Líderes europeos se unen otra vez tras los ataques en Madrid
Encuentro. Se reanudarán las conversaciones para alcanzar una constitución
Reuters. Bruselas
Los líderes de la Unión Europea (UE) volvieron a descubrir ayer el espíritu
de la unidad después de los atentados en Madrid, al acordar la reanudación de
las estancadas conversaciones para alcanzar una constitución e impulsar medidas
conjuntas contra el terrorismo.
Asimismo, coincidieron en relanzar las reformas económicas, aunque en este punto
persiste cierto escepticismo.
Los líderes de los 25 Estados que forman la UE en la actualidad y de los que se
integrarán al bloque en el futuro dejaron atrás un año de discusiones por la
invasión de Irak, por los derechos de voto en la UE y los déficits
presupuestarios.
Ayer, trataron de enviar un mensaje de cohesión y resolución a sus ciudadanos.
Los principales funcionarios de la UE se comprometieron a renovar los esfuerzos
para implementar un conjunto de reformas económicas acordadas en el 2000, en una
iniciativa para superar a Estados Unidos y Japón tras cuatro años de avance
lento.
“Hay una sensación muy fuerte de unidad en Europa en este momento, por razones
muy obvias, después de lo que pasó en Madrid”, dijo el primer ministro británico
Tony Blair a los periodistas.
La determinación de avanzar juntos se reflejó en las medidas de seguridad
aprobadas el jueves por la tarde, que incluyen la designación del primer
coordinador antiterrorista de la UE, y en la agenda de reformas económicas, dijo
Blair.
A fin de desactivar el conflicto diplomático más serio que se cierne sobre la
ampliación de la UE, los líderes europeos se comprometieron a armonizar
cualquier acuerdo de paz para la reunificación de Chipre con las leyes europeas
antes de que el país y otras nueve naciones -principalmente del este europeo- se
unan al bloque el 1 de mayo.
Pero el resultado más importante en el cambio de ánimo fue un acuerdo para
terminar las conversaciones sobre la que sería la primera constitución del
bloque expandido, que colapsaron en diciembre ante las diferencias y la fuerte
resistencia de España y de Polonia sobre los derechos de voto.
El saliente presidente del gobierno español, José María Aznar, en una desafiante
conferencia de prensa de despedida en su última cumbre de la UE, dijo que seguía
a favor de mantener el tratado de Niza de 2000, que daba a Madrid y a Varsovia
derechos de voto desproporcionados en relación con su tamaño.
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