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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 23, Marzo de 2004
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Lejanos. Los
presidentes Lagos y Mesa, enfrentados en la Cumbre de Monterrey |
El encierro
boliviano aísla a Chile
Relaciones. Chile es líder económico, no político. El rechazo a tratar el
tema marítimo mantiene postergada la integración
Parece una ironía, pero la mediterraneidad de
Bolivia acabó por enclaustrar a Chile, una de las economías más dinámicas de
la región, alejada del contexto latinoamericano por su reticencia a la
demanda boliviana.
Eso cuestionaron intelectuales y diplomáticos chilenos después de que el
reclamo de Bolivia volviera a cobrar relevancia internacional.
“Damos la impresión de que nos hemos convertido en fenicios. Nos dedicamos
sólo al comercio, y eso no hace respetable al país”, dijo en noviembre el ex
embajador de Chile ante la ONU, Juan Gabriel Valdés.
“Hemos descuidado la parte política y cultural de América Latina”, agregó.
Sus críticas estaban dirigidas a la conducción de la política exterior de su
país
Como alumno destacado del modelo neoliberal, Chile marcha a contracorriente
de la región. Así destacó el dirigente comunista chileno Jorge Insunza: “La
política internacional del presidente Lagos y la canciller Soledad Alvear,
dejó en segundo plano de manera dañina a Latinoamérica”.
“Chile ha seguido su política aislacionista para convertirse en punta de
lanza de EEUU en contra del resto de América Latina”, señaló el político.
A pesar de su diplomacia, a Chile le cuesta contrarrestar la campaña
emprendida por Bolivia para llamar la atención de la comunidad internacional
sobre su causa marítima.
La última arremetida boliviana puso en riesgo la postulación presidencial de
la canciller Soledad Alvear, y el ex canciller José Miguel Insulza tuvo que
renunciar a postularse para dirigir la OEA ante el temor de que el problema
boliviano hiciera naufragar su candidatura.
No sólo eso. El gobierno chileno estaba optimista de cómo iban los asuntos
con Bolivia hasta que Hugo Chávez hurgó el avispero en noviembre y después,
en un discurso al país antes de la Cumbre de las Américas, en enero, el
presidente Carlos Mesa irritó a Santiago: “con Chile hay relaciones de paz
pero no de amistad”. Lagos se enfureció. Cuatro años de mejoras en las
relaciones con Bolivia a cambio de ventajas comerciales se fueron por la
borda.
Y Bolivia seguirá siendo la piedra en el zapato chileno.
El apoyo de Chávez a Bolivia derivó a finales de 2003 en la retirada del
embajador de Chile en Venezuela. Todo ello implica largos costos políticos
para la diplomacia chilena.
Pero también hay costos económicos. Con los años, el encierro de Bolivia
implicó pérdidas para Chile en la región norte, que es la más deprimida.
Esa zona que fue escenario de la guerra, el norte de Chile, el sur de Perú y
el occidente de Bolivia, es la más pobre en los tres países porque el
conflicto bélico interrumpió su desarrollo social y económico.
De igual manera la falta de solución a la mediterraneidad de Bolivia implica
pérdidas para la expansión del comercio en el Cono Sur.
Brasil lo puso claro. Tras las recientes tensiones diplomáticas entre La Paz
y Santiago, el canciller brasileño, Celso Amorín, dijo en Chile que el
problema es un asunto bilateral pero que afecta a la región. (C.V.M.) |
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