Tribunal español eleva condena a una boliviana por maltrato a menor
EFE. Madrid
El Tribunal Supremo español ha elevado en un año la condena de 18 meses de
cárcel impuesta a una niñera boliviana que, para acabar con los llantos de un
bebé de 21 meses, le puso una almohada sobre la cara, que estuvo a punto de
costarle la vida.
El Supremo acordó elevar la pena contra C.W.Ch., de 22 años, al considerar que
no se debió apreciar la atenuante de arrebato que estimó la Audiencia de Madrid
porque, entre otras cuestiones, no existió proporción entre la causa -el llanto
del bebé- y la reacción de la niñera -poner una almohada sobre la cara de la
menor y apretar hasta que se callara.
La Audiencia condenó en 2002 a C.W.Ch a un año y seis meses de cárcel como
autora de un delito de lesiones con la atenuante de arrebato y las agravantes de
abuso de confianza y alevosía, así como al pago de una indemnización a la
familia de 3.000 euros (alrededor de $us 3.700 ).
La sentencia de la Audiencia, cuyos hechos probados reproduce el Supremo, relata
que el 20 de noviembre de 1998 la niñera, con la intención de acabar con los
llantos de la niña “aplicó una almohada sobre la cara de la menor, apretando
sobre ella entre uno y dos minutos, hasta que se calló”.
Al darse cuenta de que la pequeña estaba casi sin vida, la mujer, asustada,
avisó a una vecina y envío al hermano de la niña, de 6 años, a buscar a su
abuela que vivía en el portal contiguo, sin explicarles en ningún momento cómo
se había producido esa situación.
La niña fue trasladada con un cuadro de rigidez a un sanatorio, desde donde,
tras administrarle oxígeno, fue enviada a un hospital madrileño, en el que
ingresó ya consciente y donde se le diagnosticó “crisis convulsiva sin
tipificar”.
La sentencia agrega que en enero de 1999 la madre encontró un cuaderno que
resultó ser un diario de la niñera, entre cuyas páginas había frases como “la he
asfixiado con la almohada”, “ya no aguantaba más, no es la primera vez que lo
hago, pero esta vez fue grave”, y “gracias a Dios resucitó”.
Aunque entonces la familia no presentó denuncia y se limitó a despedir a C.W.Ch.
y mandarla a su país, dos años después lo hizo tras ver en un parque a una mujer
que podía ser la niñera “con un niño de corta edad al que zarandeaba”.
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