Nueva York y Madrid
Cayo Salinas
Lo de Madrid ha calado hondo. No sólo por la injustificada pérdida de vidas
humanas sino también por la barbarie terrorista que permitió el inesperado
triunfo de los socialistas.
De nada sirvió la brillante gestión del PP durante estos años lo que posibilitó
el manejo de la economía española con resultados que permitieron que el
comportamiento macroeconómico arroje un superávit y que la creación de fuentes
de empleo sea una de las más altas de la unión. Para los españoles, que en una
notoria mayoría optaban por Mariano Rajoy, después del 11-M, se abre una
interrogante con el PSOE en función de gobierno.
Por lo que en Bolivia no puede sernos indiferente el 11-M más allá de la
anécdota que entre el 11-09-2001 y el 11-03-2004 haya exactamente 911 días
(septiembre once).
Por un momento tratemos de asimilar los hechos para contextualizar la palabra
terrorismo. ¿Se es terrorista únicamente cuando se coloca una bomba o cuando se
atenta la propiedad y la libertad de locomoción?.
¿Existe terrorismo únicamente con ETA, con la guerrilla colombiana o con Al-Qaida?
¿No existirá terrorismo, también, en países como el nuestro?.
Los acontecimientos nos obligan a repudiar todo acto de violencia que atente
contra uno de los derechos más preciados del hombre como es la vida. Así como
dolió y mucho, lo del 11-09-2001 en NY, lo del 11-M hiere porque actos como los
presenciados nos demuestran el alcance que el hombre puede tener cuando es ciego
de mente y espíritu.
Con el atentado del 9/11 el mundo cambió, los talibanes perdieron el poder y la
posibilidad de continuar masacrando a los afganos y sus mujeres, y Hussein
perdió el trono y con él, sus hijos y una élite que al amparo de una
nomenclatura tortuosa, se mofaban de la miseria y el hambre de los iraquíes. Con
razón o sin ella, EEUU no escatimó esfuerzo en derrocar al régimen de Hussein
para alegría de kurdos y shiítas, y no se si Kerry será desde noviembre el nuevo
inquilino de la Casa Blanca. De lo que sí estoy seguro es que después del 9/11
con republicanos o demócratas, la lucha contra el terrorismo seguirá siendo el
punto principal en la agenda internacional. Para el caso español, esté quien
esté, en esa materia, el compromiso deberá ser igual. Y si bien en Bolivia estos
sucesos son impensables, el terrorismo en nuestro país pasa por la definición
del Código Penal cuando señala que comete este delito “el que formare parte,
actuare al servicio o colaborare con una organización armada destinada a cometer
delitos contra la seguridad común, la vida, la integridad corporal, la libertad
de locomoción o la propiedad…”.
Varios hechos cuyo epicentro se originaban en el Chapare se acomodan a esta
definición, por lo que de ahí nace el argumento que terrorismo no sólo es
colocar un explosivo, también, atentar, como ha ocurrido en Bolivia durante
estos últimos años, contra la propiedad, la integridad corporal, la libertad de
locomoción y la vida misma.
*Abogado
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