Una noche en la que la poesía
y la música vencieron al bullicio
Talento. El virtuosismo de Claure con la guitarra y la voz de Junaro estuvieron presentes en Tapekua
Ricardo Herrera
Dos años después de su última presentación en Santa Cruz de la Sierra, Emma
Junaro y Willy Claure siguen teniendo esa magia sobre el escenario que los ha
convertido en uno de los dúos más importantes de la música nacional. Este fin de
semana el restobar Tapekua fue el sitio para el reencuentro y para que ambos
repasaran un repertorio cargado de poesía y bellas melodías de autores
nacionales y extranjeros.
El viernes pasado Escenas estuvo en la segunda de las tres presentaciones
previstas por el dúo y, a pesar del bullicio y la falta de respeto de un sector
del público asistente, los artistas lograron hacerse oír y emocionar con los
temas que eligieron para la velada.
Willy Claure fue el primero en subir al escenario e interpretó algunas cuecas y
temas del folclore latinoamericano. Luego invitó a presentarse a Emma Junaro e
iniciaron un nuevo viaje musical con El violín de Becho de Alfredo Zitarrosa.
Luego vinieron Quiero ser libre de Jaime Junaro y otros temas. Para concluir la
primera parte del espectáculo interpretaron La niña de Guatemala, poema de José
Martí musicalizado por Oscar Chávez, y la ya popular cueca No le digas, que
tiene letra de Jaime Sáenz y a la que el mismo Claure le puso música. Cabe
indicar que de las distintas versiones que existen del tema la que interpreta
Junaro es la más destacable.
La segunda parte de la presentación la inició la cantante, que guitarra en mano
interpretó Te quiero, en base al poema de Mario Benedetti. "Este es un tema que
habla de cuando acaba el amor y la manera en que debiera terminar", dijo Junaro,
para luego iniciar los primeros acordes de La resolana de Jaime Dávalos y
Eduardo Falú, uno de los temas más conocidos de su repertorio.
Algunos minutos después Willy Claure retomó su lugar en la guitarra y juntos
interpretaron Palomitay de Aureliano Rojas. No podía faltar en el espectáculo
algún tema de George Brassen y El paraguas fue el elegido. Pero la parte más
emotiva de la noche fue cuando Junaro le puso su voz y Claure con su guitarra la
acompañó en los temas Tanto te amé, Como un fueguito y Cuento del mundo de
Matilde Cazasola.
La parte negativa de la noche estuvo a cargo de un sector del público que no
dejó de hablar y hacer ruido mientras los artistas actuaban. Incluso el pedido
de silencio de la cantante cayó en saco roto. Sin embargo la experiencia de
Claure y Junaro se puso en evidencia cuando eligieron para el último tramo
canciones alegres, que fueron acompañadas con aplausos.
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