Respuestas como que Simón Bolívar fue el líder de la independencia de la
India, que Ignacio Warnes el líder de las luchas cívicas cruceñas de 1957 a
1959, o que el desierto de Atacama se encuentra en África, reflejan el nivel
académico de bachilleres que acaban de postular a la Prueba de Suficiencia
Académica (PSA), de la Universidad Gabriel René Moreno.
Alfredo Jaldín, vicerrector de la institución moreniana, fue claro al señalar
que la responsabilidad de la deficiente formación escolar demostrada en los
resultados, es de las autoridades del Servicio Departamental de Educación por no
fiscalizar el avance de los programas curriculares y más bien preocuparse por
cumplir los 200 días de clases. Indicó que el nivel de reprobados es del 74 por
ciento.
“El 17% de aprobación, (9% no se presentó a rendir la prueba), nos deja un sabor
amargo hacia el futuro, y lo terrorífico para la universidad es que tenemos que
destinar recursos al pago de catedráticos para reprogramar las materias con
mayor número de aplazados”, afirmó Jaldín.
De 7.030 aspirantes sólo 1.245 superaron la PSA, aunque ingresarán 3.180 más,
ayudados por el promedio de sus libretas de los tres últimos años de colegio;
haciendo un total de 4.325 los bachilleres que tienen asegurado su ingreso a la
universidad estatal.
Según Jaldín lo más preocupante es el área de matemáticas. El 51% de los nuevos
alumnos reprueban esta materia el primer año. A propósito de este panorama, EL
DEBER pidió a un docente de secundaria que evalúe el tipo de preguntas
formuladas en la PSA.
Víctor Hugo Rodríguez, profesor de matemáticas del colegio Cristo Rey, después
de analizarlas, manifestó que el 70% forma parte de los programas curriculares
de medio, y el 30%, que corresponde a geometría, no todos los colegios lo toman
en cuenta en sus programas. Sin embargo, a su juicio, el problema radica en el
aspecto económico. Esto ha dividido en dos niveles a los docentes: estatal y
privado. En el segundo, le piden resultados al maestro debido a la competencia
que existe entre colegios privados provocada por la exigencia de los padres de
familia de buscar el mejor colegio para inscribir a sus hijos, mientras que en
el primero no exigen resultados.
A esto, según Rodríguez se suma las deficiencias del sistema educativo y del
docente. Respecto a las matemáticas dijo que el estudiante debe comprender los
aspectos básicos que se imparten en el nivel primario para poder entender la
parte más compleja; es como una escalera que se sube de a poco; y muchos alumnos
de entrada lo ven como un obstáculo, añadió.
Para el director académico de la casa superior de estudios, Oscar Callejas, la
responsabilidad de los resultados poco alentadores es de todos los actores que
participan en el proceso de formación de los estudiantes: docentes, padres de
familia, autoridades, además del sistema educativo.
Algunos postulantes indicaron que el examen es más complejo que el programa
curricular de secundaria, por lo que muchos acuden a institutos para recibir
capacitación. Jaldín negó esta situación, argumentando que las preguntas de la
PSA son realizadas en base a los programas de secundaria de las materias
principales.
Pero no todo es funesto, ya que hay bachilleres que han obtenido buena nota,
tanto en la prueba como en los promedios de sus libretas. Otro aspecto positivo
es el ingreso directo de los mejores alumnos de cada colegio, y que este año se
ha ampliado de uno a cinco.
Quieren evitar el número de
reprobados en matemáticas
Con el objetivo de disminuir el elevado número de reprobados durante el
primer semestre y elevar el rendimiento académico de los estudiantes en el área
de matemáticas, el vicerrectorado de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno
organizó un curso de actualización y fortalecimiento. La capacitación está
dirigida a los bachilleres que aprobaron la Prueba de Admisión Básica (PAB) y la
Prueba de Suficiencia Académica (PSA).
El costo será de Bs 10 y las clases se impartirán de lunes a viernes en tres
turnos: mañana, tarde y noche en la propia universidad en los siguientes
horarios: de 7:00 a 8:30, de 14:00 a 15:30 y de 18:30 a 20:00.
La historiadora Paula Peña, cree que muchos bachilleres enfrentan un problema,
el de contestar mecánicamente lo primero que se les viene a la cabeza y no se
detienen a leer y reflexionar sobre la pregunta. Dijo que la deficiencia escolar
no es sólo en las áreas de matemáticas y literatura, sino también en historia y
geografía, sobre todo en esta última. “Muchos jóvenes no conocen ni los ríos que
hay en Santa Cruz”, precisó.
Puntos de vista
Paula Peña /
Docente de historia
Es un problema nacional
Llama mucho a la reflexión que sea bajo el porcentaje de los postulantes a
las universidades públicas del país venza el examen. Es un dato que debería ser
alarmante para las autoridades educativas, porque no es un problema
exclusivamente cruceño, sino también nacional.
Con respecto a las preguntas, como coordinadora de historia y geografía de la
Universidad René Moreno, puedo afirmar que las preguntas se formulan a partir de
los libros de editoriales que usan tanto en colegios fiscales como en
particulares; como La Hoguera, Santillana y Bruño, entre otros. Hay varios
problemas estructurales que enfrenta la educación boliviana. Las autoridades
educativas deberían reflexionar sobre qué tipo de bachiller queremos, qué
estamos enseñando y qué queremos impartir en el aula. Se necesita un cambio en
las escuelas normales; pero no un cambio por el cambio, sino un cambio
responsable y serio. A esto se suma la falta de material didáctico en las
escuelas públicas y el poco apoyo de parte de los padres de familia.
María R.
Lorenzetti / Docente de literatura
Se ha olvidado la gramática
No se trata de preguntas complejas, creo que el problema está en que a partir
de segundo medio se hace más hincapié en la literatura que en gramática, lo que
implica que se ha olvidado las reglas que rigen nuestro idioma. No vamos a
buscar culpables, sino conciencias de responsabilidad frente a la formación
integral del alumno, educándolo en valores. El docente tiene que ser educador no
instructor. El maestro de vocación, debe darle al estudiante lo que realmente
necesita y no mirar su comodidad y la del alumno. También faltan técnicas de
estudio, aspecto que no contempla el currículo escolar. Además la carga horaria
de matemáticas y literatura debería ser mayor a la actual para que permita
profundizar los conocimientos. Muchos maestros no quieren reconocer que estamos
en un proceso de cambio. Es decir que nos está ganando el tiempo, la información
y la necesidad que tiene el alumno y algunos docentes no sabemos satisfacerla
porque estamos muy lentos. Para mí, lo que más cuenta es la voluntad que muchos
docentes no la tienen o la han perdido.
Raúl Orozco
| Docente de matemáticas
Hay mala formación en primaria
Las preguntas forman parte del programa de secundaria. La falencia en
matemáticas se debe a la mala formación en el nivel primario, donde se imparten
contenidos básicos. Otro aspecto es la falla en la parte metodológica que aplica
el docente provocando que muchos estudiantes rechacen esta materia; es decir que
el estudiante ingresa a las clases de matemáticas con predisposición a perder la
materia. Además están las distintas disposiciones de las autoridades que son
contradictorias a la realidad que se vive en el aula. Ellos exigen
aprovechamiento de parte de los alumnos, pero no dan las condiciones de trabajo.
Una prueba es que trabajamos con 60 alumnos por aula.
También influye la escasa carga horaria prevista en relación a la necesidad, y
el mínimo apoyo de los padres de familia. Sólo el 10% acompaña la formación de
sus hijos, el resto aparece cuando éste se aplaza a exigir que se le ponga un
3,6 para que pase de curso. Las juntas escolares en vez de buscar soluciones más
bien ocasionan problemas.