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EDITORIAL

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 26, Marzo de 2004  

>>    ¿Intriga, chantaje?

Por allí anda, sin obstáculos en sus correrías, un individuo intrigante y chantajista, de los que suelen darse, desgraciadamente con no poca frecuencia en nuestro país.
El individuo en cuestión, que fue hombre fuerte, servidor incondicional a la vez, del gobierno que antecedió al actual, y en especial del presidente de ese gobierno, al parecer en procura de otro acomodo a su medida, chismea, zapatea y se empecina en levantar densa polvareda.
No acababa de borrarse del mapa forzado por las circunstancias, el jefe del anterior gobierno, y ya el individuo al que aludimos en este comentario, estaba siendo blanco de un entredicho. Aparecía entregando una fuerte suma de dinero a tercera persona por motivo y en circunstancias que hasta ahora no fueron explicadas con la necesaria claridad.
Como ocurre invariablemente en Bolivia, a aquel manejo millonario de dinero lo fue alcanzando el manto piadoso del olvido y, sin que suponga ni demande mucho esfuerzo, se le echó tierra espesa finalmente.
La siguiente movida del personaje se orienta hacia una presunta determinación de hablar sobre los “gastos reservados” que manejó el anterior presidente, es decir, el mandatario al que sirvió sumisa y devotamente hasta el momento en que dejó el mágico instrumento del poder político. Con una parafernalia de bombos y platillos, el personaje aturde y se empeña en convencer a la opinión pública de que tiene una bomba poderosa, de enorme onda expansiva que va a envolver a medio mundo, y que puede explosionar en cualquier momento.
Lo que lastima hondamente la sensibilidad humana en este caso es la falta de consecuencia del aludido personaje que de dócil servidor de su ex jefe aspira a convertirse en quien hará rodar su cabeza. ¡Sí, ya lo sabemos, son las cosas corrientes de nuestra política criolla!
Tal vez haya mucho que decir acerca del manejo, o mejor dicho del mal manejo de los gastos reservados. Tal vez destapar el tema deje libre un fluido, una masa contaminante que envuelva a mucha gente y que deteriore mal llevadas honras. Imposible descartar tal posibilidad. Mas, porqué en su tiempo no se alzaron las barreras legales para frenar e impedir los malos manejos de los gastos reservados. Por qué se arma el alboroto meses más tarde, cuando el dispendio de los dineros del Estado no se puede revertir.
¿Que es menester sentar la mano a los que defraudan los fondos públicos? ¡Correcto! Pero el no haber denunciado los hechos delictivos antes de que se consumasen y causaran grave daño a los intereses económicos del país, convierte automáticamente a los que se quedaron callados, en cómplices y responsables del delito en primer grado.
Eso es lo razonable. Así lo tienen previsto las leyes de la república.

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