Vigilia de vecinos cierra prostíbulos
Sin vuelta. Si este local quiere funcionar, tiene que trasladarse fuera del cuarto anillo, como dicta una ordenanza
Javier Méndez V.
Cómo puedo explicarle a mi hijo de cuatro años que esas señoritas salen a la
calle desnudas? Tengo que decirles que salieron a buscar su piyama y que los
señores se las escondieron porque están jugando”, cuenta Natalia Rodríguez,
vecina de la zona de Villa Rosario.
Ayer, en ese lugar, la Dirección Municipal de Industria y Comercio clausuró tres
prostíbulos. Los ebrios salían a bañar una barda, las peleas eran frecuentes y,
muchas veces, las meretrices se involucraban en las refriegas. Todo a partir de
las 20:00. A esa hora, ningún colegial o vecino podía pasar sin riesgo de que
algún pasado de copas intente abrazarlo.
Nancy Villarroel vive cerca de los locales Cuatro Diamantes y El Trébol.
Acompañó a los vecinos que hace dos meses decidieron movilizarse para cerrar los
negocios. Lucharon contra una autorización que vino, según ellos, “de arriba”,
antes de empezar una vigilia que duró un mes. Quemaron llantas y rodearon los
locales.
En Los Espejitos, donde hay 13 trabajadoras sexuales, dicen tener firmas de
vecinos que apoyan el funcionamiento. El intendente Juan Carlos Rodríguez afirma
que ya no hay vuelta: los locales no volverán a abrir. “Vivimos de esto hace 20
años”, dice Carlos Cortez, propietario de Los Espejitos. Rodríguez cerró la
posibilidad de que funcionen por seis meses más antes de buscar otra ubicación.
Identificaron una“lechería” de garrafas
A los lugares donde se ‘ordeñan’ las garrafas de gas se las llama lecherías.
Una de las más grandes, que funcionaba en el domicilio de Fernando Lozada N.,
conocido como ‘Dragón’, fue clausurada ayer en la madrugada por la Dirección
Municipal de Industria y Comercio.
En el domicilio, ubicado en las inmediaciones del cementerio de la Villa 1ro. de
Mayo, encontraron 174 garrafas, instrumentos que permitían disminuir su
contenido y hasta precintos de seguridad. Una garrafa contiene 20 kilos de gas.
Con los procedimientos usados por la banda, se quitaban hasta tres kilos a cada
una. La actividad de los adulteradores les permitía volver a envasar hasta
25.000 kilos al mes. ‘Dragón’ se encuentra prófugo.
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