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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 21, Marzo de 2004

../20040321/images/in2.jpgViolencia marca el primer aniversario


Cotidiano. Coches destruidos por una bomba en Bagdad. Desde mayo pasado hubo al menos 17 atentados en Irak


EFE. Washington

Guerra. La administración Bush enfrenta los claroscuros en un año electoral y sin ambiente para celebrar. El derrocamiento de Saddam es casi una más entre las tristes anécdotas de la invasión de Irak.

Los incidentes de violencia en Irak eclipsaron los planes del gobierno de EEUU de celebrar el primer aniversario de la guerra en ese país, la cual es cada vez más criticada por la población.
La administración Bush mantiene su decisión de terminar la tarea, pese a los problemas y la violencia en Irak, donde el miércoles un atentado destruyó un hotel de Bagdad y el jueves, un coche bomba estalló en Basora, con un saldo total de 20 fallecidos.
“Es un momento de prueba. Continuaremos allí hasta acabar el trabajo por el bien del pueblo iraquí”, dijo el miércoles el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan.
“La democracia se está enraizando en Irak y no hay marcha atrás”, agregó.
En un año en que busca la reelección, el presidente de EEUU, George W. Bush, planeaba destacar el derrocamiento de Saddam Hussein como el logro de la invasión.
Pero ese logro fue eclipsado por la violencia y el aumento de muertos estadounidenses en Irak, encuestas que revelan un creciente rechazo de la población estadounidense a la guerra y las críticas del senador demócrata John Kerry, quien retará a Bush en las elecciones de noviembre.
Ante la comunidad internacional, EEUU justificó la intervención militar con la presunta existencia de armas de destrucción masiva en Irak y una complicidad de su régimen con la organización Al Qaeda.
Hussein cayó el 9 de abril, pero los arsenales no han sido encontrados y es improbable que ello ocurra, según afirmó en enero David Kay, ex jefe de los inspectores de EEUU.
Para Kerry el final del conflicto no aparece en el horizonte y “el Gobierno se sigue aferrando a políticas unilaterales que alejan a nuestros aliados”.
“La solución no es la ejecución de las mismas política. Tenemos que volver de manera más efectiva a la comunidad internacional”, añadió.
El ex general Wesley Clark, quien aspiró sin éxito a la candidatura presidencial demócrata, manifestó que la guerra en Irak alejó a EEUU de su lucha contra la organización terrorista Al Qaeda, encabezada de Osama bin Laden.
La defensa del gobierno de EEUU fue asumida por el vicepresidente, Dick Cheney, quien esta semana rechazó las críticas de Kerry. “La política de EEUU debe ser consecuente y no cejar hasta que se elimine el peligro para nuestro pueblo, de manera final”, agregó.
Sin embargo, la última encuesta sobre el conflicto indicó que un 49% de los estadounidenses cree que el conflicto no valió la pena, contra un 46% que mantiene su apoyo.
Según el sondeo difundido ayer por el Instituto Annenberg, un centro de la Universidad de Pensilvania, las cifras muestran un progresivo declive en el apoyo a la guerra.
En enero pasado, un sondeo similar indicó que un 53% consideraba que la guerra mereció la pena, frente a un 41% que opinaba lo contrario.

La vida cambió, pero aún no hay paz

La mayoría de los iraquíes considera que su vida es ahora mejor que hace un año, cuando Hussein aún se encontraba en el poder, pese a que les preocupa la inseguridad y no les gusta la continuada presencia de un ejército de ocupación.
“Un año después, me preocupa sobre todo la seguridad”, aseguró Najwa Lana, propietaria de una floristería en la avenida Al Mansur de Bagdad.
“Ahora podemos hacer lo que queremos, pero yo necesito un guardaespaldas para regresar a casa por la noche. Tengo miedo de que me secuestren”, se lamenta.
Los secuestros son frecuentes en la capital iraquí, donde bandas organizadas raptan a personas acomodadas para obtener dinero rápido.
La florista puso un guardaespaldas y contrató un chófer para que acompañe a su hija a clase todos los días.
Najwa es una de las afortunadas. Su negocio, en una de las zonas más acomodadas de Bagdad, le permite vivir bien y pagarse la protección privada.
También hace su agosto el estadounidense Patrick Lowry, dueño de uno de los negocios más florecientes de Irak.
“Te puedo conseguir un guardaespaldas entrenado para defenderte por $us 250 al día. Si quieres a alguien que dé la vida por ti, te costará más de $us 3.000. Yo me llevo el 15%. Es el precio de la libertad y de la democracia”, se jacta.
Más del 60% de los iraquíes asegura no tener confianza en el gobierno provisional y demuestran más fidelidad a los líderes religiosos de sus comunidades, la policía iraquí o las Naciones Unidas.
Casi un año después de la caída de Saddam y tras más de 30 de dictadura, cuatro de cada cinco iraquíes desean la democracia. Sin embargo, el mismo número aún confía en la llegada de un nuevo líder que dirija el país con mano de hierro.

Unos 10.000 iraquíes han fallecido

Más de 10.000 civiles iraquíes murieron desde la invasión estadounidense de Irak hace un año, afirmó esta semana Amnistía Internacional en un informe en el que denuncia las ‘flagrantes violaciones’ de los derechos humanos en ese país.
Según AI, se estima “en más de 10.000 los civiles iraquíes muertos en un año debido a la intervención militar en Irak y a la ocupación” que continúa.
“Un año después de la guerra, se mata a civiles iraquíes cada día”, agrega el informe según el cual “parece que muchos de ellos han muerto debido a un uso excesivo de la fuerza por parte de las tropas estadounidenses o bien en circunstancias dudosas”.
Paralelamente, “los civiles iraquíes se enfrentan al peligro de los ataques que aparentemente llevan a cabo los grupos armados” y que dejaron “cientos de muertos entre los civiles”, según la nota.
#Por otra parte, la muerte de dos soldados de EEUU en un ataque perpetrado el miércoles contra un puesto de control en Irak, elevó a 569 el número de militares estadounidenses muertos en Irak desde el inicio de la guerra, según las cifras del Pentágono.
Los dos soldados, miembros de la I Fuerza Expedicionaria de marines, resultaron heridos en un ataque lanzado por un grupo de insurgentes en la frontera con Jordania.

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