Día de la Mujer: con celebrar no alcanza
Erika Brockmann Quiroga-Escenarios
¿Tenemos los habitantes del planeta y en particular las mujeres bolivianas
razones para celebrar el día Internacional de la Mujer y el décimo aniversario
de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo realizada en el
Cairo? Hace pocos días, la reunión de la mesa directiva ampliada del Comité
Especial sobre Población y Desarrollo realizada en Santiago, coincidió con la
conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Directivos del Fondo de
Población de Naciones Unidas, así como las redes del movimiento de mujeres y
organismos no gubernamentales, escucharon atentamente el informe de expertos y
delegados de mas de 30 países de Latinoamérica y el Caribe que unánimemente, y a
excepción de Estados Unidos, reafirmaron su compromiso con los principios
establecidos por la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo, cuya
perspectiva integral y de derechos es imprescindible para la consecución de las
metas del milenio y avances a favor de las mujeres.
En Bolivia... ¿cumplimos las metas planteadas en El Cairo? En materia educativa,
sí cumplimos en cuanto a la matriculación e igualación del acceso a la educación
primaria por parte de hombres y mujeres siendo el gran desafío lograr la
universalización de la educación primaria. Pese a ello, las tasas de
analfabetismo femenino y rural desnudan nuestra vulnerabilidad. Respecto a la
esperanza de vida al nacer, en Bolivia apenas avanzamos, falta mucho para
cumplir la meta de 70 años. La mortalidad de niños menores de un año sigue
siendo el indicador más elocuente de nuestro rezago. No cumplimos la meta.
Estamos en 66 muertes por cada mil nacidos vivos de los cuales más de la mitad
mueren antes de los 7 días de vida.
Pese al esfuerzo desplegado, y el haber superado la meta relativa a la atención
del parto por personal calificado, todavía tenemos que lamentar la muerte de al
menos dos mujeres por día. El embarazo de adolescentes, el aborto y las
enfermedades de transmisión sexual y Sida son, hoy mas que nunca, una amenaza
para la vida de mujeres, madres de familia y jóvenes.
Hace un año, legisladores del mundo concluimos, en Ottawa, que la vida y la
muerte de millones de mujeres, niños y adolescentes dependen de decisiones
políticas. Por ello, al ratificar nuestro compromiso con la Agenda de El Cairo,
apoyemos con convicción el mejoramiento y ampliación de servicios de educación y
salud, del Seguro Materno Infantil y del programa de salud sexual y reproductiva
recientemente aprobado, así como toda acción que les dé poder a las mujeres y a
los excluidos de todos los sectores de nuestra sociedad.
Marzo es propicio para celebrar y reflexionar sobre los avances y desafíos
pendientes, resultantes de compromisos internacionales de Estado. Las cifras son
frías. No son muertes estridentes, son muertes silenciosas, reflejo de una vida
de carencias y abandono. Frente a esta realidad ‘con celebrar no alcanza’ dirían
las mujeres activistas presentes en Santiago.
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