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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 23, Marzo de 2004
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| Diplomático.
Ruiz-Tagle, autor de Bolivia y Chile, el Conflicto del Pacífico |
Emilio
Ruiz-Tagle. El diplomático de carrera tiene la difícil tarea de
recomponer las relaciones Bolivia-Chile en los términos de su país, pero
frente a la demanda marítima del nuestro
Cónsul general de
Chile en Bolivia
«Chile admite que
todo es posible»
Delfín Arias/La
Prensa
El nuevo cónsul chileno en
Bolivia, Emilio Ruiz-Tagle, ratifica la tradicional posición de su país de
otorgar todas las facilidades a Bolivia para que consolide una cualidad
marítima -tesis que niega hablar de soberanía-, aunque reconoce que en las
relaciones entre Estados “todo es posible”.
“Todo es probable en las relaciones entre Estados, como en las relaciones
entre las familias y las personas”, dice, pero aclara que para Chile los
límites territoriales entre Bolivia y su país están fijados por el Tratado
suscrito el 20 de octubre de 1904 y refrendado luego por los congresos de
ambos países. “Estos tratados legalmente constituidos son la base de la
estructura territorial de los países”, afirma.
Cuando se le consulta que si esa expresión significa que Chile se sentará a
dialogar sobre la eventual salida soberana al mar de Bolivia, el Cónsul
prefiere remitirse a quien maneja la diplomacia chilena, a la postura del
presidente Ricardo Lagos, quien en la Cumbre de Monterrey cerró los caminos
para discutir de soberanía, aunque Bolivia finalmente acceda a un puerto
sobre el oceáno Pacífico.
Ruiz-Tagle, diplomático de carrera, es uno de los más experimentados del
servicio exterior de Chile, país que tradicionalmente tiene en la formación
de sus voceros internacionales a uno de sus ejes para la defensa de sus
intereses en el mundo.
El otro es ‘una fuerza militar disuasiva’, como prefieren referirse los
chilenos a su Ejército, uno de los mejores equipados en la región, y que
para mantener esa condición inició un vasto plan de renovación de equipo
bélico, incluso con 10 aviones de combate F-16, pese a la susceptibilidad
que esto genera en los países vecinos. Ruiz-Tagle prefiere hablar de
“reemplazar material obsoleto por equipos de segunda mano”. El Cónsul llegó
a Bolivia hace tres semanas y su misión es recomponer las relaciones con
Bolivia, tras el enfrentamiento de los presidentes Carlos Mesa y Ricardo
Lagos, en Monterrey, a raíz de la demanda boliviana de un acceso soberano al
mar.
En este empeño, indica que de producirse un encuentro entre Mesa y Lagos, la
agenda deberá ser abierta, sin exclusiones. Es decir, la demanda marítima
boliviana será parte de ella. Por lo pronto no hay ni fecha ni lugar, ni
está confirmada esa reunión.
Hoy se cumplen 125 años de la Defensa de Calama y la inmolación de Eduardo
Abaroa. El Cónsul señala que ‘la Guerra del Pacífico fue un episodio
lamentable’ y admite que marcó las relaciones bilaterales, que son
‘normales’, pese a que se mantienen a nivel de consulados.
Ruiz-Tagle, autor del libro Bolivia y Chile, el conflicto del Pacífico,
admite que Bolivia sí tuvo mar, aunque declara que su país ‘no robó’ al
nuestro su acceso a las costas del Pacífico, y que el enclaustramiento
boliviano fue consecuencia de una realidad política del siglo XIX, cuando
los diferendos binacionales se resolvían por mecanismos inconcebibles hoy en
el siglo XXI.
En su libro reseñó la vida en común de los dos pueblos a lo largo del siglo
XIX para, según señala, mostrar que la lectura de que Chile había robado el
mar boliviano no era real.
La posición boliviana es diametralmente opuesta: Chile tomó por asalto su
Litoral y se quedó con 120.000 km2 de territorio, millonarias reservas
minerales y riqueza marítima y, lo más grave, enclaustró a Bolivia.
Una de las tesis que sustenta el libro de Ruiz-Tagle es que la Guerra del
Pacífico fue consecuencia de la inestabilidad política de Bolivia antes del
conflicto bélico, en contraposición a una democracia consolidada en Chile,
una economía en crecimiento (alimentada por capitales ingleses) y una pésima
delimitación territorial heredada de la Colonia. “No he leído ningún
fundamento serio de que, entonces, hubo capitales ingleses tras el Ejército
chileno”, asegura.
Indica que la visión chilena en el mundo es la de sustentar la paz entre las
naciones, y basa esta afirmación en el hecho de que Chile fue una de las
naciones que en el Consejo de Seguridad de la ONU se opuso a la guerra en
Irak, pese a la posición de Estados Unidos.
Además, Chile apuesta a que Sudamérica sea una región de paz y libre de
armas de destrucción masiva. Bolivia va más allá, plantea que sea un
subcontinente libre de armas convencionales de última generación, como los
F-16 que recibirá Chile en los siguientes meses.
Sobre la tesis boliviana de negociar una salida soberana al mar a cambio de
la salida del gas por un puerto chileno, Ruiz-Tagle sostiene que entre los
dos países hay intereses comunes, pero que deben ser analizados.
Admite la necesidad chilena de energía para impulsar su maquinaria
industrial, pero volvió a remitirse al presidente Lagos sobre si Chile
otorgaría una salida soberana para Bolivia. Dijo que es tiempo de integrar
el norte chileno, el occidente boliviano y el sur peruano, regiones
deprimidas de los tres países. |
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