La Biblia del hombre común. Oraciones urgentes
El 23 de marzo se cumplieron 24 años de la muerte de Luis Espinal, el sacerdote español que murió asesinado por el mandato de Arce Gómez. Escritor y cineasta, el religioso inspiró a toda una generación. Reproducimos algunos de sus textos incluidos en el libro póstumo Oraciones a quemarropa
Egoísmo
Abrimos los ojos, salimos a la calle, y mil llamadas humanas nos asedian: un
mendigo que pide limosnas; el amigo que busca trabajo;
el anuncio de una reunión política...
Pero luego, matamos estas llamadas, las asfixiamos lentamente en nuestro
interior.
A veces, casi sentimos vértigo
ante nuestro corazón de Caín,
lleno de cadáveres del prójimo
La vida es dura;
nos abrimos camino a hachazos,
prescindiendo de los demás, atropellándoles.
Buscamos la felicidad
pero no irradiamos alegría
Señor, hay algo que llamamos amor, pero tú sabes que es mezquino y avaro; sólo
es un egoísmo refinado.
No nos entregamos, solamente exigimos, como un recaudador de impuestos.
Por esto, Señor, te buscamos en vano. Tú no vives en esta cerrazón, porque eres
el amor.
Pero eres tan bueno, que, a pesar de todo, nos hablas.
Tu amor es más fuerte que nuestra coraza de oscuridad. Y vemos brillar tu luz.
Jesucristo enséñanos a amar cada vez más cada día con más desinterés. No por
sentir necesidad de afecto, sino porque los demás necesitan amor.
Tú eres el amor, pero estás necesitado de amor en tu cuerpo;
falta más sangre, para establecer este circuito universal del amor.
Queremos participar en esta transfusión, y no ser tan solo sanguijuelas.
No te pedimos nada exorbitante, sólo queremos ser discípulos tuyos, cumpliendo
tu mandamiento único de: Amar a los demás
Castidad - Obsesión
Cuántos cristianos han reducido sus religiosidad a una obsesión sexual.
Señor, cómo hemos empobrecido tu evangelio. Quisiéramos gritar por las calles
que ser cristianos es algo más que “no fornicar”. Que es un simplismo pueril
convertir al hombre en puro sexo.
No queremos seguir formando a nuestros hijos hipersensibles ante la castidad, y
en cambio encallecidos para todo lo positivo: la justicia, el amor, la oración.
La impureza ya ocupa todo el horizonte moral, y no hay sitio para nada más. La
moral puritana puede ser más nociva que la pornografía.
El pecado de la carne es más epidérmico; es peor el orgullo y el egoísmo:
pecados básicos que tragamos piadosamente.
Enséñanos a dar su verdadero valor a las virtudes, a respetar la jerarquía. La
castidad sólo vale porque es la cáscara del amor.
El peor pecado solitario es el egoísmo.
Danos unos ojos de niño para ver con limpieza tu creación; que recordemos que tú
lo hiciste todo bueno. No queremos oír hablar de virtud angelical, porque tú no
usabas circunloquios para hablar de la sexualidad. Sobre todo, que no olvidemos
que solo fuiste duro con el fariseísmo de los “perfectos”, los que juzgan y se
escandalizan.
La Iglesia del concilio
Señor te damos gracias por vivir en la Iglesia de hoy, porque te hemos visto
actuar en ella de un modo milagroso.
En dos años tu Iglesia se ha rejuvenecido varios siglos.
Sentimos la responsabilidad de esta hora, que no convirtamos en rutina esta
espera. Quisiéramos acumular entusiasmo; quisiéramos sentirnos cargados de ti,
hasta la alta tensión.
Es inútil buscar al Dios viviente entre los muertos. Queremos ir más allá del
legalismo y de las prácticas manoseadas; para vocear que Tú eres la vida.
El mundo sufre; hay hambre y guerra; se busca la solución en todo en el placer y
la técnica. ¿Y nosotros? ¿Dónde hemos metido tu palabra? No hemos saltado a las
piezas del mundo, y ahora eres un Dios ausente.
Música Moderna
Jesucristo,
tú también te has encarnado en el mundo de hoy:
Tú comprendes nuestra música,
expresión del hombre actual.
Estridencias, alaridos y angustia: todo esto es nuestra plegaria, la de hombres
rotos y en crisis:
Nuestra música es un grito de socorro.
Tú conoces a estos jóvenes que con voz sollozante interrogan.
Todos nos sentimos representados.
Cada vez que golpean su guitarra nos dejan en carne viva.
Señor, tú, ¿dónde estás? ¿por qué permaneces mudo?
Y nos quedamos solos, rostros al viento, golpeados por la vida. Los instantes
más bellos se nos desangran entre las manos.
Nuestra oración ahora solo puede ser angustia; todo el dolor del mundo clavado
en un garganta.
Jesucristo, nunca hubo una nostalgia en ti tan difundida. El twist y el rock son
una oración. Escucha.
Mandatos
Incomprensibles
Señor de la vida,
¿por qué nos dejas morir lentamente en tus manos?
¿Por qué nos arrancas los brotes de ilusión?
¿Nos quieres hacer comprender que no necesitas de nosotros para que venga tu
reino, que vale más la adoración que la acción?
A hachazos has ido desmochando el árbol de nuestra vida. Señor,
¡Cómo vamos a dar fruto si nos vas tronchando las ramas!
Tú nos mandas lo incoherente y lo absurdo;
nos mandas deformarnos, hacernos vasijas rotas que no pueden retener tu mensaje,
¿por qué?
Jesucristo, aceptamos esta muerte que no roe la persona.
Sabemos que son tus manos las que nos magullan amorosamente, las que nos
desfloran el alma.
Estamos abierto a tus heridas.
Creemos que nuestra última brizna,
injertada en ti, dará una primavera total.
Jesús crucificado, enséñanos a morir con la ilusión de un noviazgo incipiente.
No nos dejes morir en pasiva amargura o gesticulante rebeldía.
No nos dejes morir más de la cuenta.
Señor,
¡cómo temenos que sea sólo un suicidio nuestra crucifixión!
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