Oriente Medio resiste a las reformas
Choque. Un soldado de EEUU revisa a mujeres iraquíes. Los usos y custumbres de uno y otro bando están en conflicto
AFP. Dubai
Guerra. EEUU desea que Irak se convierta en un
ejemplo de democracia para la región. La Casa Blanca busca incluir a la Unión
Europea y a la OTAN en el plan de cambios políticos y sociales, pero hay
obstáculos
El mapa geoestratégico empieza a ser rediseñado
en Oriente Medio, un año después del inicio de la guerra en Irak, en detrimento
de Arabia Saudita, pero la región se resiste a las reformas ‘made in USA’.
El caso iraquí pesa en el conflicto de Oriente Medio en la diplomacia mundial y
regional. Pequeños países como Qatar emergen políticamente. Otros, como Arabia
Saudita, económicamente poderosos y otrora influyentes, pierden terreno en el
tablero regional.
“Los cambios no son consecuencia directa de la guerra, que es, en sí misma, el
resultado de la competencia de las grandes potencias por el control de una
región hidrocarburífera estratégica”, opina el analista kuwaití Jassem Al Saadun.
Los cambios surgen del desmembramiento del bloque comunista, y de manera más
manifiesta, después de los atentados del 11/09, cuyos 19 autores eran
musulmanes, agregó.
“El mensaje fue bien entendido por algunos países pequeños, entre ellos Qatar y
Bahrein, y en menor medida por los Emiratos Arabes Unidos y Kuwait. Por el
contrario, otros han hecho oídos sordos por el inmovilismo estructural ligado a
la naturaleza del poder y del peso de la religión y la tradición”, explica. Se
refiere a Riad que asiste, impotente, a un enfriamiento de sus relaciones con
Washington, que era uno de sus principales aliados.
Denunciada en Washington como ‘nodriza del terrorismo’, Arabia vio cómo los
estadounidenses transferían el cuartel general de sus fuerzas militares del
Golfo, a Qatar que, a favor de una apertura política y por la importancia de su
cadena de televisión Al-Jazira en el mundo árabe, no esconde sus ambiciones
regionales.
Bahrein, inmerso en un proceso democrático, recibe a la V flota estadounidense;
Kuwait fue punta de lanza del puente para la guerra en Irak; los Emiratos,
centro regional de negocios, participan en la lucha contra el blanqueo de dinero
que financia el terrorismo.
En este bloque de Estados ‘emergentes’”, figura también Pakistán, que persigue
al jefe de Al Qaida, Osama bin Laden, o Marruecos, en claro acercamiento con
EEUU.
Pero los dirigentes árabes, otrora criticados en Occidente por sus atropellos a
los derechos humanos, rechazan públicamente, el proyecto de EEUU para la reforma
democrática en el mundo árabe.
Riad, apoyado por El Cairo y Damasco, tomó la delantera en el rechazo al
proyecto ‘made in USA’, inclinándose por las reformas desde ‘el interior’.
Washington, cuya política es mal percibida por la opinión pública árabe,
pretende asociar Europa y la OTAN a su proyecto, frente a las reticencias
árabes. “Así, el cambio será responsabilidad occidental y no sólo de EEUU”, dice
Jassem Al-Saadun, al evocar el proyecto ‘Gran Oriente Medio’, que debería ser
adoptado en junio, en la próxima cumbre del G8.
La prensa de
EEUU, dividida sobre Irak
Las divergencias en la opinión pública
estadounidense sobre la guerra en Irak, se reflejan en los grandes periódicos,
que comentaron esta semana el primer aniversario de la invasión al país árabe.
Frente a The Wall Street Journal, que aludió a los progresos logrados en Irak,
USA Today estimó que “sólo los optimistas incorregibles pueden hacer un balance
totalmente positivo”, mientras que The New York Times consideró la situación
como ‘muy perturbadora’.
El cotidiano financiero afirmó en un editorial que según una encuesta reciente,
“a pesar de las bombas y otros hechos de violencia que dominan las portadas de
los diarios, los iraquíes creen realmente que fueron liberados”.
El editorialista de USA Today, más cauto, señaló que aunque ‘se evidencian
importantes progresos’, con la captura de Hussein y la progresiva estabilización
del país, “esos resultados son relativizados por una rebelión más decidida de lo
que preveían los jefes militares de EEUU”.
El diario neoyorquino estima que “hasta el momento la guerra en Irak no
contribuyó en nada a detener el terrorismo” y que “muchos iraquíes están pagando
un precio muy alto por la libertad”.
Afirma además que el vicepresidente Dick Cheney “se equivoca” al acusar a España
de abandonar la guerra contra el terrorismo.
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