No sólo con combustible...
Héctor Joffre Chávez
El tema de los hidrocarburos en general y del diésel y la gasolina en
especial quita el sueño tanto a gobernantes como gobernados y, en el caso del
transporte público urbano, desespera a los usuarios que intuyen con razón un
posible incremento del precio de los pasajes. Las autoridades se han apresurado
a afirmar que un incremento en el precio del combustible sería tan pequeño que
no debería afectar las tarifas, al considerar como parámetro el precio de un
solo litro. En esta ciudad de millonarios donde la gente se permite despreciar
los centavos, no se considera que dichos centavos hay que multiplicar por
cincuenta litros, término medio que gasta un micro en un día y el resultado por
los treinta días del mes. Tales aseveraciones gubernamentales coreadas por la
prensa amarillista sin ningún análisis, resultan del intento de emborrachar la
perdiz, como comúnmente se dice, por parte de unos, y de la incuria y estulticia
que adornan a los otros. Pero, por si esto fuera poco, hay que tomar en cuenta
algo tan sabido como el efecto multiplicador que cualquier incremento en el
precio de los combustibles provoca en el precio del resto de los rubros de la
economía. Al margen de tales consideraciones enfocadas solamente en el precio de
los combustibles como único factor determinante del precio de los pasajes del
transporte urbano, existen otras tan importantes y a veces más. Estos otros
factores son los referidos al mantenimiento del vehículo que puede ser
preventivo o correctivo. En el primero están los lubricantes cuyo precio varía
junto con el del petróleo.
Es bueno saber que el cambio de aceite al motor se realiza cada quince días como
máximo, se engrasa de dos a tres veces por semana, los filtros de aire debido al
ambiente polvoriento de la mayoría de las rutas se substituyen cada tres meses.
A los frenos se les cambia balatas cada cuatro meses por promedio y un juego de
seis llantas se reemplaza entre seis a ocho meses, ambos dependiendo de las
bondades de la ruta y la calidad de la marca. El tapizado de los asientos no
dura más de un año especialmente por el mal trato que le dan los estudiantes,
que los cortan para obtener material y pintarrajean como las paredes en
carnaval.
Para el mantenimiento correctivo se puede citar los sistemas de dirección, de
transmisión y suspensión.
Observe el amable lector que en lo anterior no hemos incluido reparaciones de
motor por cuanto la intención no es escribir un manual de mantenimiento. Lo que
se quiere ilustrar es que no sólo el precio del combustible incide en el precio
de un pasaje. A manera de ejemplo podemos indicar que mientras en 1999, año del
último reajuste de tarifas, un filtro de aire se compraba con el equivalente de
cincuenta pasajes, ahora es necesario el equivalente de noventa por efecto del
cambio del dólar que crece independientemente al precio del petróleo.
Y aún quedan otros factores por considerar. Ergo, no es tan simple como algunos
creen.
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