El Ampliado
de los gremiales
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Como ustedes saben, la vida me ha obligado a trabajar durante el día y
‘ayudarme’ trabajando por la noche, siguiendo el ejemplo de mi tía Restituta,
con la diferencia de que ella ocupaba su tiempo diurno como prestamista a
elevados intereses y hacía horario nocturno en un cabaret que funcionaba en la
calle Comercio, mientras que yo alterno mis labores de periodista con la
atención de varios quioscos que poseo en las zonas populares de La Paz.
En razón de esta última ocupación, pertenezco a la Federación de Gremiales y fui
convocado al Ampliado de la Confederación Nacional que se inauguró en la ciudad
de El Alto, dejando a mi mujer la vigilancia de mi quiosco “Rodríguez Zapatero”,
llamado así en honor del futuro Presidente español, cuyo nombre le cae muy bien
a mi pequeño negocio donde también reparamos zapatos, colocamos medias suelas y
‘chafallos’.
Nunca imaginé ver a tanta gente en este ampliado de los gremialistas
pertenecientes a más de 34 organizaciones con sus dirigentes, a los que nos
sumamos 450 delegados, que acudimos felices a las deliberaciones para exigir,
naturalmente, mayor atención del gobierno hacia nuestras legítimas necesidades,
además de la anulación de la Ley de Aduanas y del nuevo Código Tributario.
Entre los invitados de honor vi a los más distinguidos dirigentes del
sindicalismo boliviano, entre ellos el señor Jaime Solares, secretario ejecutivo
de la Central Obrera Boliviana, Juan Melendrez y Roberto de la Cruz de la
Central de El Alto y Ángel Villacorta, dirigente de los choferes, con quienes
pude intercambiar saludos revolucionarios y unos sandwiches de chola ofrecidos
por la Federación Alteña de Vivanderas Expertas en Chanchos y Anexos.
La Asociación de Fabricantes y Vendedoras de Mokochinchi y Jugos de Frutas
también nos ofreció sus deliciosos productos.
Cuando uno de mis compañeros gremiales comunicó que exigiríamos al gobierno la
anulación de la Ley de Aduanas, la emoción de los concurrentes fue inenarrable,
pues todos comenzamos a abrazarnos y hasta derramamos lágrimas pidiendo la
muerte de los directivos de la Aduana y de los agentes que tratan de reprimir el
contrabando como si éste fuera un delito.
Yo comencé a gritar “¡Gloria a Luis Candelas!”, explicando a algunos compañeros
que Luis había sido un contrabandista y bandolero español injustamente
encarcelado y muerto.
Cuando me disponía a proponer la derogación de todas las leyes impositivas en
nuestro país fui interrumpido por el anuncio de que la Asociación Orureña de
Fabricantes de Api y Tojorí invitaría a los concurrentes a degustar sus
deliciosos productos y que la sesión sería suspendida momentáneamente, y corrí
para estar entre los primeros degustadores. A continuación la Asociación
Nacional de Fabricantes de Empanadas de Aire y Buñuelos nos regaló con sus
delikatessen.
Mientras sorbía mi vaso de api y saboreaba los buñuelos escuché decir a un
dirigente: “El que tenga contentos a los gremiales será Alcalde de nuestras
principales ciudades y así me lo ha dicho el alcalde Del Granado”. Ufano de mi
importancia por ser de los gremiales grité: “Vivan los gremiales” y todos
respondieron “¡Que vivan!”.
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