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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 23, Marzo de 2004

TRIÁNGULO. El Cristo de la Concordia selló el Tratado de 1929 que dio la espalda a Bolivia. Por este lugar, al Norte de Arica, debe pasar el corredor soberano hacia donde mira el Cristo: el Pacífico

‘Problema bilateral’ de tres países

Tratados. El de 1904, entre Bolivia y Chile, y el de 1929, entre Chile y Perú, traban la salida


 

 

 

Chile reclama respeto para los tratados de hace 100 años, Bolivia exige una salida útil y soberana al Pacífico que obligaría a revisar esos acuerdos.

La solución a la demanda marítima boliviana pasa por crear un corredor que separe a Chile y Perú, que tendría que renunciar a los territorios que históricamente le reclama a Santiago.
La cuestión bilateral del mar impone un nuevo acuerdo de tres. /La Prensa

 

 

1904 | Tratado de Paz y Amistad 1929 | Tratado Chile-Perú

El acuerdo cumple cien años

El entonces presidente de Bolivia Ismael Montes procedió a negociar un tratado definitivo de paz con Chile en el cual Bolivia no sólo abandonaba todos sus antiguos territorios costeros, “sino que daba un carpetazo a la mínima posición conservadora de contar por lo menos con una salida al Pacífico”, según el historiador Herbert S. Klein, en Orígenes de la Revolución Nacional.
El contenido del documento no se conoció hasta la firma; el gobierno de Montes lo negó hasta al final.
Cuando los términos del Tratado fueron de conocimiento público, la nación fue sacudida en sus sentimientos. Pero Montes se mantuvo imperturbable a esta reacción y en sesiones secretas del Congreso logró la aprobación del documento, afirma Klein.
El Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Bolivia fue firmado en Santiago el 20 de octubre de 1904. La ratificación se dio en La Paz el 10 de marzo de 1905.
El acuerdo fue promulgado el 21 de marzo de 1905 y publicado en el Diario Oficial 8.169, el 27 de marzo de ese año.
A continuación transcribimos algunas partes salientes del Tratado.
Artículo I. Restablécense las relaciones de Paz y Amistad entre Chile y Bolivia, terminando el régimen establecido por el Pacto de Tregua.
Artículo II. Quedan reconocidos del dominio absoluto y perpetuo de Chile los territorios ocupados por éste en virtud del artículo 2º del Pacto de Tregua de 1884.
Artículo III. Se conviene en unir el puerto de Arica con El Alto de La Paz por un ferrocarril cuya construcción contratará el Gobierno de Chile, en el plazo de un año.
El Tratado preveía un plazo de treinta años para la construcción de los tramos: Uyuni a Potosí; Oruro a La Paz; Oruro, por Cochabamba, a Santa Cruz; de La Paz a la región de Beni; y de Potosí, por Sucre y Lagunillas, a Santa Cruz.
Artículo VI. Chile reconoce en favor de Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por puertos del Pacífico.
Artículo VII. Bolivia tendrá derecho de constituir agencias aduaneras en los puertos que designe para su comercio.
Artículo XII. Las cuestiones que llegaren a suscitarse con motivo de la inteligencia o ejecución del presente Tratado, serán sometidas al arbitraje de Su Majestad el Emperador de Alemania.

Pacto a espaldas de Bolivia

El Tratado de 1929 fue suscrito en Lima el 3 de julio, las ratificaciones fueron canjeadas en Santiago, el 28 de julio de ese mismo año. Promulgado por Decreto 1.110, del 28 de julio de 1929, publicado en el Diario Oficial No. 15.449 el 16 de agosto de 1929.
Los gobiernos de Chile y Perú redactaron el texto ‘deseosos de remover toda dificultad’ y conforme a las bases que el Presidente de EEUU, John Calvin Collidge, en ejercicio de buenos oficios solicitados por las partes, estableció para resolver el tema de Tacna y Arica.
El su primer artículo, el texto deja ‘definitivamente resuelta’ la controversia originada por el artículo 3º del Tratado de octubre de 1883 y define que el territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes, Tacna para el Perú y Arica para Chile.
Según el artículo 12, en el caso de que los gobiernos de Chile y Perú “no estuvieren de acuerdo en la interpretación que den a cada una de las diferentes disposiciones de este Tratado, y en que, a pesar de su buena voluntad, no pudieren ponerse de acuerdo, decidirá el Presidente de los Estados Unidos de América la controversia.
El candado para Bolivia vino con el Protocolo Complementario de 1929, que Chile y Perú suscribieron en la misma fecha que el Tratado
Según el artículo 1 del Protocolo, Chile y el Perú no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, “ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad al Tratado de esta misma fecha, quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán, sin ese requisito, construir, al través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales”.
Según el artículo 2, las facilidades de puerto que el Tratado, en su artículo 5 acuerda Perú, consistirán en el “más absoluto” libre tránsito de personas, mercaderías y armamentos al territorio peruano, y desde éste a través del territorio chileno.
Las operaciones de embarque y desembarque “se efectuarán en el puerto mientras se terminan las obras del recinto del muelle del ferrocarril de Arica a La Paz”, reservado al ferrocarril de Arica a Tacna.
El protocolo estipula que el Morro de Arica sea desartillado, y que Chile construya a su costo el monumento de Paz y Amistad.

Del salitre Calama

El 23 de marzo de 1879, en Calama, 130 hombres se enfrentaron al ejército chileno. Eduardo Abaroa fue quien más resistió, hasta que se le pidió la rendición...
“¡Que se rinda su abuela... carajo!”, respondió. Se hicieron dos disparos, que equivalían a fusilar al condenado.
Los chilenos lo enterraron el 23 de marzo en Calama. Su epitafio habría podido ser su propia frase: “Soy boliviano, esto es Bolivia y aquí me quedo”, según Roberto Querejazu en Guano, salitre y sangre.
El 14 de febrero de ese año, el ejército chileno había invadido Antofagasta y avanzado por los puertos bolivianos sin resistencia hasta Calama, donde Ladislao Cabrera organizó el pequeño ejército que resistió a una numerosa tropa.
Los errores de los gobernantes bolivianos desde mediados del siglo XIX, durante la guerra y también en la negociación para lograr la paz, derivaron en la pérdida del Pacífico.
A diferencia de lo que pregona Chile, Bolivia tuvo propiedad sobre la costa, pero era una posesión precaria.
La aparición del guano y su demanda en el mercado internacional movió a Chile a reivindicar para sí el territorio de Atacama desde 1840.
Entonces empezó una tarea diplomática de definir los límites de la provincia y se suscribieron tratados en 1866 y 1874 que marcaban como límite el paralelo 24.
Para el historiador Fernando Cajías, el hecho de haber puesto una frontera no fue la equivocación de quienes firmaron esos tratados, sino la libertad económica que dieron a las empresas chilenas para explotar el Litoral.
Las empresas chilenas Ossa y Puelma tenían el monopolio de la explotación del salitre.
Tarde, el gobierno de Hilarión Daza trató de crear un impuesto de diez centavos por quintal de salitre exportado
La decisión no fue respaldada “por ninguna presencia boliviana en el Litoral, y la empresa cuyo capital era chileno e inglés, fue la principal incitadora de la invasión”, afirma Cajías.

 

 

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