La presión y los comerciantes siguen en las calles de Los Pozos
Mientras el camión con una docena o más de gendarmes pasa por la calle
Quijarro, o cualquiera de las ocupadas por el mercado Los Pozos, las aceras
están limpias.
Desaparece el camión y los vendedores ambulantes retiran sus pequeños bultos de
alguna tienda y empiezan a ofrecer sus productos.
Su capital, que a veces no llega a los Bs 300, les permite jugar al escondite
con los agentes de la policía municipal. Desde temprano, las calles de ese
centro de ventas permanecen cerradas al tráfico de vehículos. Eso da cierta
tranquilidad a los compradores y a los dueños de los negocios establecidos.
“Hay más orden, los palomillos han desaparecido y la gente camina más relajada.
Pero no hay que olvidar que esto es un problema social”, comenta Roxana Horacio,
propietaria de la farmacia Roma, ubicada cerca del edificio ‘Moderno Mercado Los
Pozos’.
Las soluciones radicales al problema empezaron a aplicarse hace seis años,
cuando se trasladó a cientos de ambulantes al mercado Mutualista, donde se les
proporcionaron puestos de venta. La iniciativa fracasó porque, según los
vendedores, nadie les compraba. Por eso, decidieron volver. Con el problema en
‘fojas cero’, el Municipio consideró otorgarles cuatro horas en la mañana (de
5:00 a 9:00). / J.M
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