img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 22, Marzo de 2004

../images/blanco.gif¿Qué piensas juventud?



Paquita A. Lavayén

Estamos viviendo una época de relajamiento moral increíble y alarmante. Ahora ya todo lo que se refiere al sexo sin atajo ni vergüenza, se lo toma como la cosa más natural; lamentablemente, la juventud actual no tiene reparo en mostrar (por sólo dar un ejemplo) un órgano masculino hecho de algún material, el que lo maneja diestramente una jovencita; lo toma entre sus manos al mismo tiempo que rompe el sobre de un preservativo, lo muestra al público en la televisión y enseña cómo colocarlo listo para el acto sexual; ¡Qué barbaridad!
¿Será que nosotros, las de anteriores generaciones, éramos muy pudorosas o pechoñas, como dirían ahora, o tal vez tontas, ingenuas o beatas? Nada de eso; simplemente, nos valorábamos como mujeres dignas y conservábamos con orgullo nuestro señorío como correspondía a las mujeres de esa época cuando valían por sus virtudes y recato sin que tuvieran necesidad de mostrar, impúdicamente provocativos, sus cuerpos semidesnudos lo que actualmente es el principal atributo que ostentan para demostrar su condición de tales.
Actualmente, el amor libre se enseñorea entre la mayoría de los jóvenes a tal extremo que ya no se conserva la virginidad hasta llegar al matrimonio (eso ya es antiguo); tan sólo la unión de parejas que se atraen sexualmente y, cuando ésta acaba por algún motivo, se separan sin el menor escrúpulo.
Estoy segura de que esta falta de moral es debido a que el materialismo ha invadido la mente de los jóvenes. El santo temor a Dios no existe; el conocimiento de la religión está fuera de moda y la reemplaza el libertinaje con algunas excepciones, por supuesto.
Si alguna joven queda esperando familia luego de sus relaciones con su novio, no importa; para eso está el aborto; matan a ese hijo que se está formando en sus entrañas, sin ningún remordimiento, y siguen su vida como si nada hubiese sucedido.
Es lamentable que esta criminal decisión la tomen algunos jóvenes al truncar la vida de esa inocente criatura fruto de un amor pasajero, sin tener en cuenta que algún día, Dios nos juzgará por los actos que hubiésemos cometido en nuestras vidas y allí, solos, ante Su Divina Majestad, lloraremos por nuestros pecados contra sus leyes, o nos regocijaremos si hemos vivido cristianamente.
Él nos creó a su imagen y semejanza, dotándonos de un alma inmortal y de un algo espiritual que se llama conciencia, la cual nos permite distinguir entre el bien y el mal, dejando a nuestro libre albedrío escoger entre el camino pecaminoso ancho y llano, que si bien nos da felicidad en esta vida, nos conduce hacia la perdición de nuestras almas. El segundo, a pesar de ser angosto y sembrado de espinas, alcanza del Señor, el premio que Él prometió a los bienaventurados: el cielo.
Con estas reflexiones sólo deseo que la juventud de hoy se acerque a Cristo, que es nuestro verdadero guía en este mundo, para poder merecer su salvación.

< Anterior^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2003, El Deber. Todos los derechos reservados.