Mar del Plata tuvo una visión
más latina de Dependencia sexual
Tropa. Una decena de actores, técnicos y productores acompañó a Bellott
Pablo Ortiz
Salvo la participación en el Festival Iberoamericano de Cine de Santa Cruz de
la Sierra, Dependencia sexual nunca había sido exhibida en un certamen
internacional de habla hispana. Es por eso que su inserción en el Festival
Internacional de Mar del Plata supuso una prueba de fuego para la ópera prima de
Rodrigo Bellott. El largometraje digital atrajo a alrededor de 1.000 personas
que, según Jorge Arturo Lora y Gerardo Guerra, productores del filme, observaron
en Dependencia sexual una especie de documental del machismo imperante en
América Latina y Estados Unidos.
“Impactó el tema de la pantalla dividida, no por ser algo novedoso, que no lo
es, sino por los aportes que le hizo a la historia. También gustó la naturalidad
de las actuaciones y tratamiento casi documental del manejo de cámara. También
salieron otras discusiones sobre identidad sexual, el rol de los padres, y otras
consideraciones más sociológicas y sicológicas que artísticas”, dijo Lora.
A los actores, productores y técnicos que viajaron a Mar del Plata, les
sorprendió el conocimiento del público argentino sobre el cine boliviano. Habían
visto películas de Sanjinés, Loayza, Agazzi y Valdivia. Por eso estaban en
condiciones de decir que la propuesta de Bellott era distinta a las de otros
cineastas nacionales.
También tuvieron encuentros con estudiantes de cine de Argentina, quienes
quedaron motivados por lo que Bellott consiguió con las cámaras digitales de
formato Pall, herramientas que ellos manejan desde su primer año de estudio.
“Para ellos fue reafirmar que se podría hacer una película exitosa con recursos
mínimos”, añadió Lora.
Guerra se encargó de hacer contactos con distribuidores. Tuvo una reunión con el
empresario que manejó Cuestión de fe. Gracias al éxito de público que la
película de Loayza tuvo en Argentina, existe la posibilidad de que trabaje con
el filme de Bellott.
“El problema continúa siendo vender nuestro cine en nuestros mercados. Una
película latina es más fácil de vender en Europa y Asia que en América”, lamentó
Guerra.
Esperanzados en el acuerdo Mercosur
Durante su estadía en el Festival de Mar del Plata, Gerardo Guerra, productor
de Dependencia sexual, participó como oyente de la reunión de Autoridades
cinematográficas del Mercosur. En este encuentro se firmó un convenio a través
del cual se garantiza el libre tránsito del material cinematográfico de la
región por los países miembros y su liberación de impuestos a la exhibición.
Pero lo que más le atrajo a Guerra fue la propuesta de intercambiar películas en
los mercados de Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina, Uruguay y Chile. La
recaudación de estas obras irá directamente a los productores, permitiendo
mayores posibilidades de recuperación y, por lo tanto, mayor capacidad de
producción a los países del cono sur.
Sin embargo, para que esto se convierta en realidad, Bolivia deberá cambiar su
Ley del Cine e incluir en ella una cuota de pantalla para poder exhibir cine
nacional y del Mercosur independientemente de los compromisos que las salas
tengan con las distribuidoras comerciales.
Sin esta medida, Bolivia no podrá acceder a los beneficios que se comenzarán a
dar luego de que la reunión de Presidentes del Mercosur, homologue este acuerdo.
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