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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 23, Marzo de 2004

../20040323/images/sa5.jpgMelendres abrió sus puertas y Laura Oliva salió en libertad


Apertura. Una de las nuevas enfermeras ayudadas por el guardia de seguridad retiró el letrero de suspensión


Roxana Escóbar

Salud. El centro privado contrató licenciadas en enfermería y sólo puede brindar asistencia de primer nivel

Después de casi un mes de permanecer cerrada, ayer reabrió sus puertas la clínica Melendres, tras recibir la resolución (134/2004) del Servicio Departamental de Salud (Sedes) que autoriza la reapertura de funcionamiento por el lapso de un año calendario. El documento, que fue entregado a las 14:30 por Roberto Tórrez, de la comisión de auditoría médica del Sedes, señala también que el organismo sanitario se reserva el derecho de hacer inspección, y de presentarse cualquier situación anómala se emitirá la sanción administrativa que corresponda, como ser: la clausura temporal o definitiva y otros de conformidad con lo establecido en el Código de Salud en actual vigencia.
Se ha incrementado recursos humanos graduados; las licenciadas en enfermería han acreditado con documentos su formación y de igual forma los médicos presentando todos sus certificados respaldados por el Colegio Médico, afirmó Tórrez. Hay que recordar que la auditoría médica realizada por el Sedes desnudó fallas en cuanto a la elaboración de las historias clínicas, órdenes médicas, cargos y formación del personal.
Tórrez indicó que la clínica está catalogada como de tipo A. Es decir, puede prestar atención de primer nivel, donde se brinda asistencia, generalmente, a pacientes que no sean graves, como casos de neurocirugía o intervenciones quirúrgicas renales, ya que los casos complejos deben ser derivados a centros asistenciales de tercer nivel. Lo mismo sucederá con los casos de terapia intensiva.
Por su parte, Aroldo Melendres, propietario de dicha clínica, dijo que se completó el proyecto que se tenía previsto, contratando cinco licenciadas en enfermería. Las nuevas enfermeras retiraron el letrero de suspensión del frontis del edificio y se aprestaron para recibir a los pacientes.
Mientras el Sedes elaboraba la resolución para habilitar la clínica Melendres, a las 10:30, la enfermera practicante, Laura Oliva (23) abandonaba la PTJ acompañada por su madre, hija y esposo; después de haber presentado dos garantes solventes.

Voy a luchar para lograr mi inocencia

Disfrutando de su pequeña en los brazos, Laura Oliva volvió a su hogar después de 26 días de permanecer detenida en la PTJ por disposición del fiscal asignado al caso, Juan Edmundo Jacobo.
Dijo que fueron días duros los que vivió entre rejas, ya que es difícil sobrevivir dentro de las celdas; aunque manifestó no haber sufrido maltrato físico, pero sí psicológico. “Fue injusta mi detención porque fui la única detenida, los otros tres están libres, lo que tengo claro es que voy a luchar hasta lo último para lograr mi inocencia”, aseveró a tiempo de insistir que sólo siguió instrucciones del médico por lo que la justicia deberá encontrar al verdadero responsable.
Oliva tendrá que presentarse todos los sábados en la fiscalía. Por su parte, Jacobo indicó que en 2 ó 3 meses presentará la acusación para luego llevar el caso a juicio oral.

La clínica Saavedra será investigada por el Sedes

Fernando Gil, director del Servicio Departamental de Salud, instruyó a la comisión de auditoría médica y establecimientos de salud investigar la denuncia de supuesta negligencia médica ocurrida en la clínica Saavedra el pasado sábado. “El caso lo sé por prensa, porque no hemos recibido ninguna denuncia por escrito”, precisó Gil, a tiempo de indicar que alrededor de cinco son los casos de negligencia médica que ha atendido el Sedes, aunque sólo uno se ha podido comprobar que hubo mala praxis. Tampoco se sentó la denuncia en la Policía Técnica Judicial.
La familia de Máximo Echalar (40), que fue enterrado ayer, denunció a los medios de comunicación que lo llevaron a la clínica Saavedra debido a que éste sentía un agudo dolor abdominal, ya que el viernes había ingerido bebidas y comidas festejando el día del padre. Agregaron que allí, después de que el médico y una enfermera le colocaran una inyección se dieron cuenta que Echalar se puso morado e hinchado por lo que tuvo que ser derivado al hospital San Juan de Dios donde posteriormente falleció.
El director de la clínica Saavedra, Emil Saavedra, negó que se trate de un caso de negligencia médica, argumentando que se le suministró los medicamentos indicados para ese tipo de patologías. “Ninguna de las tres ampollas, (bucapina compuesta, atropina y klosidol) que el médico Ángel Camacho que lo atendió instruyó suministrar, pueden provocar una ruptura vascular cerebral”, precisó.
Añadió que cuando Camacho se percató que el paciente no reaccionaba llamó al neurólogo, cardiólogo y a su persona. Después de un examen neurológico el especialista indicó que debía ser trasladado a terapia intensiva, previo sometimiento a una tomografía para confirmar posible hemorragia cerebral.
De aquí se fue con vida, tenía signos vitales; aunque presentaba dificultad para respirar motivo por el que se le colocó oxígeno.
Al día siguiente (domingo) nos comunicaron que el diagnóstico dio hemorragia cerebral, aneurisma (nudo que se forma dentro de las arterias, el cerebro o el estómago), afirmó Saavedra.

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