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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 24, Marzo de 2004

Vecinos preocupados por la presencia de un enfermo mental

Mediante la presente pedimos ayuda u orientación acerca de un problema que enfrentamos los vecinos y propietarios de negocios al frente del hospital Japonés. Resulta que hay un hombre, que no sabemos si será loco o pitillero, que entra semidesnudo a cada negocio o casa pateando las puertas, gritando, y en ocasiones apedreando, pidiendo un boliviano. Realmente nos tiene muy atemorizados pues se muestra muy agresivo y tenemos el temor de que uno de estos días tengamos que lamentar una desgracia.
Vecinos Av. Japón /Santa Cruz

Contáctese con nosotros: abress@eldeber.com.bo

Carta abierta al Intendente

Señor Intendente: Como vendedora formal del mercado Los Pozos, en la calle Quijarro, lo felicito por haber decidido controlar el asentamiento indiscriminado de la gente informal y como usted decía en una entrevista, como la gente encuentra el producto al paso y cada día busca comodidad, prefieren comprar en la calle antes que caminar un poquito más y entrar al centro comercial. Yo me pregunto: ¿El controlar a los ambulantes requiere que usted cierre las calles? Ellos no tienen movilidades, en cambio nuestros potenciales clientes sí, y si no pueden acercarse en su movilidad se van a otro mercado, ¿no es cierto? Dígame usted, ¿a quién está haciendo daño cerrando la entrada del tráfico, a los informales o a nosotros? Esto está más silencioso que cementerio. ¿No podría idear un control que afecte a los que nos hacen daño a nosotros y a la ciudad en lugar de acabar matándonos el negocio? Le pregunto, ¿usted caminaría dos cuadras para comprar una lata de leche o un metro de tela a riesgo de que le roben la movilidad, que dicho sea de paso, en la calle Aroma no se puede estacionar, y uno se tiene que aproximar a la zona de más peligro que es la del parque El Arenal? Por favor, señor Intendente, respóndame.
Zenom García Rojas /Santa Cruz

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Locutor insufrible por ‘aventón’

El nuevo diccionario de la lengua española que apareció en 2002 refleja la fuerte tendencia de incorporar americanismos hispánicos que se usan en los diferentes países de América que hablan el castellano, y que son aproximadamente 600 vocablos, cantidad nada despreciable para preocuparnos y para sospechar que la lengua castiza que usamos siga por el despeñadero. Los argentinismos, mejicanismos y hasta brasilerismos han penetrado lo suficiente como para pensar que no se irán jamás, pero no sigamos trayendo palabras por capricho de un locutor. Es el colmo que tenga tanto poder. Se le ha dado, al locutor de marras, hablar de aventón como si todo el mundo pudiese saber qué significa ese mejicanismo.
Ricardo Tavares/Santa Cruz

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Islas bolivianas en el olvido

Los historiadores que se están preocupando de marcar las diferencias entre la nación camba y los collas deberían estar investigando más sobre temas que nos unen a los bolivianos, como el que publicaron hoy (por ayer) sobre las islas bolivianas Sala y Gómez, San Ambrosio y San Félix, que yo había visto en un mapa antiguo que tiene un pariente, pero nunca imaginé que podrían ser nuestras. Por favor, dénnos más luces.
Luisa Marticorena /Santa Cruz

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