Aumentan ‘cachivacheros’ en Santa Cruz
Informalidad. En un mercado del barrio La Morita, se venden piezas de vehículos supuestamente robados y desarmados en el lugar, donde se ven los chasis desnudos
Darwin Pinto
Robo. Zonas de Alto San Pedro, La Morita, Los
Pozos y el Plan 3.000 son puntos de compra y venta
de objetos usados. En su mayoría son robados. El negocio ilícito se mantiene
desde hace 20 años.
En los puestos de venta de “cachivachis”, que se
extienden en tres cuadras de la calle Campero, entre las calles 6 de Agosto y
Vaca Díez, (zona de Los Pozos), pocas cosas han cambiado desde que hace al menos
20 años (según la memoria de tres vecinos), empezaron a venderse objetos robados
en sus aceras. Ahora, pese a la presencia policial y el control de los gendarmes
municipales que trancan la calle Campero para uso peatonal, se siguen vendiendo
objetos robados con la misma facilidad de siempre.
Que las garrafas, celulares, televisores, ropa, zapatos, calculadoras y demás
objetos son robados en diferentes puntos de la ciudad, lo dicen algunos vecinos
de esa calle, vendedores que no pueden ocultar lo obvio y prefieren mantener sus
nombres en reserva, y hasta los ladrones que llegan a primeras horas de la
mañana o en las últimas horas de la tarde cargando sin mayor disimulo la cosecha
del día.
“¿Vos crees que esto me lo regalan? (una garrafa con la manguera cortada con un
cuchillo), esto me lo encuentro en las casas”, dice uno que acaba de llegar con
su botín al hombro.
La venderá en Bs 10 (después de empezar la puja en Bs 20), a un “alberto”
(intermediario entre el comerciante y el ladrón, que gana un porcentaje por
vender lo robado al comercializador), y éste la venderá en Bs 25 al comerciante,
el mismo que hará lo propio en Bs 40 a algún ciudadano que llegue hasta ahí en
busca de una garrafa, luego que, posiblemente, le robaran la suya de su casa.
Sin embargo, ese no es el único lugar donde se comercializan objetos de dudosa
procedencia. Hay otros puntos como la rotonda del Plan 3.000, donde se venden
objetos al menudeo (corbatas, cocinillas, cinturones, roperos, televisores,
calaminas, tablas para construir cuartos, etc), o sitios como atrás del mercado
de Alto San Pedro, donde en una cuadra se venden piezas usadas de vehículos al
igual que en un mercadito del barrio La Morita, donde se ofertan desde motores a
explosión hasta foquitos de guiñadores, además de otras piezas de vehículos
viejos.
Algunas de esas partes de motorizados llegan fraccionadas, mientras que otras
son retiradas de vehículos (presumiblemente robados) que son desarmados en el
mismo lugar a vista y paciencia de los vecinos, algunos de los cuales han puesto
comercios similares en sus casas desde hace unos ocho años, según dicen los
habitantes de la zona.
Desde hace al menos cinco años, en la zona de la rotonda del Plan 3.000, se
instalan vendedores clandestinos que regatean precios de cosas robadas ya sea
con los “albertos”, o con los ladrones.
Incluso ya hay métodos de estafa de algunos de estos cachivacheros que lo mismo
les da vender clavos usados que equipos musicales de última generación a precios
accesibles (algunos equipos que en comercios valen $us 500, en ese punto de “cachivachis”,
cuesta sólo $us 100 ó incluso menos).
“Se ha hecho costumbre de que el dueño legítimo, por decir de un televisor, se
asocie con el cachivachero para engañar al comprador descuidado. El vendedor de
un objeto supuestamente robado lo ofrece al comprador, éste por ahorrar lo
compra y cuando está por llevárselo, aparece el dueño del objeto con sus
documentos de propiedad, acompañado a veces por policías.
“Así el comprador se queda sin lo comprado, el dueño legal se queda con su
propiedad y el vendedor se escapa con el dinero, y después le da la comisión al
propietario y a veces hasta al policía”, dice un comerciante instalado en la
zona, cuya versión es confirmada por otros vecinos.
En estos lugares, los objetos son en promedio un 50% más baratos que en los
comercios formales e incluso el cliente tiene la facilidad de hacer pedidos
específicos según su gusto y necesidad (ver recuadros), lo que implica que se
hacen robos a pedido, por lo que no es raro ver a gente buscando en estos sitios
objetos que les sustrajeron.
En cuanto a la cantidad de personas que se dedica a este comercio de objetos
robados es difícil de determinar una cifra por lo menos estimada, ya que la
mayoría de ellos monta puestos informales y móviles en las aceras u ofertan sus
productos cargándolos sobre su cuerpo, de modo que ante alguna batida policial o
un control de los gendarmes municipales (que será anunciado con una serie de
silbidos en clave por la redes de “espías” que alertan a los comerciantes ante
la presencia policial), éstos podrán levantar toda su mercadería en el menor
tiempo posible y desaparecer entre las multitudes de personas que acuden a estos
lugares en busca de cosas más baratas.
los lugares
Calle Campero.
Son al menos tres cuadras destinadas a este comercio. Se vende y compra de todo.
Rotonda del Plan 3.000. Son seis cuadras de este comercio que se
intensifica los martes y jueves. Se comercializa de todo.
Alto San Pedro. Es una cuadra en ambas aceras. Compran y venden
repuestos.
La Morita. Se trataría de unas 60 tiendas de compra-venta de repuestos
usados.
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