CAO no tiene dinero para pagar sus deudas y perdió convocatoria
Convencido. Luis Núñez decidió apostar por un cambio estructural en la CAO. Fue presidente entre 1998 y 2000
Gina Mendía G.
La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) presenta problemas de iliquidez, no
puede cumplir con una deuda de $us 1,5 millones, además de haber perdido su
poder de convocatoria, situación que inquieta a las instituciones afiliadas que
aguardan con impaciencia el proceso eleccionario para renovar a su directorio,
previsto para el 15 de junio.
La otrora institución que hace pocos años era capaz de requerir la presencia de
un mandatario del país en momentos de emergencia y exigir soluciones inmediatas
a su problemática productiva tiene patrimonio pero “carece de recursos para
cubrir su déficit, porque no supo readecuar sus cuentas pendientes”, comentan en
el seno de la institución.
Un ambiente de cambio se proyecta, en las instancias dirigenciales, en momentos
en que los productores buscan superar la crisis institucional.
Ante los inconvenientes económicos, institucionales de imagen corporativa y
representatividad, nace la candidatura de Luis Núñez, un ex dirigente
agropecuario que pretende lidiar con los cuatro factores mencionados, con el
propósito de lograr “una excelente imagen de la CAO y no pierda credibilidad
ante sus afiliados”, expresó
“Mi postulación nace porque quiero volver a tener el apoyo y la fuerza común
para resolver todos los problemas”, dijo Núñez, a tiempo de confirmar que ya
cuenta con el respaldo de tres instituciones productivas de Santa Cruz como la
Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Productores de Maíz y
Sorgo (Promasor) y la Asociación de Avicultores.
El objetivo de encarar una reforma estructural de la institución pasa por un
mecanismo de mucho análisis y consenso que ya se inició en la gestión de Ricardo
Frerking, cuando se intentó modificar los estatutos para convertir a la CAO en
una entidad más significativa; sin embargo, la apertura no era la más adecuada,
según la visión de Núñez.
Para Núñez, el sector tiene que estar decidido a realizar cambios importantes
que cuenten con la participación de los subsectores, para definir su
participación.
¿Por qué la CAO perdió poder de convocatoria y su imagen no está bien
representada ante las instancias gubernamentales?, al respecto, Núñez responde
que el debate sobre el desarrollo productivo se ha olvidado, la institución está
resquebrajada y no existe capacidad para elaborar una propuesta acorde con los
intereses de la región, que no implique planteamientos inalcanzables. Núñez
expresa que está animado en ser protagonista del proceso de cambio pues cuenta
con el apoyo de muchos sectores fuertes.
...Pero ¿cuál será su primer paso para superar la iliquidez de la CAO? Enfatizó
que primero negociaría con los acreedores, fortalecería las inversiones en la
Expocruz y vendería los terrenos de propiedad de la CAO que tiene en el norte,
en Pailón, así como “otros cachivachis que sólo estorban”.
El candidato considera que cuando una entidad goza de buena imagen y la
necesidad de hacer buenas propuestas, los sectores mostrarán grandes esfuerzos
para encauzar su fortalecimiento. Aseguró que no permitirá que las autoridades
de gobierno “se burlen de Santa Cruz cuando llegue a buenos acuerdos”.
El vicepresidente de la CAO, Demetrio Soruco, confirmó que la institución
enfrenta problemas económicos “como todas las instituciones que pasan por las
apreturas económicas y los afiliados la defienden a pesar de la crisis”. Afirmó
que el sector está bien unido y que exige seguridad jurídica.
Anapo y Fegasacruz por la reforma
La Federación de Ganaderos de Santa Cruz y la Asociación de Productores de
Oleaginosas y Trigo expresaron su acuerdo por consolidar la unidad del sector,
así como impulsar una reforma de sus estatutos para bienestar del gremio. En
función de construir esa visión y de cómo proyectar a la CAO para los próximos
años, sus líderes sostienen que de aquí se desprende un plan de cambio, y por lo
tanto están dispuestos a discutir la propuesta.
“Somos parte del directorio de la CAO y tratamos de aglutinar y optimizar los
pocos recursos que tenemos”, dijo Antonio Franco, presidente de la Federación de
Ganaderos.
Anapo recibe como aporte de los productores 50 centavos de dólar por hectárea de
soya, así como de la planta de semilla y de organismos internacionales que
apoyan en transferencia de tecnología. Gravetal y las industrias de aceite Fino
actúan de agente de retención. El aporte del productor a Anapo suman $us 250.000
anual, que permite cubrir los gastos de la institución.
El presidente de Anapo, Carlos Rojas, confirmó que los recursos de la CAO no son
suficientes para su mantenimiento. La CAO tiene una deuda de un millón de
dólares y es un ente de lineación de políticas del sector. Rojas considera que
el hecho de que la institución que aglutina a los diez subsectores productivos
enfrente problemas de liquidez, no significa que pierda su fortaleza de gestión
ante el gobierno.
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