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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 25, Marzo de 2004

Fuerza. Fátima se mantiene firme y con fe en que su pequeña saldrá del estado de inconsciencia en que se encuentra

Karla requiere atención especializada


Salud. El hospital de Niños donde está internada no tiene todo, pero se comprometieron ayudarla


Roxana Escóbar N.
 

Acompañada de su madre, una enfermera y un médico terapista intensivo, y en medio de una gran expectativa de los medios de comunicación, familiares, amigos y la población, llegó Karla Lorena Guzmán Soria a las 16:55 a Santa Cruz, procedente de Buenos Aires, donde permaneció un mes y medio.
Inmediatamente, la ambulancia del Hospital de Niños que tenía la instrucción de trasladarla hasta ese nosocomio se colocó muy cerca del avión para cargar la camilla en la que viajó la menor. La sirena de la ambulancia, custodiada por una decena de medios de comunicación, advertía la llegada de la pequeña, cuya historia conmovió al país, y al mismo tiempo llamaba la atención de los transeúntes.
“Los médicos argentinos me recomendaron volver a Bolivia, porque mi hija necesita que la incentiven; necesita estar cerca de su entorno familiar para lograr una mejor rehabilitación”, afirmó Fátima Soria, mamá de la pequeña, a tiempo de indicar que el diagnóstico de Karla Lorena es un estado vegetativo persistente sin el mínimo de conciencia y que incluso los galenos le certificaron parálisis cerebral.
Sin embargo, nada de eso la detiene a Fátima, que asegura que su corazón de madre le dice que los milagros existen, porque Dios existe y seguirá luchando para conseguirlo.
Tanto el médico que la acompañó, José Méndez, como Fátima, coincidieron en señalar que la recomendación de los galenos extranjeros es que la niña retome cuanto antes su tratamiento de rehabilitación. Para ello necesitará de un equipo multidisciplinario conformado por kinesiólogo, fisioterapeuta, nutricionista, fonoaudiólogo, neurólogo, terapista ocupacional, pediatra y enfermera. El director del hospital de Niños, Juan Carlos Jarandilla, reconoció que dicho centro asistencial no cuenta con todas las especialidades que la paciente requiere para su recuperación, aunque se comprometió a colaborar y coordinar con los familiares para conseguirlos. “Las falencias que tenga este hospital las vamos a subsanar con la calidad de la atención”, precisó.
Fátima, que mostró un semblante demacrado por el calvario que padece, pero al mismo tiempo de esperanza, está consciente de que el tratamiento de estimulación sensorial que necesita su hija demandará recursos económicos, por lo que no dudó en señalar que seguirá tocando puertas y apelando a la solidaridad del país y de Santa Cruz, que posibilitó su viaje a la Argentina. También pidió a los galenos que operaron a Karla ponerse la mano al pecho y reconocer el error que cometieron y ayudarla.
Jarandilla no determinó el tiempo de estadía de la menor en el hospital, pero sí aseguró que se le enseñará a su madre el manejo de la paciente; como por ejemplo, la alimentación por sonda, ya que la mejor e indispensable enfermera será ella.
Asimismo adelantó que el caso de la menor no es complejo puesto que ya pasó la etapa aguda y se encuentra estabilizada por lo que de aquí en adelante se vigilará su nutrición, además de evitar posibles infecciones o enfermedades.
Aunque la niña no logró una mejoría notoria como se pensó en un inicio, su estadía, primero en la Fundación para la lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia (Fleni) y posteriormente en el hospital Ricardo Gutiérrez, fue positiva. Aumentó de peso porque mejoró el aspecto nutricional así como la parte motora, aunque no la cognitiva.
Su recuperación la determinará el tiempo y la efectividad e intensividad de la sesiones de rehabilitación y apoyo kinésico, aseguró Méndez, a tiempo de señalar que durante el viaje no hubo ninguna complicación.
Fátima advirtió que exigirá al director de la Defensoría de la Niñez, Julio César Rendón, que se respeten los derechos de los niños como sucede en otros países, donde se valora a los menores discapacitados y se les dota de todo lo necesario para su recuperación. “Vengo decidida a luchar por la dignidad de mi hija y que se haga justicia”, añadió.
La llegada de Karla al hospital, despertó la curiosidad no sólo de los funcionarios, sino de los padres de familia que tienen sus hijos internados en ese lugar que se aglomeraron y se dieron modos para apostarse en el pasillo de la parte posterior del nosocomio por donde ingresó la menor, que fue recibida por Jarandilla.
Rápidamente fue llevada a la pieza número dos del servicio de pensionado ubicada en el segundo piso, para ser asistida por los pediatras y enfermeras de turno.

Tres de los acusados irán a la cautelar

Hoy a horas 16:00 en el séptimo piso del Palacio de Justicia se realizará la audiencia cautelar, del proceso judicial que lleva adelante Fátima Soria, mamá de Karla Lorena Guzmán Soria, contra un grupo de médicos y enfermeras. En el caso de los galenos que intervinieron en la operación de adenoides de la pequeña, el pasado 10 de diciembre, la parte demandante pide que se acuse por el delito penal de lesiones gravísimas, al considerar que hubo negligencia médica en la cirugía.
Los médicos citados son: Ángel Alberto Peña, Marcos Leandro Ortiz y el director de la clínica Jorge Urenda están citados para prestar su declaración.
Recordemos que el pasado 15 el juez sexto de instrucción en lo penal, Wálter Pérez, rechazó el pedido de exclusión en la querella criminal, presentado por el propietario de la clínica Santa María, Juan Carlos Urenda y por la supuesta instrumentista, Milenka Sánchez.
Los argumentos expuestos por los abogados de los acusados, fueron refutados por Alejandro Colanzi, jurista que asume la defensa de Soria. El jurista explicó, en la oportunidad, que Urenda no cumplió con el inciso 2 del artículo 286 del Código Penal que señala la obligación de denunciar los delitos de acción pública.
Hay que recordar que el caso tuvo que llegar a la justicia para que la mamá pueda recibir las explicaciones esperadas desde cuándo supo la complicación que presentaba su hija.

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