Ciento treinta diputados y 27 senadores se
mueven con libertad en sus cámaras. Ya nadie les ordena lo que deben hacer,
mucho menos el Ejecutivo. Pero a esto no estaban acostumbrados. Fueron
‘liberados’ después de octubre del pasado año, cuando tomó la presidencia
Carlos Mesa, tras la salida de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Pero la libertad tiene su precio. Antes, levantar la mano no exigía ningún
esfuerzo. Ahora, tienen que aprender a debatir, cuestionar y justificar sus
opiniones. Como no todos tienen tales capacidades están siendo devorados por
la confusión. Antes era más fácil: o se era oficialista o se era opositor.
Ahora, ninguna bancada dice ser parte del gobierno. Incluyendo al MNR.
“Por las acciones de algunos partidos, en el Congreso hay mayor confusión en
cuanto a qué decidir, y creo que poco a poco estamos ordenándonos. Clara
prueba fue lo que ha pasado en el Senado el pasado miércoles, un MAS y una
NFR en contra de la aprobación de leyes impositivas y otros a favor”, dijo
el diputado Rodrigo Paz, el hijo mayor del ex presidente Jaime Paz Zamora.
“Todos estamos independientes, con la manos libres, ya no hay levantamanos,
prueba de ello es que las dos leyes impositivas que ha presentado el
Ejecutivo han sido observadas y solamente se aprobó una”, añadió el
socialista Jerjes Justiniano, que se atreve a asegurar que después de
octubre, el Congreso ya no es el mismo y que la gobernabilidad la tiene más
difícil el Ejecutivo.
“Cuando estaba Goni existía una bancada oficialista que solamente levantaba
la mano porque todos los proyectos venían del Ejecutivo. La Cámara de
Diputados se convirtió en una caja de resonancia de ese poder. Cuando se da
el rompimiento y Goni abandona la presidencia, se supone que el Legislativo
se desata las manos porque antes actuaba con ellas atadas. Estos partidos
eran autómatas en el Congreso. El presidente la tenía muy fácil, prueba de
ello es que aprobó las leyes que quería porque las imponía. La poca
resistencia que podía hacer la oposición era simplemente una retórica”,
enfatizó Justiniano.
Cuando se tiene libertad para hablar y decidir, es fácil caer en dos cosas:
en la demagogia o en la confusión, coincidieron diputados y senadores.
Muchos incluso rompieron con su propia bancada. Ellos pasaron a llamarse los
transversales. Tal es el caso de Hugo San Martín (MNR), Betthy Tejada y
Roberto Fernández (NFR), quienes, en el debate de ciertos temas mantienen
posiciones encontradas con las de sus partidos.
Hugo San Martín (MNR) considera que los miembros del Congreso, en la época
de Sánchez de Lozada, estaban en el extremo de una total dependencia del
Ejecutivo, lo cual dañó mucho al sistema democrático. “Hemos pasado en el
último tiempo a una total independencia que también está dañando”, señaló.
José Guillermo Justiniano (MNR), considera que lo que ha sucedido es un
cambio importante en la conducción del Ejecutivo, pero el Legislativo sigue
intacto en función a lo que fueron los resultados de las elecciones. “Eso es
parte del problema”, dijo el emenerrista, que afirma que el segundo problema
es que algunos partidos como el MAS quieren imponer por las buenas o por las
malas su agenda ideológica.
El diputado Aurelio Ambrosio da la cara por el MAS. Considera que el rol del
Congreso ha cambiado porque antes había un rodillo parlamentario que
levantaba la mano para todas las políticas de Goni. Después hubo tres meses
de división en los propios partidos (transversales). “Al final esa actitud
diferenciada no sirve para el cambio que todos soñamos. Hay una división
absoluta, no hay mucho respeto entre los mismos partidos”, dijo Ambrosio.
Erick Reyes Villa, diputado por el NFR, cree que sus colegas están
desorientados en algunos casos. “No nos olvidemos que antes, el Ejecutivo
tenía una influencia directa sobre el Congreso, simplemente enviaba las
leyes con la instrucción de aprobarlas después de la medianoche. En este
último tiempo no sucede eso, pero el Ejecutivo todavía no ha aprendido a
llegar al Congreso, a concertar con las diferentes bancadas. Ha buscado la
conformación de bancadas transversales, de recuperar, no sé con qué señuelos
o carnadas, a algunos diputados con los que ha querido trabajar”, reveló.
Marlene Fernández, ex candidata a la vicepresidencia de Bolivia y ahora
diputada por la Unidad Cívica Solidaridad (UCS), es menos dura con su
sector. “El Parlamento tiene una oportunidad histórica que nunca la ha
tenido desde el inicio de la democracia, de convertirse en el verdadero
primer poder del Estado. En el pasado, el Congreso era una caja de
resonancia del Ejecutivo donde hacía lo que éste deseaba en términos de
apoyo a leyes. Imperaba el rodillo oficialista por lo que las leyes no se
discutían”, afirmó Fernández, quien cree que ella y sus colegas en este
momento tienen la suerte de que en el Congreso no existe un rodillo y que
tienen la libertad de poder actuar acorde a sus propias conciencias. “El
papel del Parlamento siempre ha de haber sido ése”, enfatizó.
Para Filemón Escóbar, el hombre fuerte del MAS, aquel que prefiere caminar
por el hemiciclo en vez de permanecer sentado, antes y ahora el Congreso fue
y es el mismo. Es decir, sigue siendo presa del rodillo oficialista.
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| Presidente.
Ya pasaron más de cinco meses desde que Mesa asumió el poder |
Tareas: Constituyente y
ley de hidrocarburos
El Congreso en pleno decidió ampliar el
número de sesiones de 90 a 120 con el fin de tratar todos los temas que sean
necesarios para que el país avance.
El presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, dijo que las actividades se
normalizarán el próximo martes, justamente cuando los congresistas se reúnan
para realzar el Día del Mar.
Pero el trabajo del Congreso irá más allá. Si bien la agenda a tratar es
abierta, se consideran como temas de prioridad debatir la Constituyente,
modificaciones a la ley de hidrocarburos, el bonosol y la Ley del Deporte.
“La Cámara Baja y la Alta tienen deberes importantes que cumplir, el pueblo
boliviano ha pedido la realización de una Constituyente, el país ve
necesario una reforma de la ley de hidrocarburos”, dijo el diputado de NFR,
Erick Reyes Villa.
Bolpress / On Line
De moda los transversales
Carlos Mesa gobierna
sin tener una "mayoría parlamentaria" en el Congreso, un hecho considerado
hasta ahora vital para la "gobernabilidad" del país. A esa corriente
apartidista, se sumaron los llamados parlamentarios "transversales" que se
desmarcaron de las líneas de acción dispuestas por los jefes políticos. Los
más afectados por estas actitudes apartidistas resultaron los ex
oficialistas MNR, MIR y NFR, los cuales incluso hoy perdieron algunos de sus
parlamentarios, debido a un grupo de 36 congresistas entre diputados y
senadores que, aún sin renunciar a sus partidos, adoptan actitudes
independientes.
En este marco existen dos espacios que se convertirán en decisivos para el
reacomodo de las fuerzas políticas, la elección de los presidentes de ambas
cámaras legislativas en agosto y las elecciones municipales en diciembre. En
el primer caso, se trata de nombrar al presidente del Congreso, tarea que no
será tan simple como lo fue hasta el año pasado, cuando aún era presidente
Goni, donde el MNR y MIR, por ser los principales socios de gobierno tenían
asignadas estas funciones.
Impuestos, primera pulseada
La primera tensión fuerte entre
el Ejecutivo y el Legislativo fue inscrita en la historia democrática de
Bolivia. A diferencia de otros presidentes, Carlos Mesa tuvo que padecer el
precio de no haber ostentado el rodillo parlamentario.
Los diputados y senadores no tenían la presión de levantar la mano a pedido
del Ejecutivo. El resultado fue la concertación entre el gabinete económico
de Mesa con los jefes de bancadas. Al momento de decidir, aprobaron el
Impuesto a las Transacciones Financieras con una alícuota del 3 por 1000.
Sin embargo, el Parlamento rechazó el Impuesto Complementario de los Bienes
Inmuebles.