Un año de guerra que deja más interrogantes
Ocupación. La conflictiva presencia de soldados de EEUU en las calles de Irak
Agencias
Irak. La invasión se completó en 21 días, pero devolver la paz a los 25
millones de iraquíes tomará más vidas y dinero de lo que EEUU previó. El
aniversario llega con fisuras en la coalición antiterrorista de Washington.
Una veintena de misiles estadounidenses disparados contra Bagdad marcaban,
hace un año, el comienzo de la invasión de Irak. El ataque del 20 de marzo
buscaba matar a Saddam Hussein y facilitar la entrada de las tropas
angloamericanas. Veintiún días después el ejército iraquí se rendía y en una
plaza bagdadí, las tropas de EEUU echaban a tierra una estatua del presidente
fugitivo, que él mismo ordenó hacer para festejarse un cumpleaños.
"El régimen de Saddam no existe más. El mundo es más seguro hoy y los
terroristas han perdido un aliado", dijo entonces el presidente de EEUU, George
W. Bush.
Bush ganó la guerra pero no la paz, y la incertidumbre política mundial de hace
un año se tradujo en nuevos interrogantes dentro y fuera de Irak.
En un discurso leído ayer en Washington ante embajadores de 84 países, con
motivo del aniversario de la invasión, el mandatario afirmó que los recientes
atentados de Madrid “recuerdan que el mundo occidental está en guerra”.
Un año después, las justificaciones de Washington para la invasión se han
evaporado.
Los arsenales de armas de destrucción masiva de Irak no aparecieron, y sólo
queda la evidencia de una cruel dictadura que se confunde con la imagen
humillada de Saddam Hussein, hoy prisionero de guerra en espera de juicio.
La reconstrucción de Irak bajo el modelo de democracia occidental choca con las
tensiones religiosas y étnicas entre sunnitas, chiitas y kurdos, últimamente
atizadas por cotidianos atentados terroristas obra de partidarios de Hussein o
de la red Al Qaeda.
Los iraquíes reconocen que viven mejor sin Hussein, pero la inseguridad es su
dolor de cabeza, en un país cuyas instituciones están siendo reinventadas por
EEUU en medio de la violencia. Y la ocupación divide corazones y mentes. Según
la agencia AFP, un 40% de los bagdadíes dice sentirse ‘humillado’ por la
invasión, frente a un 40% ‘liberado’.
Más de 10.000 civiles iraquíes han perdido la vida en el último año, afirmó la
ONG Amnistía Internacional, que responsabilizó tanto a la resistencia iraquí,
como “a un uso excesivo de la fuerza por parte de las tropas estadounidenses”.
Por su parte, EEUU ha perdido 569 soldados en Irak desde el inicio de la guerra,
según cifras del Pentágono.
En el inicio del año electoral en EEUU, Bush enfrenta una dura campaña para
lograr su reelección en noviembre. Gravitarán el desempeño de la economía y el
éxito en el traspaso de la soberanía a un gobierno democrático en Irak.
Pero el giro político español amenaza con provocar el desbande de la coalición
que apoyó la guerra por fuera del mandato de la ONU. Sería una nueva fisura
entre las rajaduras que ya presenta la comunidad internacional.
Las relaciones entre EEUU y Europa están en un ‘punto crítico’, según un informe
redactado por 26 personalidades.
“La relación transatlántica sufre tensiones más fuertes hoy que en ningún otro
momento, al menos desde la generación pasada”, estima el grupo, dirigido por el
exsecretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger.
Como para graficar estas distancias, el actual secretario de Estado Colin Powell,
advirtió ayer desde Bagdad al futuro presidente del Gobierno español,José Luis
Rodríguez Zapatero, de que ‘no es el momento’ de retirar a las tropas de Irak, y
subrayó que ‘la coalición sigue firme’.
La salida de España podría quitarle apoyo político a Bush y comprometer su
posición internacional en un momento en que las Naciones Unidas recupera
espacios y su intervención será clave para viabilizar la elección de un gobierno
iraquí.
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