La Feria del Turismo
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Ayer abrió sus puertas la VIII Feria Internacional del Turismo con la
participación de 400 empresas expositoras, 60 representantes mayoristas del
extranjero, 400 delegados de agencias de viaje de nuestro país y algunos
metiches como yo, que siempre me consideré Director Espiritual de los Agentes de
Viaje.
Como no tenía mucho dinero para presentar un hermoso stand donde promoviera el
turismo hacia nuestro país, armé un bonito espacio adornado con motivos, afiches
de nuestras ciudades y pueblos más atractivos y tres cholas de verdad que
ofrecían a los visitantes sandwiches de chola, chicharrón de Quillacollo, y
anticuchos, cuyos fragantes olores llamaron a muchísimos visitantes; aclaro que
no me refiero a la fragancia de las cholas sino a la de las comidas que
ofrecían.
La gracia y el donaire de mis cholitas fue el anzuelo que convenció a muchos
operadores mayoristas que llegaron del exterior y fueron saludados en quechua y
aymara, asombrándose los visitantes al escuchar por vez primera decir a mis
cholitas: “Imainalla cascanqui cawallero” y “kamisaki kolilita, welcome a
Bolivia, kachamozo”.
Desde mi escritorio, encima del cual había un letrero que decía “Presidente
Executive”, sonreía a los visitantes invitándoles para conversar de nuestros
futuros negocios, mostrándose todos complacidos de la información que les
proporcionaba acerca de las bellezas naturales de Bolivia.
Pero no sólo debía mostrar los mejores paisajes de nuestra tierra, sino que
también se me ocurrió enseñarles algunos ejemplares humanos, aparte de mis tres
cholitas vivanderas. A la hora en que había mucho público me puse en la puerta
de mi stand y anuncié: “Señoras y señores, ladies and gentlemen, ahora podrán
conocer a los mejores ejemplares humanos que tiene Bolivia”, llenándose mi show
room de extranjeros emocionados.
Se trataba de tres amigos míos a quienes disfracé de dirigentes y caractericé,
con un buen trabajo de maquillaje, como auténticos promotores del turismo en
Bolivia y que llevaban los nombres ficticios de Felipe, Evo y Jaimito.
Los extranjeros de agencias turísticas saludaron emocionados a mis personajes
creyendo estar en presencia de los verdaderos personajes históricos que ya
tienen renombre internacional, y les solicitaron autógrafos a cada uno de
aquellos, a lo que accedieron amablemente.
Después del encuentro espectacular, uno de mis disfrazados habló en nombre de
mis personajes ficticios y dijo un pequeño discurso que yo había preparado. Eran
palabras sencillas que decían: “Señores promotores del turismo internacional
hacia Bolivia: se han dicho muchas tonterías acerca de nosotros y hasta nos han
culpado de que el turismo a Bolivia hubiera disminuido en el último tiempo
marcado por bloqueos camineros, hechos sangrientos y marchas dinamiteras, pero
ésa no es la verdad, nosotros, libremente, les juramos a ustedes que esos hechos
no se repetirán y que ahora se inicia una nueva era de paz que atraerá a muchos
viajeros a nuestro país. He dicho”.
Concluimos la jornada bailando La Diablada (que es boliviana), firmando
contratos y comiendo un sabroso picante completo, a la paceña.
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