Irak ha puesto en problemas la reelección de George W. Bush
Derrocamiento. La estatua de Saddam Hussein en la plaza Firdaus fue destruida en la mañana del 9 de abril de 2003
EFE. Washington
Guerra. Si las elecciones fueran hoy, el
presidente perdería frente al aspirante demócrata John Kerry por un margen de
4%. La devolución de la soberanía a Irak será clave en las presidenciales de
noviembre
La invasión de Irak, que en un principio ensalzó
en EEUU la figura del presidente George W. Bush, se vuelve ahora contra él y
podría afectar a su reelección en los comicios de noviembre.
Estados Unidos logró una fácil victoria militar en una ‘guerra relámpago’ de
sólo tres semanas, pero la posguerra se convirtió en un auténtico dolor de
cabeza para el presidente y pesa como una losa en sus índices de popularidad.
Según una encuesta que publicó esta semana el periódico The Washington Post, el
57% de los estadounidenses quieren que el próximo presidente cambie de rumbo a
la política del país. Si las elecciones fueran hoy, su rival demócrata, el
senador por Massachusetts John Kerry, obtendría un 48% de los votos, mientras
que el presidente recibiría un 44%, según el sondeo.
La encuesta reveló que lo que más censuran los estadounidenses a su presidente
es precisamente la posguerra de Irak, donde sólo un 46% de los electores
considera que lo ha hecho bien.
Y es que desde el final de la campaña militar se han multiplicado los problemas,
tanto en el ámbito económico, como militar y humano.
Si en un primer momento las tareas de reconstrucción tuvieron a su frente a un
ex general, Jay Garner, a las pocas semanas fue necesario el relevo, debido a
las numerosas carencias que afrontó la reconstrucción, para la que los militares
de EEUU no estaban preparados.
Los civiles recuperaron el control con la llegada de Paul Bremer al frente de la
Administración Provisional de la Coalición, pero eso no acabó con los problemas,
ya que una de las primeras decisiones del nuevo ‘procónsul’ fue disolver el
Ejército iraquí, lo que dejó a cientos de miles de hombres sin trabajo,
enfadados y armados.
Inicialmente, Washington asumió las tareas de normalización material y política
en solitario, sin contar con la ONU, y agravió a sus aliados europeos al
anunciar que excluiría de sus contratos para la reconstrucción a los países que
no apoyaron la guerra.
Además, es incierta la transición política en el país, después de que la
Constitución provisional sólo fuera firmada a regañadientes y Washington
descartara la formación de un gobierno de transición en Irak basado en asambleas
provinciales.
De cara a los comicios de noviembre, Bush está frente a un rival que no es el
que en un principio la Casa Blanca esperaba, el ex gobernador de Vermont Howard
Dean, un hombre crítico con la guerra en Irak pero considerado por el Gobierno
como demasiado extremista como para tener verdaderas posibilidades.
En cambio, las críticas del candidato definitivo, John Kerry, contra la campaña
en Irak cobran peso por ser él un veterano condecorado de la guerra de Vietnam.
La captura de Hussein sirvió para paliar las críticas contra la guerra. En los
próximos ocho meses para Bush será muy importante cómo se desarrolla la
transición y, sobre todo, que comiencen a regresar las tropas estadounidenses.
Hussein
todavía obsesiona a su país
Las imágenes de un Saddam Hussein barbudo, con la
mirada perdida, en manos de los estadounidenses, dieron la vuelta al mundo, pero
a los iraquíes aún les cuesta creer que el hombre que les hacía temblar se ha
ido y se preguntan quién podrá sucederlo algún día.
Durante más de 30 años, Saddam Hussein estuvo presente en la vida de los
iraquíes, en los medios de comunicación que controlaba, en fotos y estatuas en
todos los rincones del país, y nada escapaba a sus servicios de inteligencia.
“Me cuesta creer que ha desaparecido de nuestras vidas y que podamos hablar
libremente sin miedo a ser perseguidos”, dice Ali Hussein (36).
Hussein, nacido en 1968, el año de la llegada del partido Baas al poder, afirma
que hasta tenía miedo de criticar al dictador delante de su esposa y de sus
hijos. “Las paredes tenían oídos con Saddam”, dice. Pese al miedo, los iraquíes
bromeaban que a altas horas de la noche también podían ver por televisión a
Saddam durmiendo.
ONU desea una
corte internacional
El ex presidente iraquí Saddam Hussein debería
ser juzgado por un tribunal internacional, dijo esta semana la presidenta de la
fiscalía de las Naciones Unidas para crímenes de guerra, Carla del Ponte.
Según la funcionaria, el juicio de Hussein no debería celebrarse en Irak porque
sería difícil evitar ‘interferencias políticas’ en el proceso.
Hussein, que fue arrestado por EEUU en diciembre, está acusado de cometer
atrocidades, entre las que se incluyen ataques con gases venenosos realizados
hace 16 años por la aviación iraquí contra la población de etnia kurda, que
causaron la muerte a por lo menos 5.000 kurdos en la ciudad de Halabja.
“Un tribunal internacional ‘ad hoc’ será el mejor instrumento para poder someter
a Saddam Hussein a un juicio justo”, expresó del Ponte.
El tribunal “podría establecerse en un país cerca de Irak”. Esto permitiría que
la recolección de evidencias y la transferencia de información sea más fácil”,
expresó.
“Es difícil conducir un juicio si la política interfiere. Para evitar la
interferencia del extranjero, pienso que una corte internacional podría ser lo
mejor”, explicó.
La funcionaria dirige actualmente el juicio contra el ex presidente yugoslavo
Slobodan Milosevic por cargos de genocidio.
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