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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 25, Marzo de 2004

../images/blanco.gif‘Cuando el tiempo urge, la historia ruge’



Susana Seleme Antelo

El título corresponde a un personaje de El naranjo, un libro de cinco novelas cortas con las que el mexicano Carlos Fuentes cierra el ciclo de lo que él mismo denomina La edad del tiempo. Recurro a esa magnífica frase, convencida de que, como nunca antes, el tiempo nos interpela a gobernantes y gobernados con urgencias impostergables que hacen rugir a la historia.
Todo indica que los necesarios pactos políticos y sociales, amén del impuesto solidario a las transacciones financieras, no solucionarán el abismo estructural del déficit fiscal y de la terminal crisis económica. Tampoco con más austeridad, como propone el MAS, porque no se trata de socializar la pobreza ni de igualar para abajo con más miseria. No es eso lo que quiere la ciudadanía. Lo que quiere es salir de la crisis económica, crecer, tener empleo estable y un salario digno. Sanear el régimen simplificado, bajo el que se cobijan muchos que deberían estar en ‘Grandes Contribuyentes’, sería una medida adecuada para tener recursos permanentes. Pero, ¡quién se anima frente a más de un millón de gremialistas en las calles!
¿Qué hacer, qué hacemos? La urgencia del tiempo y los rugidos de la historia exigen dar un giro de 180 grados. ¿Por qué no mirar, entonces, a los vecinos gobernantes de Brasil y Argentina? Los presidentes Lula y Kirchner han suscrito un documento en el que piden a los organismos internacionales de crédito que no ahoguen su crecimiento económico en aras de pagar la deuda externa. Y no han dicho que no van a pagar. Lo harán, pero a largo plazo. El acuerdo firmado bajo el nombre “Sobre la cooperación para el crecimiento económico” me llenó de sana envidia, sana, pero mucha. Nuestra deuda es una ‘michi’ deuda comparada con la de estos dos grandes que tienen las más poderosas economías de Sudamérica, pero es una enorme deuda acorde con nuestra economía. ¿Ha intentado Bolivia pedir una moratoria temporal? ¿Puede hacer algo similar? Esa alternativa es mucho más digna que estar sujetos a la humillación de seguir pasando el sombrero.
Busco otras salidas y cito al Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. En un marco heterodoxo y de flexibilización económica, Stiglitz señala que “una política fiscal expansiva para el gasto público es un desafío y en esos casos sí se puede echar mano de las reservas, porque están ahí para épocas de crisis. Las reservas pueden disminuir o crecer”. Los ortodoxos pondrán el grito en el cielo. Pero si Stiglitz lo propone, ya podrían pensar en la propuesta para salir de la crisis y la bancarrota. Por la ortodoxia de aplicar a ciegas las recetas neoliberales, el 5% del déficit fiscal se lo lleva la malaventurada reforma de pensiones.
Que los dioses iluminen al Presidente para que la imaginación creativa le gane a la ortodoxia. Los gobernados lo acompañamos, Presidente, pero escuche las ‘urgentes urgencias’ del pueblo boliviano y los desgarradores rugidos de su pobreza con otras miradas.

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