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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 27, Marzo de 2004

../20040327/images/sa1.jpgA un mes del atentado no dan con los autores


Crimen. Hace un mes la ciudadanía y el país se conmovieron por el atentado criminal que sufrió la fiscal Von Borries


Jesús Aponte Vargas

INVESTIGACIÓN. La Policía considera esclarecido el caso y dice que se evitó otros crímenes que la
organización delictiva planificó. Asegura que se hicieron 15 operativos y declararon 50 personas

Víctimas desisten de la querella contra el Estado

Fiscales se quejan del gobierno: ‘no nos dio chalecos, ni armas ni nada’

Cincuenta declaraciones de presuntos sospechosos, al menos quince allanamientos de inmuebles en la ciudad y sus alrededores y sólo un detenido es el resultado que arrojan las investigaciones del atentado que segó la vida de la fiscal Mónica von Borries, perpetrado hace un mes en la calle Las Maras, barrio La Santa Cruz, luego de que estallara el vehículo que abordó fuera de su casa para dirigirse a su trabajo.
Ese día acudieron al lugar todas las unidades policiales, peritos en escena del crimen, bomberos, autoridades locales y nacionales, incluyendo el presidente de la República, Carlos Mesa. La noticia recorrió el mundo.
Dos días después el gobierno a través del ministro de Gobierno, Alfonso Ferrufino, lanzó la hipótesis de que el prófugo italiano Marco Marino Diodato sería el cabecilla de una organización criminal que ejecutó el atentado. La afirmación se basó en la declaración del brasileño Ricardo Borba Mesquita (45), detenido porque supuestamente se comprobó que éste participó del hecho criminal y sería integrante de la banda.
Se conoció también, a través de los organismos de investigación, que los integrantes de la organización criminal serían al menos seis personas.
Los agentes lograron la detención del brasileño luego de la declaración de un sereno al que Borba le habría dejado una revista de entretenimiento en la que olvidó una boleta emitida por un policía de Tránsito y en la que estaba registrado su nombre.
Según los directores nacional y departamental de la Policía Técnica Judicial, Rolando Fernández y Humberto Gutiérrez, respectivamente, a partir de la aprehensión de Borba y de su declaración en la que asegura que Diodato comandaba una organización criminal y que había planificado el atentado a la fiscal Von Borries y a otros más, los investigadores comenzaron a verificar lo dicho por el brasileño hasta llegar a constatarlo.
En un segundo allanamiento al domicilio de Borba, la Policía secuestró el teléfono celular que éste utilizaba para comunicarse exclusivamente con la organización.
El aparato se encontraba oculto en un patín y el chip en una olla. El celular fue sometido a un trabajo técnico y se descubrieron cinco números de teléfonos con los que se contactaba Borba, que aseguró que los integrantes de la banda eran Renato (Marino Diodato), Pepe, Leo (Sandro de Carvalho), Pedro y otro no identificado.
“Nosotros consideramos que es un caso resuelto y que hemos evitado otros atentados que había planificado esta organización. Es un caso sólido y creemos que hemos tenido el porcentaje de suerte que toda investigación necesita porque hubo errores que cometieron los integrantes de esta banda”, dijo Fernández.
Aseguró que la investigación no se paralizó ya que siguen tomando declaraciones y continúan acumulando elementos porque el objetivo es la aprehensión del italiano Marino Diodato que se habría involucrado con muchas personas que ahora lo protegen.

Teléfonos, claves para esclarecimiento

El comandante departamental de la Policía Técnica Judicial, Humberto Gutiérrez, e investigadores, indicaron que algunos de los integrantes de la banda de Marino Diodato cometieron errores y permitieron el esclarecimiento del atentado a la fiscal Von Borries.
Aseguraron que Diodato compró cuatro teléfonos celulares que entregó al brasileño Borba, a Pepe, a Leo, a Pedro y a otra persona no identificada para que se comuniquen entre sí, pero algunos fallaron. Por ejemplo, Leo fue descubierto por las llamadas que hizo para asuntos particulares y no sólo para la organización como estaba previsto. Leo, o el brasileño Sandro de Carvalho, llamó varias veces a un radiomóvil para asuntos particulares y en esa empresa quedaron registradas sus llamadas que fueron constatadas por los agentes.
Además, Borba en su declaración dijo que en cada reunión con Leo éste llegaba en una camioneta Toyota Hi Lux, color rojo y siempre llevaba dos perros finos, lo que también fue confirmado cuando allanaron el inmueble del barrio LAB, por inmediaciones del quinto anillo y avenida Santos Dumont, donde observaron a los perros y a la camioneta mencionada.

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