Fernando Calderón G. / Coordinador del Informe de Desarrollo Humano en Bolivia «Si no cambiamos,
el país se desintegra»
Aporte. Está vinculado a las Naciones Unidas desde 1996. Coordinó el informe sobre desarrollo humano 2004, denominado “Interculturalismo y globalización”
Guísela López R. Cochabamba
Coordinó el trabajo del informe de Desarrollo
Humano en Bolivia y plantea que el país ingrese a un proceso de transición de lo
multicultural a la interculturalidad (relación entre diferentes culturas) y que
siga el mundo globalizado, pero activamente.
El primer informe de Desarrollo Humano de
Bolivia, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se hizo
en 1998 y en dicha investigación participó Fernando Calderón Gutiérrez. Desde
entonces, el sociólogo viene trabajando en cada uno de los informes que
‘fotografían’ a Bolivia en todas sus dimensiones y, en base a los resultados que
emite ese termómetro social, político, económico y cultural, Calderón tiene
esperanzas de que se construya una nueva Bolivia.
- ¿Este informe es una especie de radiografía del país y una propuesta para
salir de la crisis social, cultural y económica?
- Estos informes tienen sus componentes. Una mirada, una fotografía y de ahí se
obtienen tendencias y, en este caso, hemos construido una propuesta de
desarrollo humano para el país a partir de la relación entre transformación
económica y global a escala mundial y lo que es el interculturalismo boliviano (interculturalismo
entendido como la diversidad cultural no solamente en términos étnicos, sino
también regionales, religiosos, etc.
- Uno de los planteamientos del informe es la búsqueda de una relación de
bolivianos con bolivianos. ¿Cómo se puede lograr eso si somos un país tan
diverso en lo social, cultural, económico, etc.?
- Ese es un tema central. El planteamiento nuestro es de que no hay desarrollo
si no hay identidad. Como la identidad boliviana es múltiple y plural, hay que
construir una forma de convivencia cultural específica de Bolivia que dé origen
al desarrollo.
Nosotros reconocemos la diversidad cultural en el país como clave del desarrollo
futuro de Bolivia.
Si Bolivia quiere ser algo en sus distintas particularidades tiene que asumir un
pluralismo cultural, que no es estanco, sino muy dinámico y creativo, que va
cambiando a lo largo de los tiempos.
Bolivia ha avanzado en reconocer una multiculturalidad en estos 20 años de
democracia. Hemos reconocido, por ejemplo, que somos un país multicultural,
plurilingüe y pluriétnico y eso está bien, pero no basta para convivir. Es
necesario pasar a una interculturalidad, esto es un reconocimiento del otro,
distinto de uno, como igual, con iguales posibilidades para desarrollar sus
capacidades.
- También plantean la vinculación de Bolivia con el mundo. ¿Cómo sería ese
relacionamiento?
- Nuestra tesis es que Bolivia, con las reformas estructurales, ha entrado a los
procesos de globalización pero de manera pasiva, sólo exportando recursos
naturales y sin incorporar en su producción el tecnoinformacionalismo, que
consideramos que es la llave del éxito para tener una presencia activa en la
globalización.
Lo que nosotros estamos proponiendo no solamente es pasar de un
multiculturalismo limitado a un pluriculturalismo vivo y activo de convivencia,
sino pasar de una inserción en el mundo de manera pasiva y dependiente, a una
inserción más activa e interdependiente a través de un desarrollo informacional
y por lo tanto del conocimiento.
Consideramos que nada que quiera tener presencia en el mundo y que no tenga la
información y el conocimiento pertinente a su economía, va a ser viable.
Entonces, el problema es cómo combinamos esta cultura con esta inserción
económica y ese es el tema del futuro de Bolivia, uno de los puntos claves.
- En el estudio consideran que los escenarios futuros para el país son ambigüos
y podrían oscilar entre la fragmentación y el conflicto. ¿Eso quiere decir que
el país es inviable así como está y cuáles son los factores que hacen inviable a
Bolivia?
- Sostenemos que las reformas estructurales que vivió Bolivia en 1985 y en la
década del 90, si bien lograron ingresar al país en la globalización, no
produjeron los resultados que esas mismas reformas prometieron. No generaron
crecimiento económico, no disminuyeron la pobreza ni la desigualdad social.
Bolivia tiene los mejores índices en la rapidez de la implementación de las
reformas económicas en América Latina, sin embargo los resultados económicos y
sociales son muy magros. Entonces una de las causas del fracaso de Bolivia es
que no podamos insertarnos en los procesos de transformación global a través de
estos procesos de desarrollo tecnológico pertinentes a nuestra economía.
Otra causa es que la forma de convivencia democrática fue muy limitada respecto
a la posibilidad de crear una genuina comunidad de ciudadanos.
La democracia en América Latina tiene que dejar de ser electoral y pasar a ser
una democracia de ciudadanos y, en Bolivia, quiere decir convivencia
intercultural entre las distintas comunidades culturales que no solamente son
étnicas (aunque principalmente son étnicas), también son regionales, religiosas,
generacionales, etc.
- ¿Cómo podría hacerse viable la nueva Bolivia con los resultados que Uds.
mismos obtienen en este documento: marcadas diferencias de todo tipo en la
sociedad?
- Lo que nosotros hemos descubierto, aprendiendo de otras partes, es que sí es
posible. Bolivia, por ejemplo, tiene un nivel de desarrollo similar al de varios
países del sudeste asiático. En el informe estudiamos muchos temas, muchos
aspectos de la experiencia asiática, sobre todo los nuevos como Tailandia y
Malasia. Hemos descubierto que tenían niveles de desarrollo semejantes y más
bajos que Bolivia en los años 50, 60 y ellos lograron una transformación
productiva asociada con equidad social.
Hay otros ejemplos en Latinoamérica, como el caso de Costa Rica. Bolivia lo
puede. Santa Cruz es un ejemplo de que Bolivia puede. El aporte de los
inmigrantes es fuerza de trabajo, de alta calificación; el aporte del propio
proceso revolucionario boliviano de 1952 y, sobre todo, la fuerza que tuvieron
los primeros pioneros del crecimiento económico cruceño, hicieron posible que
Santa Cruz sea una zona que avanzó en muchos planos económicos y sociales aunque
estos no son suficientes ni sostenibles, pero prueban que se puede y Bolivia
puede. Pero tenemos que aprender a convivir, a buscar equidad y esta inserción
productiva con conocimiento en el mundo a partir de nuestros recursos naturales.
A eso le hemos llamado gas informacional.
- Se está abriendo el debate en el país para definir cómo será el nuevo Estado
boliviano a partir de la Asamblea Constituyente, ¿cómo podría ser?
- Nosotros pensamos que entre la interculturalidad, que es una comunidad de
ciudadanos, y la conformación productiva de una economía informacional tiene que
tener un paso comunicante, central, un promotor de esto y ese es el Estado, que
debe tener cuatro rasgos centrales en función del desarrollo humano, la
interculturalidad, la economía y el conocimiento y la educación.
Tiene que ser un Estado de lo público, sin crear un poder burocrático ni
centralista, sino que actúe en función del bienestar del conjunto de la
ciudadanía, es decir un Estado republicano.
En segundo lugar, se necesita un Estado que sea bisagra, que por un lado mire la
inserción de Bolivia en la economía mundial, que busque la integración y
convivencia cultural en Bolivia. Deberá reconocer el pluralismo cultural, pero
además promover la inclusión y la equidad social y la dinámica productiva, que
no le deje los temas sociales y económicos al mercado, sino que haga que el
mercado y el Estado trabajen en función del ser humano.
En tercer lugar, tiene que ser un Estado que trabaje en red, porque ya no
funciona más un Estado centralizado. Por lo tanto tiene que ser un Estado que
tenga un gobierno electrónico, que organice sus reproducciones, su
funcionamiento estatal en función de la eficacia y la equidad.
Finalmente, tiene que ser un Estado basado en la genuina participación local. La
descentralización regional no va a funcionar si no tiene una fuerte base local,
municipal y comunitaria y no solamente a nivel rural.
Estos rasgos no son el resultado de una creación intelectual, tienen que ser el
resultado de la construcción de un acuerdo entre el conjunto de los bolivianos.
Si no podemos construir una convivencia y resolver procedimientos, tenemos un
horizonte de desintegración y crisis y, probablemente, de escenarios mucho más
caóticos que los que hemos visto. Si los bolivianos no aprendemos a ponernos de
acuerdo, todos vamos a perder.
- Esta propuesta coincide con el momento que vive el país.
- Fue planificado así. En el informe de 2002, concluimos que Bolivia iba a vivir
un momento de crisis e inflexión, se había agotado el desarrollo y había que
pensar en otro tipo de desarrollo, y en eso estamos.
Perfil
El nuevo Estado
debe concertarse
Es boliviano y tiene un doctorado en sociología.
Actualmente es asesor internacional en Desarrollo Humano del Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Fernando Calderón compara lo que está viviendo Bolivia con el pasado. Se refiere
a las crisis de los 80 y 90, que fueron frenadas con reformas profundas. La
primera (de los 80) se paralizó con el cambio de política económica y la segunda
(90) con la complementación de medidas de ajuste económico.
“Estamos en el momento en que tenemos que crear un nuevo tipo de Estado que no
tiene que ser el resultado de una forma violenta de irrupción, sea
revolucionario o sea regresivo, sino el resultado de un intercambio, de una
deliberación y de un acuerdo entre bolivianos”, precisó.
Entre sus últimos libros y estudios se encuentran: Informe de Desarrollo Humano
de Bolivia (1998) como coordinador; Informe de Desarrollo Humano de Chile (1998)
como asesor; Informe de Desarrollo Humano de Honduras (1998) como asesor; "Más
allá del Estado, más allá del mercado: la democracia", con Norbert Lechner 1998;
"Esa esquiva modernidad" Nueva Sociedad/Unesco, Caracas 1996 con Ottone y
Hopenheyn, entre otros.
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