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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 22, Marzo de 2004

../images/blanco.gifEntre la espada y la pared



Francisco Justiniano Suárez

En el momento político actual el presidente Mesa y su gobierno se encuentran en una situaciónmuycomplicada. Esinocultable que ennuestro país existen dos polos radicalmente opuestos con sus propias áreas de influencia muy bien demarcadas y con puntos de vista fuertemente encontrados. Por un lado están los que expresan una posición política extremista resultante de una combinación de izquierdismo trasnochado, indigenismo -particularmente ‘quichuista’ y ‘aimarista’- que defiende con intransigencia nuestros recursos naturales, particularmente el gas, con una actitud poco menos que beligerante en relación con Chile por la cuestión marítima; que protege a ultranza los cultivos de la hoja de coca y sus especulativas potencialidades de ‘industrialización’; partidarios además, de una Constituyente que tendría –para ellos– una representatividad indígena de por lo menos el 50 por ciento; que sustenta, asimismo, una actitud contraria a la globalización e incluso a la exportación de recursos naturales; en fin, una posición que se siente respaldada por la efectividad de los movimientos sociales traducidos en paros y bloqueos.
Por el otro lado están los partidos políticos que podríamos llamarlos clásicos, cuyos principales exponentes son el MNR y el MIR, que respaldan una posición democrática representativa, con una actitud de cordialidad en el relacionamiento con el mundo occidental y en particular con el gigante del Norte, manteniendo una propuesta ‘erradicadora’ de la coca dentro de los términos de la Ley 1008, y propugnando una apertura a las propuestas de globalización de la economía con algunas observaciones para proteger el mercado interno, con una identificación más clara de la exportación de productos naturales, en particular del gas, y proponiendo exportarlo por donde más convenga al país. En lo político y en relación con el tema de la Constituyente, sostiene la elección de los representantes por medio del voto popular y secreto, sin corporativismo de ningún tipo; en lo económico, mantiene el esquema neoliberal con algunas variantes adaptadas al país y con cierto toque social expresado en el Bonosol, en el SUMI y en la Participación Popular.
Entre estos dos extremos trata de equilibrar su posición el Presidente, siendo que uno de los temas que pondrá a prueba toda su capacidad será la nueva Ley de Hidrocarburos, porque por un lado están las presiones de la izquierda radical y, por el otro, las presiones de las transnacionales y de los países amigos que están representados en ellas, las de los partidos tradicionales que han permitido que éstas inviertan en el país, y la presión ejercida por el concepto de la seguridad jurídica, esta vez con repercusión internacional.
Para el Presidente será muy difícil, por no decir casi imposible, satisfacer a ambos sectores, en el afán de mantenerse en el poder. No hay que perder de vista que el conflicto adquirirá características regionales ya que hay dos regiones en el país claramente identificadas con una u otra posición: el Occidente que apoya la posición indigenista- izquiedista, mientras que el Oriente y el Sur, la llamada media luna, coinciden a favor del otro factor de presión.
Lo cierto es que todos -y no solamente el Presidente Mesa– nos encontramos en una situación muy difícil, en una especie de callejón sin salida, donde si no predomina la sensatez y la tolerancia junto a mucha habilidad de parte del gobierno, a la par de eficiencia administrativa,como sentencia el dicho popular, nos iremos al bombo. ¡Hasta la próxima!

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