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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 27, Marzo de 2004

Historia de historietas
Hecho a mano


El dibujante santafesino Crist y el cruceño Gaspar se sentaron juntos a la mesa para responder a Brújula una serie de preguntas sobre sus trabajos, la actualidad de la historieta y otros aspectos relacionados con el dibujo. En esta entrevista extractamos algunos de los momentos de ese extenso y entretenido diálogo


Ricardo Herrera  

Ambos han hecho del papel y la tinta el medio a través del cual dibujan en tono de humor la crónica de nuestro tiempo. Crist (Cristóbal Reinoso), a través de las páginas del diario Clarín de Argentina, y Gaspar (Oscar Barbery), en El DEBER con El Duende y su camarilla. Desde hace un año los une la amistad y el dibujante cruceño no esconde su admiración por el creador de García y la máquina de hacer pájaros. Por eso gestionó su visita a Santa Cruz de la Sierra y la exposición con 40 de sus trabajos que en estos días se puede apreciar en la Casa Municipal de Cultura.
Brújula los reunió para conversar sobre la historieta, el humor gráfico, sus experiencias en el género y otras curiosidades que hacen en su trabajo cotidiano.
- ¿La nacionalidad define la forma de dibujar y el humor?
- Crist: De ninguna manera. Eso es algo personal. El arte de la interpretación depende de cada uno. Aunque alguien me hacía notar que en Argentina hay una tradición larga de dibujantes. Tal vez sea que uno cuando chico mama eso, porque ya te digo, es una profesión que no se puede estudiar en la universidad. El dibujo de humor o la historieta son artes populares. Yo recuerdo que pisé por primera vez una galería de arte cuando casi dejaba la adolescencia. Supongo que todo eso forma parte de esa tradición de que el arte popular no tiene nada que ver con las escuelas de bellas artes y está más cerca del cine, las revistas, los periódicos. Cosas que te influyen de acuerdo al lugar donde vives ¿no?
Gaspar: Indudablemente que la nacionalidad no tiene mucho que ver, pero existen influencias. Acá en Santa Cruz no hay una tradición importante de dibujantes, creo que tampoco en Bolivia. Si la hubiera quizá estaría muy influenciada por los dibujantes argentinos y por las revistas que años atrás llegaban de México sobre Supermán y toda su parentela o las de El Santo, el enmascarado de plata y Kalimán. Actualmente la mayor influencia es la de la televisión, el cine y la computadora. Hay muchos chicos bolivianos que dibujan a la manera de los japoneses y cuentan historias con esas características.
- ¿Qué hace por ejemplo que dibujantes como Quino o Fontanarrosa resulten tan universales?
C: Creo que más universales son los dibujos de Mordillo. Él desarrolla en tres o cuatro cuadros a sus hombrecitos blanquitos que no tienen características regionales. A Mordillo vos lo podés ver bien tanto en Alemania como en Japón. Ahora, yo siempre digo que Quino, al crear Mafalda, fue como si hubiese escrito El Quijote, porque se convirtió en un clásico. Se reedita casi cada año y sigue atrayendo lectores como si la hubiese escrito ayer. Mafalda tiene más 30 años y se sigue vendiendo por kilo y por metro. Un fenómeno que sólo un tipo como Quino se puede permitir. Quizá al criticar a la clase media argentina de los años 60 retrató rasgos que son universales. Mafalda, ya se preocupaba por temas que serían hoy de la globalización, como el temor a la guerra nuclear, el psicoanálisis y otros de los que reflexionaba cuando hablaba con el globo terráqueo.
G: ¿ Y Fontanarrosa?
C: Inodoro Pereyra no es tan universal, porque es un gaucho, pero tuvo la capacidad de hacer un personaje como Boogie el aceitoso, que es un sicario que puede haber en cualquier parte. Aparte aborda un tema como el fútbol, del que se habla en todo el mundo. Además Fontanarrosa cree que el mundo es una cancha de fútbol (risas).
G: Cuando usas términos locales haces referencia a un hecho noticioso local el dibujo se vuelve más difícil de entender para quienes no son de ese contexto. Ese es el caso de El Duende, por ejemplo, que habla de hechos noticiosos de la semana, de 15 días atrás o del mes.
- Algunas personas consideran que la historieta puede ser elevada a niveles de géneros como la literatura, pero otras consideran que no pasa de ser un arte menor. ¿Ustedes qué opinan?
C: La historieta tiene sus códigos propios. Me parece que algunas definiciones como que es 'literatura dibujada' son muy pretensiosas. Como en cualquier forma de expresión, hay cosas buenas y malas. Hay dibujantes como Hugo Pratt, Moebius y Alberto Bresccia, que han logrado llevar la historieta de aventuras a su máxima expresión y son excelentes dentro del género. Mientras la historieta estadounidense sólo pretende entretener y no pasa más allá, en la de estos dibujantes y de muchos otros latinoamericanos, se puede apreciar la influencia de autores de literatura.
G: Es verdad, tanto en la parte plástica, como en los guiones ellos son excelentes. Los guiones por sí solos son verdaderos cuentos. Ahora, yo comparto esa idea de que el cómic es un género literario, porque así lo siento y siempre resuelvo mis dibujos como si fueran un cuento o una obra de teatro.
- ¿Y es un arte menor o no?
C: Ocurre lo mismo que con la fotografía. Aún se sigue discutiendo si es arte o simple testimonio. Lo que es cierto es que el sentido de este tipo de dibujos es que se publique. Necesitamos el soporte de un medio de comunicación masiva, porque su valor no está en hacer una copia única y original sino en su reproducción en tiradas grandes. Nuestro trabajo no es para las galerías de arte, no trabajamos para que nuestros dibujos queden enmarcados o para poner el clavito y que se queden colgados
G: Lo que sí es innegable es la fuerte influencia de la historieta en la cultura universal.
C: Sí, y además hay que considerar que es un arte que nació en los diarios para entretener y complementar las noticias. Por ejemplo el personaje Yellow Kid tenía esa función. O sea que los orígenes son muy populares. Después hubo una revalorización en los años 60 y 70, donde se redescrube la calidad de dibujantes como Harold Foster, que hacía El príncipe valiente. Cuando uno ve uno de sus dibujos originales es como ver a Velázquez haciendo cuadritos. Un caso similar es el de José Luis Salinas. Su trabajo estuvo frente a nuestros ojos y costó que nos diéramos cuenta de su calidad. Posterior a esa generación viene otra superinformada, con mucha tecnología y que tiene otra forma de nutrirse.
- ¿Creen que las nuevas tecnologías dejarán de lado el dibujo a mano?
C: El dibujo todavía sigue siendo el dibujo a mano. Un pincel, una pluma, un lápiz. Ahora las cosas han cambiado y yo puedo enviar mi trabajo desde Córdoba a Buenos Aires o Santa Cruz, pero la manera cómo lo hago desde mi casa sigue siendo el mismo. Sigo trabajando con papel y lápiz, porque me encanta el resultado. Tal vez las nuevas generaciones ya prescindan de todo esto y lo hagan todo con las computadoras. En una de ésas ni la tira cómica existirá en el futuro, pero creo que lo único que diferenciaría un trabajo hecho a mano del que hace la máquina será el error, la mancha, la línea que se sale y que no es perfecta. Al final lo que humanizará a esos trabajos será el error.
G: Ahora también la misma tecnología te ofrece la posibilidad de no abandonar el trabajo a pulso, a seguir dibujando con la mano. Se trata de simular el proceso de dibujar con la máquina, como se lo hace sobre el papel a través de lápices especiales y tableros diseñados con ese fin.
- ¿Por qué no han habido muchas mujeres dibujantes de humor conocidas?
- Porque no han tenido oportunidad. Ahora ya manejan taxis, van al espacio, hay mujeres policías y mujeres humoristas como Maitena que está liquidando a todos los demás. Se ve que lo que agarran lo hacen bien. Incluso ya hay mujeres futbolistas.
G: Y boxeadoras...
C: Estamos cagau... (risas)
- ¿Si tuvieran que hacer un seleccionado, como los de fútbol, a qué dibujantes elegirían para sus equipos?
C: Mi selección tiene que ver más con la plástica y no sólo con dibujantes de humor. Colocaría a: Carlos Alonso, George Grosz, Gustab Klint, Egon Schiele, Carlos Nine, Hermenegildo Sabat, Quino, Ziraldo, Pratt, Bresccia y en el arco a Picasso. No me privé de nada ... (risas). En el banco estarían Luis Scafatti, Oscar Grillo, Fontanarrosa, Sanzol y José Luis Cuevas. El negro Fontanarrosa seguro se va a ofender que lo ponga en el banco... (risas).
G: Yo elegiría a Crist, Fontanarrosa, Quino, Nine, Grondona, Tabaré, Caloi, Rius, Mordillo, Altuna y Lucho Olivera.
- Años atrás la revista Fierro hizo un concurso para que sus lectores elijan cuáles eran las mujeres más bellas, si las que dibujaba Horacio Altuna o Milo Manara ¿Ustedes a cuáles elegirían?
C: Las de Moebius...
G: Creo que Altuna dibuja mujeres muy bellas. Tiene unos trabajos extraordinarios en los que te transmite la sensualidad de la escena. También las que Olivera hacia aparecer en Nippur de Lagas.
C: Otra cosa que habría que destacar entre todos los dibujantes de historietas son los animalistas. Los caballos que dibujaba José Luis Salinas eran asombrosos, también los Carlos Rowman, Carlos Casallo o Eugenio Marente. Una vez presencié algo que tiene que ver con este tema. En Córdoba se hizo una bienal internacional. Estaban Víctor de la Fuente, José Luis Salinas, Alberto, Enrique y Patricia Bresccia, Osky, Moebius, uno de los últimos dibujantes de Tarzán, Berni, Lucho Olivera, Altuna, Rep y muchos otros. Una noche se hizo una cena informal en un lugar que se llamaba El Caserón, donde habitualmente íbamos a tocar la guitarra y tomar vino. Era increíble, porque esa noche estaban todos los monstruos sagrados de la historieta. No sé a quién se le ocurrió la idea y dijo por qué no nos dejan unos recuerdos en las paredes. Nadie se achicó y yo saqué para que dibujen mi lápiz 6B con el que siempre ando. José Luis Salinas, el dibujante de Cisco Kid, fue el primero. Era peticito y le pusieron una silla. Dibujaba con una perfección increíble las anatomías e hizo con una rapidez asombrosa un indio sobre un caballo hermoso. Después le siguió Víctor de la Fuente que tenía un estilo diferente, pero que entraba en la misma escuela del realismo. Hizo un cowboy saludando al indio con las mismas proporciones del primer dibujo. Moebius hizo un pterodáctilo enorme en otra pared y Sabat se hizo un Aníbal Troilo en otra. El boliche duró unos años e íbamos ahí como ir a la Capilla Sixtina. Fue una experiencia mágica.
- ¿Qué personaje de historieta les hubiese gustado ser?
C: Cualquiera de los personajes de Pratt... No, mejor el Sargento Kirk, me quedo con él. Hugo Pratt me influenció muchísimo. Cuando era chico copiaba cuadrito a cuadrito sus historias que aparecían en la revista Hora Cero. Era fanático de él. Me compraba unos blocks baratos, un frasquito de tinta china y utilizaba un plumín de mi vieja. Un premio de la vida fue haberlo conocido. "Muchos años después frente al pelotón de fusilamiento", como diría García Márquez conocí a Pratt en Roma y le conté lo que hacía. Yo lo llamaba maestro, pero él medio en español y medio en italiano me decía "Pero...¿maestro de qué?"
A mí me quedaron muchas mañas de él. Copiaba las armas y toda la indumentaria de los soldados de Pratt y aún continúo dibujándolos así. Por ejemplo, él tenía una precisión en los detalles que aún me impresionan. Con decirte que tengo una colección de cantimploras en mi casa por culpa de él. Estuve viviendo dos años en Barcelona y Europa y en esa época fui comprando cantimploras de la guerra, sólo porque Pratt las dibujaba. Actualmente tengo una cantidad de esas porquerías de todos los países. Cuando se lo conté a él me dijo: "Hay Dios mío hemos roto la cabeza a tanta gente" (risas).

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