El transporte pesado sustenta su economía en las oleaginosas
Aporte. Muchos transportistas se trasladan desde el interior aprovechando la demanda de soya y otros productos
Gustavo Ondarza
Impacto. Un sector en declive, pese a tener un
patrimonio de $us 140 millones
La época dorada del transporte pesado quedó en el
recuerdo. Ahora lucha por sobrevivir y mantener un estándar que le permita
competir en parte con sus similares de Perú, Chile o Argentina, por citar
algunos.
El análisis que hacen sus representantes es coincidente: exigencias impositivas
elevadas, excesiva oferta, y una depreciación de su parque automotor a niveles
preocupantes.
Y pese a que tienen un patrimonio que bordea los $us 140 millones, producto del
valor total de sus motorizados, apuntó Enrique Martínez, presidente de la Cámara
Boliviana de Transporte Nacional e Internacional.
El sector es uno de los puntales de la actividad productiva del país, porque se
encarga de transportar la mayor parte de la carga de soya y derivados a puertos
del Pacífico, por citar un ejemplo. Pese a ello, el costo de los fletes está por
debajo de las expectativas aunque les es difícil exigir más debido a la
competencia.
“Estamos organizados en función de los requisitos del Estado, pero la oferta y
la demanda a la que estamos sujetos hace que no tengamos la fuerza coercitiva
para que nos paguen lo que se debería”, indicó Martínez.
Aún así, la actividad soyera genera un movimiento de $us 67 millones al año,
resaltó Juan Manuel Arias, gerente de la Cámara de Exportadores (Cadex). “Y es
sólo este producto; si sumamos el azúcar y la madera la cifra sube notoriamente,
con seguridad”, agregó.
Los camioneros organizados reconocen tal impacto en su economía, pero aseguran
que no es suficiente como para tener ganancias que les permitan renovar
periódicamente sus unidades de transporte.
El sector genera una media de 7.500 fuentes de trabajo siendo el puesto de
choferes el de mayor porcentaje. El sueldo promedio que ganan éstos es de $us
200 cada uno lo que significa que el sector eroga mensualmente $us 1,5 millones
para cubrir tal obligación.
“Somos importantes en la economía nacional, pero en la práctica nos toman como
una rueda de repuesto”, comentó Róger Rivero, de la Cámara Departamental de
Transporte.
Para él resulta injusto el tratamiento que reciben de las autoridades
competentes, que les exigen cumplir el pago de “muchos impuestos”, cuando otros
sectores similares, como los sindicalizados por ejemplo, no lo hacen.
Por eso han decidido, previo consenso general, hacer fuerza común para que se
les reduzcan las obligaciones tributarias.
Mientras tanto, como lo señaló Daniel Zegada, presidente de la Cámara de La Paz,
continuarán buscando la mejor forma de sobrellevar la crisis y haciendo que su
sector no languidezca más.
“No estamos ajenos a la crisis general, pero tendremos que continuar”,
manifestó.
El circuito
nacional es para ‘relleno’
Los fletes para hacer viajes interdepartamentales
no llenan las expectativas de los transportistas, porque el costo por tonelada
es bajo, según sus representantes.
Por ello es considerado como un ‘relleno’ pues el fuerte, aquel que da para
conseguir alguna ganancia, son los viajes internacionales, coincidieron.
Fidel Baptista, presidente de la Cámara de Transporte de Cochabamba, dijo que el
promedio es de $us 25 por tonelada, tomando en cuenta un viaje con azúcar de
Santa Cruz a La Paz, por citar un ejemplo.
Sin embargo, son viajes que no se los puede rechazar porque la necesidad prima
más a la hora de decidir.
Atrás quedaron los días cuando los transportistas del sector andino tenían la
seguridad de transportar mineral a los puertos del Pacífico porque el auge del
estaño estaba en su cenit, recuerdan quienes vivieron ese tiempo.
Hoy, sólo en Potosí y Oruro esperan de vez en cuando un cargamento de zinc o de
algún concentrado de plata, para trasladarlo a Matarani-Perú o Iquique-Chile.
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