes transmitidas por la
televisión.
La noche del lunes, durante su primera intervención tras la derrota de su
Partido Popular (PP, derecha), Aznar mantuvo su visión de que la salvación
diplomática de España pasa por su alineamiento incondicional detrás de
Washington en el asunto iraquí, tal como hizo hace un año, a pesar de la
oposición del 91% de los españoles a la guerra.
El miércoles, al salir de la catedral madrileña, Aznar le pisó los pies
literalmente al rey Juan Carlos, para colocarse bajo su protección y escapar de
posibles burlas de la multitud.
El jueves trajo mejores momentos para Aznar cuando representó a España, por
última vez, en una cumbre europea en Bruselas, después de reunirse con su
sucesor socialista José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa.
Los líderes de la Unión Europea despidieron el viernes a Aznar, en el segundo
día de la reunión, con un ‘homenaje y aplausos’, según comentó el primer
ministro irlandés, Bertie Ahern.
El presidente de turno de la Unión explicó que tomó la palabra al final del
Consejo Europeo y antes del almuerzo para ‘rendir homenaje’ a Aznar “por su
contribución a los debates europeos durante estos ocho años y, obviamente,
también por la tremenda contribución al desarrollo de su propio país”.
Según Ahern, Aznar intervino entonces ‘brevemente’, dio las gracias a todos y
dijo ‘adiós’ (o ‘hasta pronto’, según la interpretación simultánea en español).
Sus palabras fueron contestadas con “un prolongado aplauso por parte de todos”
los jefes de estado o gobierno, añadió Ahern.
Por su parte, en la conferencia de prensa que ofreció al término del Consejo
Europeo, el propio Aznar deseó a sus hasta ahora colegas europeos ‘mucha suerte
y mucho éxito’ en su labor.
Además, ‘por el bien de Europa’ confió en que ese trabajo permita conseguir una
serie de objetivos, entre los que enumeró la definición final del entramado
institucional de la UE, encontrar el camino de un economía flexible y una
capacidad de decisión internacional.
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