Sermón de Cuaresma
Pedro Shimose
Porque todas las cosas tienen su tiempo, hoy es tiempo de ser serios. Bolivia
vuelve a enfrentar la crisis económica en condiciones más desfavorables que en
1985, año del “Bolivia se nos muere” y el decretazo 21060 que, por lo visto, no
ha servido de nada, porque en palabras de los economistas “el modelo se ha
agotado”.
‘Sí, pero no hay otro’, dice el sentido común. El economista estadounidense
Thomas Andrew O’ Keefe es más contundente: ‘Éste es el único modelo’, dice y, de
paso, nos reprocha no haber realizado bien y oportunamente las reformas
necesarias para insertarnos en el sistema de la economía globalizada. (EL DEBER,
29.08. 2003).
Por ejemplo: “no haber logrado sacar de la ‘informalidad’ al 65 por ciento de
las empresas bolivianas”. En otras palabras, O’ Keefe viene a decirnos que somos
un país de especuladores, contrabandistas, estafadores y corruptos. O sea, una
‘nación clandestina’ de pícaros clandestinos. El economista O’ Keefe es fino y
diplomático. Lo ha dicho con delicadeza para no herir nuestra sensibilidad a
flor de piel, pero eso fue lo que nos dijo y ése es el mensaje: no somos un país
serio, no cumplimos las leyes aprobadas por nosotros mismos, no pagamos los
impuestos y si los pagamos, hacemos trampa.
Somos una ‘nación clandestina’, porque no sabemos cuántos somos, pero nos
enzarzamos en saber qué somos. Acabo de leer en la prensa boliviana que 500.000
individuos no existen para el Estado de Bolivia. Son indocumentados y no pueden
ser considerados bolivianos. Y si no son bolivianos, ¿qué son?.Fantasmas. (EL
DEBER, 21 • 03. 2004).
Para Carlitos Marx, el barbudo, un fantasma recorría Europa, en 1848. Ciento
cincuenta y seis años después, 500.000 fantasmas recorren Bolivia. ¿A qué se
dedican tales entes? ¿Al contrabando? ¿A la mendicidad?¿A la delincuencia? ¿A
hacer el indio? ¿A la prostitución? ¿A la política? Nadie lo sabe.
Mientras tanto, los bolivianos con carné de identidad nos dedicamos a refundar
Bolivia, a fragmentarla en paisitos de la feria de Alasitas. No se alteren,
hermanitos, pues estoy de acuerdo con todos los proyectos maravillosos y
supercalifragilisticoexpialidosos. Sólo me preocupa una cuestión: si no tenemos
plata para pagar las nóminas de los empleados públicos de una administración
centralizada, ¿de dónde diablos saldrá la plata para pagar nueve nóminas de
nueve gobiernos autonómicos, nueve parlamentos, nueve cortes de justicia, nueve
haciendas tributarias, nueve ministerios de educación, nueve ministerios de
sanidad, nueve policías regionales, etc., etc., etc.?
Cuando lo sepan, pásenme el dato.
Desde el mensaje presidencial de Año Nuevo, varias personalidades del mundo
financiero nos han advertido de que el Estado de Bolivia está al borde de la
bancarrota, cosa que el pueblo llano sabía desde hace tiempo. El déficit
presupuestario (no hablo de la deuda externa) ronda los 400 millones de dólares
y hasta hace unos días necesitábamos 54 millones de dólares (según mis fuentes)
para pagar las nóminas de marzo. (Para que vean que no somos lo que algunos
creen que somos, el actor Tom Cruise paga 50 millones de dólares mensuales por
el alquiler de una mansión en Hollywood).
Dicho esto, os conmino a cantar, como penitencia, “Viva mi patria, Bolivia”,
cien veces, y a portaros bien, no bloquear caminos, no manifestaros en huelgas y
no decir malas palabras. Os quiero ver en la próxima Asamblea Constituyente si
Dios quiere y Evo y el Mallku lo permiten. Recordad, finalmente, que China
comunista acaba de declarar en su última Asamblea Constituyente que ‘la
propiedad privada obtenida legalmente es inviolable’. Amén. II Madrid,
26.O3.2004.
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