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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 21, Marzo de 2004

Cambio. La Cámara de Diputados ahora tiene la posibilidad de cuestionar las propuestas que haga el gabinete ministerial del presidente Carlos Mesa
Congreso confundido porque ya no tiene quién le mande

Libertad. Para algunos, levantar la mano era más fácil que debatir, planificar y defender ideas

 

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Roberto Navia Gabriel

Ciento treinta diputados y 27 senadores se mueven con libertad en sus cámaras. Ya nadie les ordena lo que deben hacer, mucho menos el Ejecutivo. Pero a esto no estaban acostumbrados. Fueron ‘liberados’ después de octubre del pasado año, cuando tomó la presidencia Carlos Mesa, tras la salida de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Pero la libertad tiene su precio. Antes, levantar la mano no exigía ningún esfuerzo. Ahora, tienen que aprender a debatir, cuestionar y justificar sus opiniones. Como no todos tienen tales capacidades están siendo devorados por la confusión. Antes era más fácil: o se era oficialista o se era opositor. Ahora, ninguna bancada dice ser parte del gobierno. Incluyendo al MNR.
“Por las acciones de algunos partidos, en el Congreso hay mayor confusión en cuanto a qué decidir, y creo que poco a poco estamos ordenándonos. Clara prueba fue lo que ha pasado en el Senado el pasado miércoles, un MAS y una NFR en contra de la aprobación de leyes impositivas y otros a favor”, dijo el diputado Rodrigo Paz, el hijo mayor del ex presidente Jaime Paz Zamora.
“Todos estamos independientes, con la manos libres, ya no hay levantamanos, prueba de ello es que las dos leyes impositivas que ha presentado el Ejecutivo han sido observadas y solamente se aprobó una”, añadió el socialista Jerjes Justiniano, que se atreve a asegurar que después de octubre, el Congreso ya no es el mismo y que la gobernabilidad la tiene más difícil el Ejecutivo.
“Cuando estaba Goni existía una bancada oficialista que solamente levantaba la mano porque todos los proyectos venían del Ejecutivo. La Cámara de Diputados se convirtió en una caja de resonancia de ese poder. Cuando se da el rompimiento y Goni abandona la presidencia, se supone que el Legislativo se desata las manos porque antes actuaba con ellas atadas. Estos partidos eran autómatas en el Congreso. El presidente la tenía muy fácil, prueba de ello es que aprobó las leyes que quería porque las imponía. La poca resistencia que podía hacer la oposición era simplemente una retórica”, enfatizó Justiniano.
Cuando se tiene libertad para hablar y decidir, es fácil caer en dos cosas: en la demagogia o en la confusión, coincidieron diputados y senadores. Muchos incluso rompieron con su propia bancada. Ellos pasaron a llamarse los transversales. Tal es el caso de Hugo San Martín (MNR), Betthy Tejada y Roberto Fernández (NFR), quienes, en el debate de ciertos temas mantienen posiciones encontradas con las de sus partidos.
Hugo San Martín (MNR) considera que los miembros del Congreso, en la época de Sánchez de Lozada, estaban en el extremo de una total dependencia del Ejecutivo, lo cual dañó mucho al sistema democrático. “Hemos pasado en el último tiempo a una total independencia que también está dañando”, señaló.
José Guillermo Justiniano (MNR), considera que lo que ha sucedido es un cambio importante en la conducción del Ejecutivo, pero el Legislativo sigue intacto en función a lo que fueron los resultados de las elecciones. “Eso es parte del problema”, dijo el emenerrista, que afirma que el segundo problema es que algunos partidos como el MAS quieren imponer por las buenas o por las malas su agenda ideológica.
El diputado Aurelio Ambrosio da la cara por el MAS. Considera que el rol del Congreso ha cambiado porque antes había un rodillo parlamentario que levantaba la mano para todas las políticas de Goni. Después hubo tres meses de división en los propios partidos (transversales). “Al final esa actitud diferenciada no sirve para el cambio que todos soñamos. Hay una división absoluta, no hay mucho respeto entre los mismos partidos”, dijo Ambrosio.
Erick Reyes Villa, diputado por el NFR, cree que sus colegas están desorientados en algunos casos. “No nos olvidemos que antes, el Ejecutivo tenía una influencia directa sobre el Congreso, simplemente enviaba las leyes con la instrucción de aprobarlas después de la medianoche. En este último tiempo no sucede eso, pero el Ejecutivo todavía no ha aprendido a llegar al Congreso, a concertar con las diferentes bancadas. Ha buscado la conformación de bancadas transversales, de recuperar, no sé con qué señuelos o carnadas, a algunos diputados con los que ha querido trabajar”, reveló.
Marlene Fernández, ex candidata a la vicepresidencia de Bolivia y ahora diputada por la Unidad Cívica Solidaridad (UCS), es menos dura con su sector. “El Parlamento tiene una oportunidad histórica que nunca la ha tenido desde el inicio de la democracia, de convertirse en el verdadero primer poder del Estado. En el pasado, el Congreso era una caja de resonancia del Ejecutivo donde hacía lo que éste deseaba en términos de apoyo a leyes. Imperaba el rodillo oficialista por lo que las leyes no se discutían”, afirmó Fernández, quien cree que ella y sus colegas en este momento tienen la suerte de que en el Congreso no existe un rodillo y que tienen la libertad de poder actuar acorde a sus propias conciencias. “El papel del Parlamento siempre ha de haber sido ése”, enfatizó.
Para Filemón Escóbar, el hombre fuerte del MAS, aquel que prefiere caminar por el hemiciclo en vez de permanecer sentado, antes y ahora el Congreso fue y es el mismo. Es decir, sigue siendo presa del rodillo oficialista.

Presidente. Ya pasaron más de cinco meses desde que Mesa asumió el poder

Tareas: Constituyente y ley de hidrocarburos

El Congreso en pleno decidió ampliar el número de sesiones de 90 a 120 con el fin de tratar todos los temas que sean necesarios para que el país avance.
El presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, dijo que las actividades se normalizarán el próximo martes, justamente cuando los congresistas se reúnan para realzar el Día del Mar.
Pero el trabajo del Congreso irá más allá. Si bien la agenda a tratar es abierta, se consideran como temas de prioridad debatir la Constituyente, modificaciones a la ley de hidrocarburos, el bonosol y la Ley del Deporte.
“La Cámara Baja y la Alta tienen deberes importantes que cumplir, el pueblo boliviano ha pedido la realización de una Constituyente, el país ve necesario una reforma de la ley de hidrocarburos”, dijo el diputado de NFR, Erick Reyes Villa.

Bolpress / On Line

De moda los transversales

Carlos Mesa gobierna sin tener una "mayoría parlamentaria" en el Congreso, un hecho considerado hasta ahora vital para la "gobernabilidad" del país. A esa corriente apartidista, se sumaron los llamados parlamentarios "transversales" que se desmarcaron de las líneas de acción dispuestas por los jefes políticos. Los más afectados por estas actitudes apartidistas resultaron los ex oficialistas MNR, MIR y NFR, los cuales incluso hoy perdieron algunos de sus parlamentarios, debido a un grupo de 36 congresistas entre diputados y senadores que, aún sin renunciar a sus partidos, adoptan actitudes independientes.
En este marco existen dos espacios que se convertirán en decisivos para el reacomodo de las fuerzas políticas, la elección de los presidentes de ambas cámaras legislativas en agosto y las elecciones municipales en diciembre. En el primer caso, se trata de nombrar al presidente del Congreso, tarea que no será tan simple como lo fue hasta el año pasado, cuando aún era presidente Goni, donde el MNR y MIR, por ser los principales socios de gobierno tenían asignadas estas funciones.

 

Impuestos, primera pulseada

La primera tensión fuerte entre el Ejecutivo y el Legislativo fue inscrita en la historia democrática de Bolivia. A diferencia de otros presidentes, Carlos Mesa tuvo que padecer el precio de no haber ostentado el rodillo parlamentario.
Los diputados y senadores no tenían la presión de levantar la mano a pedido del Ejecutivo. El resultado fue la concertación entre el gabinete económico de Mesa con los jefes de bancadas. Al momento de decidir, aprobaron el Impuesto a las Transacciones Financieras con una alícuota del 3 por 1000. Sin embargo, el Parlamento rechazó el Impuesto Complementario de los Bienes Inmuebles.

 

 

 

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