Los manantiales del Silala
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El gobierno chileno ha contratado expertos internacionales para dirimir
técnicamente si el Silala o Siloli es un río internacional o un manantial.
Chile dice que es un río y por lo tanto tiene derecho a sus aguas; Bolivia
afirma que es un manantial, y que el uso de las aguas es ilegal. Los
resultados serán dados a conocer a principios del próximo año. "El veredicto
será favorable a Chile. Se va a comprobar técnicamente", asegura Carlos
López, alcalde de Sierra Gorda y Baquedano, dos poblaciones del norte
chileno que beben el agua.
Según el relacionista público de Aguas de Antofagasta, empresa que desde
diciembre del año pasado se adjudicó el servicio de agua y alcantarillado en
la zona, se habilitarán nuevas fuentes en el río Loa y el Toconce para
atender al municipio de Sierra Gorda. También usarán desaladoras de agua de
mar.
El Toconce es un río pequeño, que se infiltra bajo tierra. El Loa es el
único que llega al mar, desde su origen en la cordillera. "No necesitamos
del Silala", afirma Héctor Araya, relacionista público de Aguas de
Antofagasta, que presta servicio a 118.000 usuarios. "El Estado fue un
eficiente administrador", asegura. Entonces, ¿por qué se concesionó el
servicio? "Por las políticas económicas del gobierno", explica.
La empresa que se adjudicó el servicio por 30 años es la Filial Punta de
Rieles, vinculada al grupo económico Luksic, encabezado por el magnate
Andrónico Luksic Abaroa. Sí, descendiente del héroe del Topáter.
Araya dice que Antofagasta no depende del agua del Silala. Tampoco Calama.
Las mencionadas poblaciones de Sierra Gorda y Baquedano, con sus 2.500
habitantes, calman su sed y riegan las plantas de la carretera Panamericana,
que las atraviesa, con esta agua, que llega a un ritmo de 20.000 metros
cúbicos mensuales. "Este líquido tiene demasiado arsénico y zinc. No es apto
para el consumo humano, según la Superintendencia de Aguas de Chile",
asegura el alcalde López, que defiende la versión del río internacional,
sustentada por el Servicio Nacional de Geología y Minería de su país.
Hace cuatro años, Bolivia otorgó a la empresa Ductec los derechos de
explotación del Silala. Hasta la fecha, esa empresa no ha podido cobrar ni
una sola factura de la empresa ferrocarrilera, que desde el principio
rechazó el cobro por “un supuesto manantial Silala”.
El ex canciller Antonio Araníbar considera que este tema se ha incorporado a
la agenda histórica. “Dejamos irresponsablemente que Chile se beneficiara
gratuitamente", expresa. "Hemos resuelto desde el punto de vista jurídico y
político la propiedad que Bolivia tiene sobre las aguas del Silala. La
firmeza de la posición boliviana no debe dejar lugar a dudas sobre este
derecho", sostiene.
Se
venderá agua a las mineras
Recientemente, Aguas de Antofagasta
anunció que negociará la venta de aguas a las empresas mineras. Varias de
ellas utilizan el agua del Silala. Repetidamente, EL DEBER intentó un
contacto con Miguel Sepúlveda, hombre de confianza del Grupo Luksic, que
también maneja el ferrocarril, para consultar sobre el tema.
La pregunta obligada es: cuando llegue el momento de negociar la venta de
agua a las mineras del lugar, ¿qué cantidad del agua del Silala,
supuestamente no apta para el consumo humano, se destinará al consumo
industrial?.
"Lo sentimos mucho. Es política de la empresa no hablar con los medios de
comunicación", dice la secretaria de Miguel Sepúlveda.