Piero complació a un público entregado
Promesa. El cantante argentino se puso la polera de Santa Cruz. Prometió volver pronto para instalar una granja ecológica en favor de los niños más pobres
Recital. Actuó el viernes ante 1.500 personas. Su espectáculo se prolongó
por más de dos horas
El público esperó por dos horas para escuchar a Piero, pero al final recibió
lo que esperaba: un recital dedicado donde la nostalgia y el compromiso fueron
los protagonistas. El cantante argentino complació al extremo a una concurrencia
entregada al recuerdo y emocionada por las interpretaciones, que tenían la magia
de transportarla a los tiempos en los que el compromiso social estaba de moda.
El espectáculo arrancó a las 23:00 sin muchas diferencias al que Piero realizó
el jueves en No name. Yo quiero para mi país, Soy pan, soy paz, soy más y Hombre
común fueron calentando el ambiente para que llegaran los éxitos más esperados,
como Juan Boliche. En ellos, el cantante argentino demostró que mantiene su vos
mucho más nítida que otros interpretes que ya llevan más de 30 años de carrera.
La fuerza y los arranques del pasado han sido sustituidos por una dosificación
estudiada de esfuerzos que el público agradeció.
Antes de cantar Mi viejo, Piero habló de su propia experiencia como padre. Se
definió como un padre abuelo, ya que bordeando los 60 ha vuelto a vivir la
experiencia de ser padre. Tiene un niño de dos años y una niña de seis meses.
Cuando cantó Con amor Ojalá, el intérprete preparó su despedida. Ya promediaba
la hora de espectáculo cuando pidió a Chile y Perú que se pusieran de acuerdo
para devolver a Bolivia “un cachito de mar”. Así bajó del escenario, pero se vio
obligado a volver por el llamado del público, que ya estaba completamente
prendido y emocionado con sus interpretaciones.
Regresó con una polera que se la regaló un amigo de toda su vida, Óscar Cortés.
En ella se podía leer “Santa Cruz es mi paraíso, visítenos”. Allí aprovechó para
anunciar que pronto volverá a tierras grigotanas, pero esta vez no sólo para
cantar, sino para instalar una granja ecológica en favor de los niños pobres,
como una actividad más de su fundación Buenas Ondas.
Los americanos, Cosas que pasan y Para el pueblo lo que es del pueblo parecían
el fin de un recital, pero el público que había llegado hasta la sala Sonilum
pidió más y lo mantuvo en el escenario hasta la 1:00 de la madrugada de ayer. Y
Piero se fue tocando Tranquilo, un tema con el que selló su pasaporte para un
pronto regreso.
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